REFERENCIAS

El Sermón del Monte
Referencias Serie Salmo 23

Referencias - El Sermón del Monte

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Bibliografía

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Seis Preguntas de Sócrates ¿qué es la virtud, la moderación, la justicia, el bien, la valentía, la piedad?


Autor:
Christopher Phillips

Editorial Taurus

¿Qué es la virtud? ¿Qué es la moderación? ¿Quyé es la justicia? ¿Qué es la bondad? ¿Qué es el coraje? ¿Qué es la piedad? Sócrates pensaba que intentar comprender el mundo desde las reflexiones sugeridas por estas seis grandes preguntas le ayudaría a convertirse en un hombre mejor. En Seis preguntas de Sócrates, Christopher Phillips retoma ese punto de partida y lo plantea en diversas circunstancias culturales actuales. Este método de reflexión tan poco convencional sorprenderá al lector.

El libro comienza preguntándose por la virtud en los restos de un antiguo mercado de Atenas y sigue en una reserva de indios Navajo donde resulta que la virtud, denominada hozho, implica un sentido del orden y de la armonía similar al empleado por los griegos antiguos. La historia continúa en Detroit, donde Phillips debate sobre qué es la moderación con un grupo de veinte mujeres musulmanas que explican la noción coránica del punto medio o del equilibrio entre los extremos.

A lo largo del viaje, el autor aprende tanto de los filósofos del Oeste norteamericano como de los griegos, de Nietzsche y de las tradiciones filosóficas de tribus indígenas de Norteamérica, de las culturas asiáticas y del mundo islámico; demuestra cómo las grandes preguntas son inseparables de unos usos políticos adecuados. Del mismo modo, la cuestión sobre la piedad adquiere un particular e intenso significado para un grupo de católicos que debaten sobre los abusos sexuales practicados por un sacerdote. Las seis preguntas de Sócrates abren, sin duda, la mente y reivindican la idea de la filosofía no como ejercicio académico o histórico, sino como forma de pensar cómo vivir hoy.

 

 

Comentario al Nuevo Testamento - Mateo - Volumen I


Autor:
William Barclay

Editorial Clie

Algunos comentarios bíblicos son obras eruditas escritas por especialistas dirigidas a lectores con formación teológica y conocimiento de las lenguas originales. William Barclay, pastor de la Iglesia de Escocia y profesor de la Universidad de Glasgow, siempre tuvo mucho interés en la preparación de los obreros evangélicos. Esta colección también está destinada a todos los que quieren leer la Biblia por sí mismos, ya que está escrita en forma de comentario sencillo, ameno y edificante.

William Barclay explica las palabras difíciles, describe los lugares y las circunstancias y hace hablar a personas de otros tiempos en un lenguaje que podemos entender ahora. No camufla las dificultades ni soslaya los desafíos, porque lo que quiere es hacernos comprender la perenne actualidad del Evangelio. Su propósito al escribir estos libros – en palabras de un hombre de Dios del siglo XIII en Inglaterra, Ricardo de Chichester – no es otro que "ayudar a las personas a conocer a Jesucristo más íntimamente, amarle más entrañablemente y seguirle más fielmente".

 

El Sermón del Monte


Autor:
John Stott

Editorial Certeza Unida

Los seguidores de Jesús deben ser diferentes

El llamado de Jesús desglosado en el sermón del Monte es a un cambio radical de valores y normas. "Si la iglesia vive por ellos será la sociedad alternativa que Jesús siempre se propuso que fuera, y ofrecerá al mundo una auténtica contracultura cristiana".

John Stott es una de las figuras más prominentes del pensamiento evangélico de este siglo. Ejerce un profundo rol docente tanto en forma personal como mediante sus numerosos libros, entre los cuales se incluyen La Cruz de Cristo, Cristianismo Básico, Señales de una Iglesia Viva y Con Todo Tu Ser: Creer es También Pensar.

 

Es Bueno o es Malo


Autores:
Josh McDowell
y Bob Hostetler

Editorial Mundo Hispano

Lo vemos por todas partes: violencia juvenil, jovencitos que venden drogas, muertes causadas por niños pandilleros, promiscuidad sexual entre adolescentes, violencia en las escuelas.

¿Por qué?
Porque es la conducta natural de una generación no tiene un concepto objetivo de lo que es bueno y lo que es malo. Para ellos, la verdad es subjetiva: cuestión gustos, de preferencia individual, circunstancial.

Y no estamos hablando de los jóvenes de "otras iglesias y otras familias", sino de los nuestros. El estudio en que se basa este libro demuestra que el 57 por ciento de los jovencitos que asisten a nuestras iglesias ni siquiera pueden afirmar que exista una norma objetiva que determina lo que es bueno o es malo.

Este estudio revela muchas alarmantes realidades:

* El 66% le mintió a sus padres en los últimos tres meses
* El 36% copió en un examen en ese mismo lapso
* El 55% ha tenido relaciones sexuales antes de cumplir
los 18 años de edad.

La Fe Cristiana Frente a Los Desafíos Contemporáneos


Autor:
John Stott

Editorial Nueva Creación

La cristiandad ante la problemática social, internacional, y ética sexual

Uno de los desarrollos más destacantes del movimiento evangélico en tiempos recientes ha sido la concientización de la iglesia para con asuntos sociales e internacionales. Una nueva reflexión sobre lo complejo de la vida moderna es lo que destaca en este libro en cuatro partes.

En la primera parte se enfocan los desafíos actuales frente a la revelación bíblica que tienen que ver con nuestro prójimo. En la segunda se ocupa de la problemática del trabajo y el desempleo, las relaciones industriales, el racismo, la riqueza y el estilo de la vida. En la tercera parte se discuten los problemas de la supervivencia misma de la raza humana: las armas nucleares, la destrucción del medio-ambiente, la desigualdad económica norte – sur, y la violación de los derechos humanos. En la cuartea parte hablan de temas tan acuciantes como la relación hombre – mujer, el divorcio, el aborto y la homosexualidad. La conclusión general es un apasionado llamado a los cristianos a ejercer un liderazgo coherente con su fe en medio de una sociedad que ha perdido el camino.

John Stott, pastor y conferencista de fama internacional, es fundador de London Institute for Contemporary Christianity y autor de numerosos libros, entre los cuales se cuenta Cristianismo Básico.

La Vida y los Tiempos de Jesús El Mesías


Autor:
Alfred Edersheim

Editorial Clie

Edersheim examina todos los puntos de vista y los hechos pertenecientes a la vida y enseñazas de Cristo, bajo el riguroso método de la investigación histórica. Reconstruye cuidadosamente y en todos sus detalles, la vida y enseñanzas de Jesús en relación a los lugares, sociedad, vida del pueblo y a la luz de su desarrollo religiosos e intelectual.

El método seguido por Edersheim es de interés especial. Partiendo de sus comienzos traza el desarrollo de las creencias y pensamiento religioso de los judíos, hasta los extremos del tradicionalismo que expulsaron al Cristo de los Evangelios de tal sistema. Los Evangelios se actualizan a la luz de una profusión y riqueza de detalles de la vida judía que iluminan la vida de Cristo y sus enseñanzas.

Los apéndices son de una riqueza tal, y las notas marginales tan apropiadas y esclarecedoras, que la editorial Clie decidió publicar la otra tal como Edersheim la escribió, a pesar de que en muchos casos su valor estriba en los detalles que ofrece a las investigaciones de los eruditos.

No hay otra obra donde se nos presente la vida de Cristo en una imagen total y bien delineada, y donde su significado para los hombres de todos los tiempos tenga mayor fuerza y claridad. Es una vida de Cristo escrita en el tiempo, pero con una proyección clara hacia la eternidad. Su valor e importancia es perenne.

Psicoanálisis de la Corrupción


Autor:
Saúl Peña

Editorial Peisa

¿Puede una sociedad guiarse por principios éticos? ¿Qué impulsos mueven al individuo cuando adopta decisiones políticas? ¿Será que no salimos de la crisis porque algo en nuestro inconsciente nos impide hacerlo? Son preguntas que, en estos tiempos convulsos, todos, de una u otra manera, nos hemos hecho y a las cuales Psicoanálisis de la Corrupción. Política y ética en el Perú contemporáneo intenta dar respuesta.

Saúl Peña, uno de los más prestigiosos psicoanalistas peruanos, aborda en este libro los temas que más nos han preocupado en estas dos últimas décadas: la violencia, la marginación, la seducción del poder, la corrupción generalizada, que son también aquellos que identificamos como los causantes de nuestra falta de bienestar y progreso.

Obra de palpitante actualidad, este conjunto de ensayos, escrito en un estilo claro y accesible al amplio público no especializado, constituye un valioso estímulo para la reflexión sobre nuestro ser social y una fuente de donde los peruanos podemos extraer la fortaleza para reparar la autoestima colectiva y reconstruir nuestro sistema de valores.

Versiones Bíblicas

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Reina Valera 1960

Mateo 5 - El Sermón del monte: Las bienaventuranzas

1 Viendo la multitud, subió al monte; y sentándose, vinieron a él sus discípulos.
2 Y abriendo su boca les enseñaba, diciendo:
3 Bienaventurados los pobres en espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos.
4 Bienaventurados los que lloran, porque ellos recibirán consolación.
5 Bienaventurados los mansos, porque ellos recibirán la tierra por heredad.
6 Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados.
7 Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia.
8 Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios.
9 Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios.
10 Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos.
11 Bienaventurados sois cuando por mi causa os vituperen y os persigan, y digan toda clase de mal contra vosotros, mintiendo.
12 Gozaos y alegraos, porque vuestro galardón es grande en los cielos; porque así persiguieron a los profetas que fueron antes de vosotros.
La sal de la tierra
13 Vosotros sois la sal de la tierra; pero si la sal se desvaneciere, ¿con qué será salada? No sirve más para nada, sino para ser echada fuera y hollada por los hombres.

La luz del mundo

14 Vosotros sois la luz del mundo; una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder.
15 Ni se enciende una luz y se pone debajo de un almud, sino sobre el candelero, y alumbra a todos los que están en casa.
16 Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos.
Jesús y la ley
17 No penséis que he venido para abrogar la ley o los profetas; no he venido para abrogar, sino para cumplir.
18 Porque de cierto os digo que hasta que pasen el cielo y la tierra, ni una jota ni una tilde pasará de la ley, hasta que todo se haya cumplido.
19 De manera que cualquiera que quebrante uno de estos mandamientos muy pequeños, y así enseñe a los hombres, muy pequeño será llamado en el reino de los cielos; mas cualquiera que los haga y los enseñe, éste será llamado grande en el reino de los cielos.
20 Porque os digo que si vuestra justicia no fuere mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos.

Jesús y la ira

21 Oísteis que fue dicho a los antiguos: No matarás; y cualquiera que matare será culpable de juicio.
22 Pero yo os digo que cualquiera que se enoje contra su hermano, será culpable de juicio; y cualquiera que diga: Necio, a su hermano, será culpable ante el concilio; y cualquiera que le diga: Fatuo, quedará expuesto al infierno de fuego.
23 Por tanto, si traes tu ofrenda al altar, y allí te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti,
24 deja allí tu ofrenda delante del altar, y anda, reconcíliate primero con tu hermano, y entonces ven y presenta tu ofrenda.
25 Ponte de acuerdo con tu adversario pronto, entre tanto que estás con él en el camino, no sea que el adversario te entregue al juez, y el juez al alguacil, y seas echado en la cárcel.
26 De cierto te digo que no saldrás de allí, hasta que pagues el último cuadrante.

Jesús y el adulterio

27 Oísteis que fue dicho: No cometerás adulterio.
28 Pero yo os digo que cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón.
29 Por tanto, si tu ojo derecho te es ocasión de caer, sácalo, y échalo de ti; pues mejor te es que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea echado al infierno.
30 Y si tu mano derecha te es ocasión de caer, córtala, y échala de ti; pues mejor te es que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea echado al infierno.

Jesús y el divorcio

31 También fue dicho: Cualquiera que repudie a su mujer, déle carta de divorcio.
32 Pero yo os digo que el que repudia a su mujer, a no ser por causa de fornicación, hace que ella adultere; y el que se casa con la repudiada, comete adulterio.

Jesús y los juramentos

33 Además habéis oído que fue dicho a los antiguos: No perjurarás, sino cumplirás al Señor tus juramentos.
34 Pero yo os digo: No juréis en ninguna manera; ni por el cielo, porque es el trono de Dios;
35 ni por la tierra, porque es el estrado de sus pies; ni por Jerusalén, porque es la ciudad del gran Rey.
36 Ni por tu cabeza jurarás, porque no puedes hacer blanco o negro un solo cabello.
37 Pero sea vuestro hablar: Sí, sí; no, no; porque lo que es más de esto, de mal procede.

El amor hacia los enemigos

38 Oísteis que fue dicho: Ojo por ojo, y diente por diente.
39 Pero yo os digo: No resistáis al que es malo; antes, a cualquiera que te hiera en la mejilla derecha, vuélvele también la otra;
40 y al que quiera ponerte a pleito y quitarte la túnica, déjale también la capa;
41 y a cualquiera que te obligue a llevar carga por una milla, ve con él dos.
42 Al que te pida, dale; y al que quiera tomar de ti prestado, no se lo rehúses.
43 Oísteis que fue dicho: Amarás a tu prójimo, y aborrecerás a tu enemigo.
44 Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen;
45 para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y que hace llover sobre justos e injustos.
46 Porque si amáis a los que os aman, ¿qué recompensa tendréis? ¿No hacen también lo mismo los publicanos?
47 Y si saludáis a vuestros hermanos solamente, ¿qué hacéis de más? ¿No hacen también así los gentiles?
48 Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto.

Mateo 6 - Jesús y la limosna

1 Guardaos de hacer vuestra justicia delante de los hombres, para ser vistos de ellos; de otra manera no tendréis recompensa de vuestro Padre que está en los cielos.
2 Cuando, pues, des limosna, no hagas tocar trompeta delante de ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles, para ser alabados por los hombres; de cierto os digo que ya tienen su recompensa.
3 Mas cuando tú des limosna, no sepa tu izquierda lo que hace tu derecha,
4 para que sea tu limosna en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público.

Jesús y la oración

5 Y cuando ores, no seas como los hipócritas; porque ellos aman el orar en pie en las sinagogas y en las esquinas de las calles, para ser vistos de los hombres; de cierto os digo que ya tienen su recompensa.
6 Mas tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público.
7 Y orando, no uséis vanas repeticiones, como los gentiles, que piensan que por su palabrería serán oídos.
8 No os hagáis, pues, semejantes a ellos; porque vuestro Padre sabe de qué cosas tenéis necesidad, antes que vosotros le pidáis.
9 Vosotros, pues, oraréis así: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre.
10 Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra.
11 El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy.
12 Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores.
13 Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal; porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén.
14 Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial;
15 mas si no perdonáis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas.

Jesús y el ayuno

16 Cuando ayunéis, no seáis austeros, como los hipócritas; porque ellos demudan sus rostros para mostrar a los hombres que ayunan; de cierto os digo que ya tienen su recompensa.
17 Pero tú, cuando ayunes, unge tu cabeza y lava tu rostro,
18 para no mostrar a los hombres que ayunas, sino a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público.

Tesoros en el cielo

19 No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompen, y donde ladrones minan y hurtan;
20 sino haceos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el orín corrompen, y donde ladrones no minan ni hurtan.
21 Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón.

La lámpara del cuerpo

22 La lámpara del cuerpo es el ojo; así que, si tu ojo es bueno, todo tu cuerpo estará lleno de luz;
23 pero si tu ojo es maligno, todo tu cuerpo estará en tinieblas. Así que, si la luz que en ti hay es tinieblas, ¿cuántas no serán las mismas tinieblas?

Dios y las riquezas

24 Ninguno puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas.

El afán y la ansiedad

25 Por tanto os digo: No os afanéis por vuestra vida, qué habéis de comer o qué habéis de beber; ni por vuestro cuerpo, qué habéis de vestir. ¿No es la vida más que el alimento, y el cuerpo más que el vestido?
26 Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que ellas?
27 ¿Y quién de vosotros podrá, por mucho que se afane, añadir a su estatura un codo?
28 Y por el vestido, ¿por qué os afanáis? Considerad los lirios del campo, cómo crecen: no trabajan ni hilan;
29 pero os digo, que ni aun Salomón con toda su gloria se vistió así como uno de ellos.
30 Y si la hierba del campo que hoy es, y mañana se echa en el horno, Dios la viste así, ¿no hará mucho más a vosotros, hombres de poca fe?
31 No os afanéis, pues, diciendo: ¿Qué comeremos, o qué beberemos, o qué vestiremos?
32 Porque los gentiles buscan todas estas cosas; pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas.
33 Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.
34 Así que, no os afanéis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su afán. Basta a cada día su propio mal.

Mateo 8 - El juzgar a los demás (Lc. 6.37-38,41-42)

1 No juzguéis, para que no seáis juzgados.
2 Porque con el juicio con que juzgáis, seréis juzgados, y con la medida con que medís, os será medido.
3 ¿Y por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano, y no echas de ver la viga que está en tu propio ojo?
4 ¿O cómo dirás a tu hermano: Déjame sacar la paja de tu ojo, y he aquí la viga en el ojo tuyo?
5 ¡Hipócrita! saca primero la viga de tu propio ojo, y entonces verás bien para sacar la paja del ojo de tu hermano.
6 No deis lo santo a los perros, ni echéis vuestras perlas delante de los cerdos, no sea que las pisoteen, y se vuelvan y os despedacen.

La oración, y la regla de oro

7 Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá.
8 Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá.
9 ¿Qué hombre hay de vosotros, que si su hijo le pide pan, le dará una piedra?
10 ¿O si le pide un pescado, le dará una serpiente?
11 Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará buenas cosas a los que le pidan?
12 Así que, todas las cosas que queráis que los hombres hagan con vosotros, así también haced vosotros con ellos; porque esto es la ley y los profetas.

La puerta estrecha

13 Entrad por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella;
14 porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan.

Por sus frutos los conoceréis

15 Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces.
16 Por sus frutos los conoceréis. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos, o higos de los abrojos?
17 Así, todo buen árbol da buenos frutos, pero el árbol malo da frutos malos.
18 No puede el buen árbol dar malos frutos, ni el árbol malo dar frutos buenos.
19 Todo árbol que no da buen fruto, es cortado y echado en el fuego.
20 Así que, por sus frutos los conoceréis.

Nunca os conocí

21 No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos.
22 Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros?
23 Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad.

Los dos cimientos

24 Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace, le compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca.
25 Descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y golpearon contra aquella casa; y no cayó, porque estaba fundada sobre la roca.
26 Pero cualquiera que me oye estas palabras y no las hace, le compararé a un hombre insensato, que edificó su casa sobre la arena;
27 y descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y dieron con ímpetu contra aquella casa; y cayó, y fue grande su ruina.
28 Y cuando terminó Jesús estas palabras, la gente se admiraba de su doctrina;
29 porque les enseñaba como quien tiene autoridad, y no como los escribas.

BLS La Biblia en Lenguaje Sencillo

Mateo 5 - Bendiciones

1 Cuando Jesús vio a tanta gente, subió a una montaña y se sentó. Los discípulos se acercaron,
2 y él comenzó a enseñarles:
3 "Dios bendice a los que confían totalmente en él, pues ellos forman parte de su reino.
4 Dios bendice a los que sufren, pues él los consolará.
5 Dios bendice a los humildes, pues ellos serán dueños de la tierra.
6 Dios bendice a los que desean la justicia, pues él les cumplirá su deseo.
7 Dios bendice a los que son compasivos, pues él será compasivo con ellos.
8 Dios bendice a los que tienen un corazón puro, pues ellos verán a Dios.
9 Dios bendice a los que trabajan para que haya paz en el mundo, pues ellos serán llamados hijos de Dios.
10 Dios bendice a los que son maltratados por practicar la justicia, pues ellos forman parte de su reino.
11-12 "Dios los bendecirá cuando, por causa mía, la gente los maltrate y diga mentiras contra ustedes. ¡Alégrense! ¡Pónganse contentos! Porque van a recibir un gran premio en el cielo. Así maltrataron también a los profetas que vivieron antes que ustedes.

La sal y la luz del mundo

13 "Ustedes son como la sal que se pone en el horno de barro para aumentar su calor. Si la sal pierde esa cualidad, ya no sirve para nada, sino para tirarla afuera y que la gente la pisotee.
14 "Ustedes son como una luz que ilumina a todos. Son como una ciudad construida en la parte más alta de un cerro y que todos pueden ver.
15 Nadie enciende una lámpara para meterla debajo de un cajón. Todo lo contrario: la pone en un lugar alto para que alumbre a todos los que están en la casa.
16 De la misma manera, su conducta debe ser como una luz que ilumine y muestre cómo se obedece a Dios. Hagan buenas acciones. Así las verán los demás y alabarán a Dios, el Padre de ustedes que está en el cielo.

La ley y los profetas

17 "No crean que vine a quitar la ley ni a decir que la enseñanza de los profetas ya no vale. Al contrario: vine a darles su verdadero valor.
18 Les aseguro que mientras existan el cielo y la tierra, ni siquiera un punto o una coma se quitará de la ley, hasta que todo se cumpla.
19 Por eso, si alguien no obedece uno solo de los mandatos de Dios, aun el menos importante, será la persona menos importante en el reino de Dios. Lo mismo le sucederá al que enseñe a otros a desobedecer. Pero el que obedezca los mandamientos y enseñe a otros a obedecerlos, será muy importante en el reino de Dios.
20 Les aseguro que si ustedes no son más obedientes que los fariseos y los maestros de la Ley, nunca entrarán en el reino de Dios.

El enojo

21 "Recuerden que hace mucho tiempo Moisés dijo: "No maten a nadie. Si alguien mata a otro, será castigado".
22 Pero ahora yo les aseguro que cualquiera que se enoje con otro tendrá que ir a juicio. Cualquiera que insulte a otro será llevado a los tribunales. Y el que maldiga a otro será echado en el fuego del infierno.
23 "Por eso, si llevas al altar del templo una ofrenda para Dios, y allí te acuerdas de que alguien está enojado contigo,
24 deja la ofrenda delante del altar, ve de inmediato a reconciliarte con esa persona, y después de eso regresa a presentar tu ofrenda a Dios.
25 "Si alguien te acusa de haberle hecho algo malo, arregla el problema con esa persona antes de que te entregue al juez. Si no, el juez le ordenará a un policía que te lleve a la cárcel.
26 Te aseguro que no saldrás de allí sin haber pagado hasta el último centavo de lo que debas.

El matrimonio

27 "Moisés también dijo: "Sean fieles en el matrimonio".
28 Pero ahora yo les aseguro que si un hombre mira a otra mujer y desea tener relaciones sexuales con ella, ya fue infiel en su corazón.
29 "Si lo que ves con tu ojo derecho te hace desobedecer a Dios, sácatelo y tíralo lejos. Es mejor perder una parte del cuerpo y no que todo el cuerpo sea echado al infierno.
30 Si lo que haces con tu mano derecha te hace desobedecer, córtatela y tírala lejos. Es mejor perder una parte del cuerpo y no que todo el cuerpo vaya al infierno.

El divorcio

31 "También hace mucho tiempo Moisés dijo: "Si alguno ya no quiere vivir casado con su mujer, déle un certificado de divorcio".
32 Pero ahora yo les digo que el hombre sólo puede divorciarse si su esposa tiene relaciones sexuales con otro hombre. Si se divorcia de su esposa por otra razón, la pone en peligro de cometer ese mismo pecado. Si esa mujer vuelve a casarse, tanto ella como su nuevo esposo serán culpables de adulterio.

Las promesas

33 "En ese mismo tiempo, Moisés también enseñó: "No usen el nombre de Dios para prometer lo que no van a cumplir".
34 Pero ahora yo les digo a ustedes que, cuando prometan algo, no hagan ningún juramento. No juren por el cielo, porque es el trono de Dios,
35 ni juren por la tierra, porque Dios gobierna sobre ella. Tampoco juren por Jerusalén, pues esta ciudad pertenece a Dios, el gran Rey.
36 Nunca juren por su vida, porque ustedes no son dueños de ella.
37 Si van a hacer algo digan que sí, y si no lo van a hacer digan que no. Todo lo que digan de más viene del diablo.

La venganza

38 "Otra de las enseñanzas de Moisés fue esta: "Ojo por ojo y diente por diente".
39 Pero ahora yo les digo: No traten de vengarse de quien les hace daño. Si alguien les da una bofetada en la mejilla derecha, pídanle que les pegue también en la izquierda.
40 Si alguien los acusa ante un juez y quiere quitarles la camisa, denle también el abrigo.
41 Si un soldado los obliga a llevar una carga por un kilómetro, cárguenla por dos.
42 A quien les pida algo, dénselo, y a quien les pida prestado, préstenle.

Amar a los enemigos

43 "Esta es otra orden que dio Moisés hace muchísimo tiempo: "Amen a su prójimo y odien a su enemigo".
44 Pero ahora yo les digo: Amen a sus enemigos y oren por quienes los maltratan.
45 Así demostrarán que actúan como su Padre Dios que está en el cielo. Él hace que salga el sol sobre los buenos y sobre los malos. Él manda la lluvia para el bien de los que lo obedecen y de los que no lo obedecen.
46 "Si ustedes aman sólo a quienes los aman, ¿qué premio recibirán por eso? Hasta los que cobran impuestos para el gobierno de Roma aman sólo a sus amigos.
47 Si saludan sólo a sus amigos, no hacen nada extraordinario. ¡Hasta los que no creen en Dios hacen eso! 48 "Ustedes deben ser perfectos como Dios, su Padre que está en el cielo, es perfecto.

Mateo 6 - Dar

1 "Cuando ustedes hagan una buena acción, no lo anuncien por todos lados; de lo contrario, Dios su Padre no les dará ningún premio.
2 "Si uno de ustedes ayuda a los pobres, no se ponga a publicarlo en las sinagogas y en los lugares por donde pasa la gente; eso lo hacen los hipócritas, que quieren que la gente los alabe. Les aseguro que ese es el único premio que recibirán.
3 "Cuando alguno de ustedes ayude a los pobres, no se lo cuente a nadie.
4 Así esa ayuda se mantendrá en secreto, y Dios el Padre que conoce ese secreto, les dará su premio.

Jesús enseña a orar

5 "Cuando ustedes oren, no hagan como los hipócritas. A ellos les encanta que la gente los vea orar. Por eso oran de pie en las sinagogas y en los lugares por donde pasa mucha gente. Pueden estar seguros de que no tendrán otra recompensa.
6 "Cuando alguno de ustedes ore, hágalo a solas. Vaya a su cuarto, cierre la puerta y hable allí en secreto con Dios, su Padre, pues él da lo que se le pide en secreto.
7 "Cuando ustedes oren, no usen muchas palabras, como hacen los que no conocen verdaderamente a Dios. Ellos creen que Dios les va a hacer más caso porque hablan mucho.
8 No los imiten, porque Dios, nuestro Padre, sabe lo que ustedes necesitan, aun antes de que se lo pidan.
9 "Ustedes deben orar así: "Padre nuestro que estás en el cielo: Que todos reconozcan que tú eres el verdadero Dios.
10 Ven y sé nuestro único rey. Que todos los que viven en la tierra te obedezcan, como te obedecen los que están en el cielo.
11 Danos la comida que necesitamos hoy.
12 Perdona el mal que hacemos, así como nosotros perdonamos a los que nos hacen mal.
13 Y cuando vengan las pruebas, no permitas que ellas nos aparten de ti, y líbranos del poder del diablo".
14 "Si ustedes perdonan a otros el mal que les han hecho, Dios, su Padre que está en el cielo, los perdonará a ustedes.
15 Pero si ustedes no perdonan a los demás, tampoco su Padre los perdonará a ustedes.

El ayuno

16 "Cuando ustedes ayunen, no pongan cara triste, como hacen los hipócritas. A ellos les gusta que la gente sepa que están ayunando. Les aseguro que ese será el único premio que ellos recibirán.
17 Cuando ustedes ayunen, péinense bien y lávense la cara,
18 para que la gente no se dé cuenta de que están ayunando. Sólo Dios, su Padre, quien conoce todos los secretos, sabrá que están ayunando y les dará su premio.

La riqueza verdadera

19 "No traten de amontonar riquezas aquí en la tierra. Esas cosas se echan a perder o son destruidas por la polilla. Además, los ladrones pueden entrar y robarlas.
20 Es mejor que guarden en el cielo lo más valioso de su vida. Allí, las cosas no se echan a perder ni la polilla las destruye. Tampoco los ladrones pueden entrar y robarlas.
21 Recuerden que siempre pondrán toda su atención en donde estén sus riquezas.
22-23 "La persona sincera siempre es generosa y por eso le va bien. Es como si viviera en la luz. Pero a la persona tacaña y envidiosa siempre le va mal; es como si viviera en completa oscuridad.

El dinero

24 "Ningún esclavo puede trabajar para dos amos al mismo tiempo, porque siempre obedecerá o amará más a uno que a otro. Del mismo modo, tampoco ustedes pueden servir al mismo tiempo a Dios y a las riquezas.

Las preocupaciones

25 "No vivan preocupados pensando qué van a comer, qué van a beber o qué ropa se van a poner. ¿Acaso la vida consiste sólo en comer? ¿Acaso el cuerpo sólo sirve para que lo vistan?
26 "Miren los pajaritos que vuelan por el aire. Ellos no siembran ni cosechan, ni guardan semillas en graneros. Sin embargo, Dios, el Padre que está en el cielo, les da todo lo que necesitan. ¿Acaso no son ustedes más importantes que ellos?
27 "¿Creen ustedes que por preocuparse vivirán un día más?
28 Aprendan de las flores que están en el campo. Ellas no trabajan para hacerse sus vestidos.
29 Sin embargo, les aseguro que ni el rey Salomón se vistió tan bien como ellas, aunque tuvo muchas riquezas.
30 "Si Dios hace tan hermosas a las flores, que viven tan poco tiempo, ¿acaso no hará más por ustedes? ¡Veo que todavía no han aprendido a confiar en Dios!
31 "Ya no se preocupen preguntando qué van a comer, qué van a beber o qué ropa se van a poner.
32 Sólo los que no conocen a Dios se preocupan por eso. Ustedes no se desesperen por esas cosas. Su Padre que está en el cielo sabe que las necesitan.
33 "Lo más importante es que reconozcan a Dios como único rey, y que hagan lo que él les pide. Todo lo demás, él se los dará a su tiempo.
34 Así que no se preocupen por lo que pasará mañana. Ya tendrán tiempo para eso. Recuerden que ya tenemos bastante con los problemas de cada día.

Mateo 7 - No juzguen a los demás

1 "No se conviertan en jueces de los demás, y así Dios no los juzgará a ustedes.
2 Si son muy duros para juzgar a otras personas, Dios será igualmente duro con ustedes. Él los tratará como ustedes traten a los demás.
3 "¿Por qué te fijas en lo malo que hacen otros, y no te das cuenta de las muchas cosas malas que haces tú? Es como si te fijaras que en el ojo del otro hay una basurita y no te dieras cuenta de que en tu ojo hay una rama.
4 ¿Cómo te atreves a decirle a otro: "Déjame sacarte la basurita que tienes en el ojo", si tú tienes una rama en el tuyo?
5 ¡Hipócrita! Primero saca la rama que tienes en tu ojo, y así podrás ver bien para sacar la basurita que está en el ojo del otro.
6 "No den a los perros las cosas que pertenecen a Dios. Tampoco echen lo más valioso a los cerdos. Ninguno de ellos sabe apreciar su valor, y lo que harán será pisotearlas y morderlos a ustedes.

Pedir, buscar y llamar

7 "Pidan a Dios, y él les dará. Hablen con Dios, y encontrarán lo que buscan. Llámenlo, y él los atenderá.
8 Porque el que confía en Dios recibe lo que pide, encuentra lo que busca y, si llama, es atendido.
9 "¿Alguno de ustedes le daría a su hijo una piedra, si él le pidiera pan?
10 ¿Le daría una serpiente, si le pidiera pescado?
11 "Si ustedes, que son malos, saben dar buenas cosas a sus hijos, con mayor razón Dios, su Padre que está en el cielo, dará buenas cosas a quienes se las pidan.
12 "Traten a los demás como ustedes quisieran ser tratados, porque eso nos enseña la Biblia.

La entrada estrecha

13 "La entrada que lleva a la perdición es ancha. El camino hacia allá es fácil de seguir. ¡Mucha gente pasa por esa entrada!
14 Pero la entrada que lleva a la vida es muy estrecha. El camino hacia allá es muy difícil de seguir. Por eso, son pocos los que la encuentran. Entren por la entrada estrecha, pues ella nos lleva a la vida.

El árbol y su fruto

15 "¡Cuídense de esos mentirosos que dicen hablar de parte de Dios! Ellos se presentarán ante ustedes tan inofensivos como una oveja, pero en realidad son tan peligrosos como un lobo feroz.
16 Ustedes pueden reconocer a esos falsos profetas si se fijan en lo que hacen. No se recogen uvas ni higos de una planta de espinas, porque ella no los puede producir.
17 Los árboles buenos producen buenos frutos, y los árboles malos producen malos frutos.18 Ningún árbol bueno produce malos frutos, y ningún árbol malo produce buenos frutos.
19 El árbol que no da buenos frutos se corta y se quema.
20 ¡Ustedes reconocerán a esos mentirosos por lo que hacen!

¡Cuidado!

21 "No todos los que dicen que yo soy su Señor y dueño entrarán en el reino de Dios. Eso no es suficiente; tienen que obedecer los mandamientos de mi Padre que está en el cielo.
22 Cuando llegue el día en que Dios juzgará a todo el mundo, muchos me dirán: "Señor y dueño nuestro, nosotros anunciamos de parte tuya el mensaje a otras personas. Usamos tu nombre para echar fuera demonios, y también para hacer milagros"
23 Pero yo les diré: ¡Yo no tengo nada que ver con ustedes! ¡Aléjense de mí, malvados!

Dos clases de personas

24 "El que escucha lo que yo enseño y hace lo que yo digo, es como una persona precavida que construyó su casa sobre piedra firme.
25 Vino la lluvia, el agua de los ríos subió mucho, y el viento sopló con fuerza contra la casa. Pero la casa no se cayó, porque estaba construida sobre piedra firme.
26 "Pero el que escucha lo que yo enseño y no hace lo que yo digo es como una persona tonta que construyó su casa sobre arena.
27 Vino la lluvia, el agua de los ríos subió mucho, y el viento sopló con fuerza contra la casa. Y la casa se cayó y quedó totalmente destruida".
28 Cuando Jesús terminó de hablar, todos los que escuchaban quedaron admirados de sus enseñanzas,
29 porque Jesús hablaba con su propia autoridad, y no como los maestros de la Ley.

 

NVI Nueva Versión Internacional

Mateo 5 - Las bienaventuranzas

1 Cuando vio a las multitudes, subió a la ladera de una montaña y se sentó. Sus discípulos se le acercaron,
2 y tomando él la palabra, comenzó a enseñarles diciendo:
3 «*Dichosos los pobres en espíritu,
      porque el reino de los cielos les pertenece.
4 Dichosos los que lloran,
      porque serán consolados.
5 Dichosos los humildes,
      porque recibirán la tierra como herencia.
6 Dichosos los que tienen hambre y sed de justicia,
      porque serán saciados.
7 Dichosos los compasivos,
      porque serán tratados con compasión.
8 Dichosos los de corazón limpio,
      porque ellos verán a Dios.
9 Dichosos los que trabajan por la paz,
      porque serán llamados hijos de Dios.
10 Dichosos los perseguidos por causa de la justicia,
      porque el reino de los cielos les pertenece.
11 »Dichosos serán ustedes cuando por mi causa la gente los insulte, los persiga y levante contra ustedes toda clase de calumnias.12 Alégrense y llénense de júbilo, porque les espera una gran recompensa en el cielo. Así también persiguieron a los profetas que los precedieron a ustedes.

La sal y la luz

13 Ustedes son la sal de la tierra. Pero si la sal se vuelve insípida, ¿cómo recobrará su sabor? Ya no sirve para nada, sino para que la gente la deseche y la pisotee.
14 Ustedes son la luz del mundo. Una ciudad en lo alto de una colina no puede esconderse.15 Ni se enciende una lámpara para cubrirla con un cajón. Por el contrario, se pone en la repisa para que alumbre a todos los que están en la casa.16 Hagan brillar su luz delante de todos, para que ellos puedan ver las buenas obras de ustedes y alaben al Padre que está en el cielo.

El cumplimiento de la ley

17 »No piensen que he venido a anular la ley o los profetas; no he venido a anularlos sino a darles cumplimiento.18 Les aseguro que mientras existan el cielo y la tierra, ni una letra ni una tilde de la ley desaparecerán hasta que todo se haya cumplido.19 Todo el que infrinja uno solo de estos mandamientos, por pequeño que sea, y enseñe a otros a hacer lo mismo, será considerado el más pequeño en el reino de los cielos; pero el que los practique y enseñe será considerado grande en el reino de los cielos.20 Porque les digo a ustedes, que no van a entrar en el reino de los cielos a menos que su justicia supere a la de los fariseos y de los *maestros de la ley.

El homicidio

21 Ustedes han oído que se dijo a sus antepasados: "No mates, y todo el que mate quedará sujeto al juicio del tribunal." 22 Pero yo les digo que todo el que se enoje con su hermano quedará sujeto al juicio del tribunal. Es más, cualquiera que insulte a su hermano quedará sujeto al juicio del *Consejo. Pero cualquiera que lo maldiga quedará sujeto al juicio del infierno.
23 »Por lo tanto, si estás presentando tu ofrenda en el altar y allí recuerdas que tu hermano tiene algo contra ti,24 deja tu ofrenda allí delante del altar. Ve primero y reconcíliate con tu hermano; luego vuelve y presenta tu ofrenda.
25 »Si tu adversario te va a denunciar, llega a un acuerdo con él lo más pronto posible. Hazlo mientras vayan de camino al juzgado, no sea que te entregue al juez, y el juez al guardia, y te echen en la cárcel.26 Te aseguro que no saldrás de allí hasta que pagues el último centavo.

El adulterio

27 Ustedes han oído que se dijo: "No cometas adulterio." 28 Pero yo les digo que cualquiera que mira a una mujer y la codicia ya ha cometido adulterio con ella en el corazón.29 Por tanto, si tu ojo derecho te hace *pecar, sácatelo y tíralo. Más te vale perder una sola parte de tu cuerpo, y no que todo él sea arrojado al infierno. 30 Y si tu mano derecha te hace pecar, córtatela y arrójala. Más te vale perder una sola parte de tu cuerpo, y no que todo él vaya al infierno.

El divorcio

31 »Se ha dicho: "El que repudia a su esposa debe darle un certificado de divorcio" 32 Pero yo les digo que, excepto en caso de infidelidad conyugal, todo el que se divorcia de su esposa, la induce a cometer adulterio, y el que se casa con la divorciada comete adulterio también.

Los juramentos

33 »También han oído que se dijo a sus antepasados: "No faltes a tu juramento, sino cumple con tus promesas al Señor." 34 Pero yo les digo: No juren de ningún modo: ni por el cielo, porque es el trono de Dios;35 ni por la tierra, porque es el estrado de sus pies; ni por Jerusalén, porque es la ciudad del gran Rey.36 Tampoco jures por tu cabeza, porque no puedes hacer que ni uno solo de tus cabellos se vuelva blanco o negro.37 Cuando ustedes digan "sí" , que sea realmente sí; y cuando digan "no" , que sea no. Cualquier cosa de más, proviene del maligno.

Ojo por ojo

38 Ustedes han oído que se dijo: "Ojo por ojo y diente por diente." 39 Pero yo les digo: No resistan al que les haga mal. Si alguien te da una bofetada en la mejilla derecha, vuélvele también la otra.40 Si alguien te pone pleito para quitarte la capa, déjale también la *camisa.41 Si alguien te obliga a llevarle la carga un kilómetro, llévasela dos.42 Al que te pida, dale; y al que quiera tomar de ti prestado, no le vuelvas la espalda.

El amor a los enemigos

43 Ustedes han oído que se dijo: "Ama a tu prójimo y odia a tu enemigo." 44 Pero yo les digo: Amen a sus enemigos y oren por quienes los persiguen, 45 para que sean hijos de su Padre que está en el cielo. Él hace que salga el sol sobre malos y buenos, y que llueva sobre justos e injustos.46 Si ustedes aman solamente a quienes los aman, ¿qué recompensa recibirán? ¿Acaso no hacen eso hasta los *recaudadores de impuestos?47 Y si saludan a sus hermanos solamente, ¿qué de más hacen ustedes? ¿Acaso no hacen esto hasta los *gentiles?48 Por tanto, sean *perfectos, así como su Padre celestial es perfecto.

Mateo 6 - El dar a los necesitados

1 »Cuídense de no hacer sus obras de justicia delante de la gente para llamar la atención. Si actúan así, su Padre que está en el cielo no les dará ninguna recompensa.
2 »Por eso, cuando des a los necesitados, no lo anuncies al son de trompeta, como lo hacen los *hipócritas en las sinagogas y en las calles para que la gente les rinda homenaje. Les aseguro que ellos ya han recibido toda su recompensa.3 Más bien, cuando des a los necesitados, que no se entere tu mano izquierda de lo que hace la derecha,4 para que tu limosna sea en secreto. Así tu Padre, que ve lo que se hace en secreto, te recompensará.

La oración

5 »Cuando oren, no sean como los *hipócritas, porque a ellos les encanta orar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las plazas para que la gente los vea. Les aseguro que ya han obtenido toda su recompensa.6 Pero tú, cuando te pongas a orar, entra en tu cuarto, cierra la puerta y ora a tu Padre, que está en lo secreto. Así tu Padre, que ve lo que se hace en secreto, te recompensará.7 Y al orar, no hablen sólo por hablar como hacen los *gentiles, porque ellos se imaginan que serán escuchados por sus muchas palabras.8 No sean como ellos, porque su Padre sabe lo que ustedes necesitan antes de que se lo pidan.
9 »Ustedes deben orar así:
      »"Padre nuestro que estás en el cielo,
   *santificado sea tu nombre,
10 venga tu reino,
   hágase tu voluntad
      en la tierra como en el cielo.
11 Danos hoy nuestro pan cotidiano.
12 Perdónanos nuestras deudas,
      como también nosotros hemos perdonado a nuestros deudores.
13 Y no nos dejes caer en *tentación,
   sino líbranos del maligno."
14 »Porque si perdonan a otros sus ofensas, también los perdonará a ustedes su Padre celestial.15 Pero si no perdonan a otros sus ofensas, tampoco su Padre les perdonará a ustedes las suyas.

El ayuno

16 »Cuando ayunen, no pongan cara triste como hacen los *hipócritas, que demudan sus rostros para mostrar que están ayunando. Les aseguro que éstos ya han obtenido toda su recompensa.17 Pero tú, cuando ayunes, perfúmate la cabeza y lávate la cara18 para que no sea evidente ante los demás que estás ayunando, sino sólo ante tu Padre, que está en lo secreto; y tu Padre, que ve lo que se hace en secreto, te recompensará.

Tesoros en el cielo

19 »No acumulen para sí tesoros en la tierra, donde la polilla y el óxido destruyen, y donde los ladrones se meten a robar.20 Más bien, acumulen para sí tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el óxido carcomen, ni los ladrones se meten a robar.21 Porque donde esté tu tesoro, allí estará también tu corazón.
22 »El ojo es la lámpara del cuerpo. Por tanto, si tu visión es clara, todo tu ser disfrutará de la luz.23 Pero si tu visión está nublada, todo tu ser estará en oscuridad. Si la luz que hay en ti es oscuridad, ¡qué densa será esa oscuridad!
24 »Nadie puede servir a dos señores, pues menospreciará a uno y amará al otro, o querrá mucho a uno y despreciará al otro. No se puede servir a la vez a Dios y a las riquezas.

De nada sirve preocuparse

25 »Por eso les digo: No se preocupen por su *vida, qué comerán o beberán; ni por su cuerpo, cómo se vestirán. ¿No tiene la vida más valor que la comida, y el cuerpo más que la ropa?26 Fíjense en las aves del cielo: no siembran ni cosechan ni almacenan en graneros; sin embargo, el Padre celestial las alimenta. ¿No valen ustedes mucho más que ellas?27 ¿Quién de ustedes, por mucho que se preocupe, puede añadir una sola hora al curso de su vida?
28 »¿Y por qué se preocupan por la ropa? Observen cómo crecen los lirios del campo. No trabajan ni hilan;29 sin embargo, les digo que ni siquiera Salomón, con todo su esplendor, se vestía como uno de ellos.30 Si así viste Dios a la hierba que hoy está en el campo y mañana es arrojada al horno, ¿no hará mucho más por ustedes, gente de poca fe?31 Así que no se preocupen diciendo: "¿Qué comeremos?" o "¿Qué beberemos?" o "¿Con qué nos vestiremos?" 32 Porque los *paganos andan tras todas estas cosas, y el Padre celestial sabe que ustedes las necesitan.33 Más bien, busquen primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas les serán añadidas.34 Por lo tanto, no se angustien por el mañana, el cual tendrá sus propios afanes. Cada día tiene ya sus problemas.

Mateo 7 - El juzgar a los demás

1 »No juzguen a nadie, para que nadie los juzgue a ustedes.2 Porque tal como juzguen se les juzgará, y con la medida que midan a otros, se les medirá a ustedes.
3 »¿Por qué te fijas en la astilla que tiene tu hermano en el ojo, y no le das importancia a la viga que está en el tuyo?4 ¿Cómo puedes decirle a tu hermano: "Déjame sacarte la astilla del ojo" , cuando ahí tienes una viga en el tuyo?5 ¡*Hipócrita!, saca primero la viga de tu propio ojo, y entonces verás con claridad para sacar la astilla del ojo de tu hermano.
6 »No den lo sagrado a los *perros, no sea que se vuelvan contra ustedes y los despedacen; ni echen sus perlas a los cerdos, no sea que las pisoteen.

Pidan, busquen, llamen

7 »Pidan, y se les dará; busquen, y encontrarán; llamen, y se les abrirá.8 Porque todo el que pide, recibe; el que busca, encuentra; y al que llama, se le abre.
9 »¿Quién de ustedes, si su hijo le pide pan, le da una piedra?10 ¿O si le pide un pescado, le da una serpiente?11 Pues si ustedes, aun siendo malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, ¡cuánto más su Padre que está en el cielo dará cosas buenas a los que le pidan!12 Así que en todo traten ustedes a los demás tal y como quieren que ellos los traten a ustedes. De hecho, esto es la ley y los profetas.

La puerta estrecha y la puerta ancha

13 »Entren por la puerta estrecha. Porque es ancha la puerta y espacioso el camino que conduce a la destrucción, y muchos entran por ella.14 Pero estrecha es la puerta y angosto el camino que conduce a la vida, y son pocos los que la encuentran.

El árbol y sus frutos

15 »Cuídense de los falsos profetas. Vienen a ustedes disfrazados de ovejas, pero por dentro son lobos feroces.16 Por sus frutos los conocerán. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos, o higos de los cardos?17 Del mismo modo, todo árbol bueno da fruto bueno, pero el árbol malo da fruto malo.18 Un árbol bueno no puede dar fruto malo, y un árbol malo no puede dar fruto bueno.19 Todo árbol que no da buen fruto se corta y se arroja al fuego.20 Así que por sus frutos los conocerán.
21 »No todo el que me dice: "Señor, Señor", entrará en el reino de los cielos, sino sólo el que hace la voluntad de mi Padre que está en el cielo.22 Muchos me dirán en aquel día: "Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre expulsamos demonios e hicimos muchos milagros?" 23 Entonces les diré claramente: "Jamás los conocí. ¡Aléjense de mí, hacedores de maldad!"

El prudente y el insensato

24 »Por tanto, todo el que me oye estas palabras y las pone en práctica es como un hombre prudente que construyó su casa sobre la roca.25 Cayeron las lluvias, crecieron los ríos, y soplaron los vientos y azotaron aquella casa; con todo, la casa no se derrumbó porque estaba cimentada sobre la roca.26 Pero todo el que me oye estas palabras y no las pone en práctica es como un hombre insensato que construyó su casa sobre la arena.27 Cayeron las lluvias, crecieron los ríos, y soplaron los vientos y azotaron aquella casa, y ésta se derrumbó, y grande fue su ruina.» 28 Cuando Jesús terminó de decir estas cosas, las multitudes se asombraron de su enseñanza, 29 porque les enseñaba como quien tenía autoridad, y no como los *maestros de la ley.