Liderazgo de Servicio

“Entonces vosotros os levantaréis de la emboscada y tomaréis la ciudad; pues Jehová vuestro Dios la entregará en vuestras manos” Josué 8:7

Josué tomo la posta de Moisés, uno de los más grandes hombres de fe en la Biblia, a quién se le recuerda como un hombre muy cercano a Jehová. Este fue un reto grande de una persona que Dios había preparado y forjado en carácter para continuar la obra del libertador del pueblo y acreedor de grandes proezas.

Josué demostró en varias ocasiones que estaba dispuesto no solo a dirigir sino a participar con su pueblo en las batallas que emprendía. Un buen ejemplo es la toma y destrucción de Hai, que se cita en el libro de Josué 8. Él estuvo conjuntamente con su ejército en los lugares más peligrosos antes que en una dirección lejana o en un frente seguro.

Blackaby y Blackaby (2008) cita este hecho como que “Él rechazó ponerse por encima de las privaciones que su pueblo experimentaba. Él era el siervo de Dios, no el rey del pueblo, y aquella realidad influyó en la manera que dirigía a su gente … Josué podría haberse escondido en la emboscada con veinticinco mil hombres, en cambio se colocó entre los cinco mil soldados que organizaron una marcha atrás difícil para que el enemigo los persiguiera y de esa forma el enemigo abandonara la protección de su ciudad. Tal liderazgo valeroso no era inadvertido entre sus hombres. Los soldados se motivan más en seguir a un líder que nunca les pide hacer algo que él mismo no quiere hacer.”1

Sobre el mismo asunto, Silva (2008) señala “¡Interesante! Josué con su grupo sería la ‘carnada’ militar. El conquistador se pondría en la línea de batalla, se metería a la zona roja. Él mismo se expondría al peligro de ser perseguido con sus hombres para proteger a sus subalternos y al pueblo. El verdadero conquistador cuida y protege a su gente. Con su vida como ejemplo dirige y enseña a otros”2

Este era realmente un liderazgo de servicio y no un liderazgo para servirse. Quienes nos encontramos en una posición de dirección o de autoridad sobre unos pocos, o quizás muchos colaboradores, vemos que solo un liderazgo genuino y con vocación de servicio será reconocido en el largo plazo. Esta situación fue reconocida algunos siglos después explícitamente por nuestro Señor Jesucristo cuando en el Evangelio de Mateo nos indica:

“Mas entre vosotros no será así, sino que el que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor, y el que quiera ser el primero entre vosotros será vuestro siervo; como el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos” (Mateo 20:25-28)

Esta situación aplicada retroactivamente a Josué nos da la seguridad que el pueblo de Israel sabía por los hechos que Josué dirigía con la finalidad de dar gloria a Dios y bajo su entera dirección, que finalmente llevaría a un camino de bendición para el pueblo. No se trataba de un líder egoísta sino de alguien dispuesto a poner en juego su vida en la misión divinamente encargada. Que Dios nos ayude a imitar a este siervo extraordinario en los ministerios que Él nos ha encargado en la vida.

  Edwin Quintanilla

1 H. Blackaby y R. Blackaby, “Llamado a ser un líder de Dios: Lecciones de la vida de Josué”, p.72
2 K. Silva, “Josué el conquistador”, p.98

Reflexión: Indiferencia

Aquellos que saben lo que tienen que hacer y no lo hacen son la vívida expresión de la apatía indolente que castiga a la humanidad con su indiferencia y egoísmo. El poeta uruguayo Mario Benedetti decía por eso: “Me gusta la gente que vibra, que no hay que empujarla, que no hay que decirle que haga las cosas, sino que sabe lo que hay que hacer y que lo hace en menos tiempo de lo esperado”.(*)

Mientras Jesús recorría las aldeas y los pueblos, predicando y sanando las dolencias de su gente, exhortó a los suyos esperando que sus discípulos se sintieran conmovidos y comprometidos con la tarea, como Él lo estaba. “La cosecha es abundante, pero son pocos los obreros”, les dijo. “Pídanle, por tanto, al Señor de la cosecha que envíe obreros a su campo” (Mt. 9:37-38 NVI).

Empero, muchos creyentes continuan cayendo en el descompromiso que el mundo de nuestros días alienta, ignorando la advertencia y recomendación del propio Señor, cumpliéndose así lo escrito respecto de los tiempos venideros, que refiere que "por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriará" (Mt. 24:12-13 RVR).

“La indiferencia ante la muerte, se nutre de la propia indiferencia ante la vida”, decía Octavio Paz. Y la gente muere, viviendo sin Cristo. Mientras Él espera que los suyos dejen de ser indiferentes y hagan lo que tienen que hacer.

 

 

Rev. Julio César Lugo


(*) “La Gente que me Gusta”, poema de Mario Benedetti.


Reflexión julio 2015: Los Indignados y Nuestra Crisis


Los Indignados y Nuestra Crisis


Nuestra sociedad está altamente conflictuada, enfrentada y escindida. El último reporte de la Defensoría del Pueblo registra 208 conflictos sociales en el país -149 en estado activo y 59 en estado latente-, de los cuales solo dos de ellos han sido resueltos.

Los incidentes violentos ocurridos recientemente en la provincia arequipeña de Islay, a raíz de las movilizaciones de protesta en contra de la implementación del proyecto minero "Tía Maria", así como los cientos de conflictos sociales que aparecen cada día en distintos lugares del país, vuelven a recordarnos que la nuestra es aún una sociedad con altas incapacidades para resolver sus problemas por la vía del diálogo y los métodos pacíficos. Estos hechos acrecientan el descrédito de los líderes sociales y políticos y el clima de desconfianza, tan vital para construir una cultura de comunidad entre nosotros.

Estos conflictos, sin embargo, dan cuenta de dos debilidades en la gestión de los asuntos públicos en nuestra sociedad. Primero, una falta de liderazgo con solvencia ética que se coloque más allá de las posiciones extremas que buscan generar violencia, pero también que sea capaz de anteponer las ambiciones de poder económico y político, para administrar o vigilar los asuntos públicos con justicia, honestidad y procurando el bienestar de la ciudad.

Por ello, fue indignante, no sólo ver la incapacidad de las autoridades para resolver el problema, sino también ser testigos de la manera como un dirigente social negociaba la protesta con la empresa minera a cambio de  una ganancia económica. La corrupción, el abuso del poder y el doble discurso ético se han enquistado en todas las esferas de nuestra sociedad.

Segundo, estos hechos de violencia abren nuevamente aquella ventana que nos muestra el otro Perú, el de los postergados, carenciados y excluidos, producto de una sociedad que administra sus recursos inequitativamente. «Es alarmante que en las regiones donde hay mayor inversión minera, a la vez éstas sean las zonas más pobres del país», afirmó Cynthia Sanborn, Directora del Centro de Investigación de la Universidad del Pacífico.

«En un contexto de crecimiento económico sostenido esto es simplemente una vergüenza, de la cual todos somos responsables. No podemos ser un país del primer mundo con una educación del tercer mundo», agrega la profesora Sanborn.

En el fondo, nuestra crisis da cuenta de las hondas debilidades de nuestros esfuerzos por ser una sociedad verdaderamente civilizada. Manuel Gonzales Prada, analizando la crisis moral interminable de nuestro país, señalaba que «donde no hay justicia, misericordia, ni benevolencia, no hay civilización»(1).  En otros términos, el historiador Jorge Basadre soñaba con un Perú que «escape del peligro de no ser sino una charca, de volverse un páramo o de convertirse en una gigantesca fogata»(2).

Oremos para que la violencia y los enfrentamientos cesen en nuestro país, para que los violentistas canalicen correctamente su indignación, para que nuestras autoridades sean capaces de escuchar aquellas voces que claman por un trato más humano y más justo. Actuemos en correspondencia al anhelo de Dios para su creación, un mundo sin violencia, odios e injusticias. En el libro de Proverbios encontramos un registro de aquellas cosas que al Yahvéh que sostiene nuestra fe siguen indignándolo:

«Hay seis cosas que Yahvéh aborrece,
y siete que le son detestables,
Los ojos que se enaltecen,
la lengua que miente [falsedad],
las manos que derraman sangre inocente [violencia],
el corazón que hace planes perversos [corrupción, injusticia],
los pies que corren a hacer lo malo,
el falso testigo que esparce mentiras [falsedad, injusticia],
y el que siembra discordia entre hermanos»
(3).


 

Mg. Rolando Pérez


(1) Gonzales Prada, Manuel. “Nuestros indios”, 1904
(2) Basadre, Jorge. “Perú: problema y posibilidad”, 1992.
(3) Proverbios 6: 16–19

 

Reflexión Febrero 2015: La Indignación Ética en las Calles


La Indignación Ética en las Calles


Las recientes movilizaciones de protesta juvenil han remecido muchos cimientos de la sociedad. Las cinco jornadas que protagonizaron los jóvenes en las calles de Lima han generado tan significativa repercusión que lograron que el Congreso de la República derogara la Ley Laboral Juvenil -la que ocasionó dicha indignación ciudadana- porque desde la óptica de los manifestantes recortaba sus derechos laborales.

Estos mismos jóvenes anuncian hoy una nueva convocatoria para la movilización pública. Esta vez para protestar en contra de la denominada «televisión basura», que precisamente constituye la expresión mediática de lo que la investigadora Rocio Silva Santisteban ha denominado la «basurización de la sociedad», desde cuya lógica se exacerba hasta límites insospechados la frivolidad de la cultura y la complicidad con la denigración de la dignidad humana.

Es muy significativo ver el modo cómo esta red de indignación frente a este modelo de cultura televisiva empieza a crecer, porque estos programas no son sino el reflejo de la forma en que convivimos con lo que Mario Vargas Llosa ha denominado la «sociedad del espectáculo», donde la cultura y la política se banalizan cotidianamente, los ciudadanos se convierten en sujetos sin escrúpulos, y donde el poder no busca necesariamente el bien común.

Lo que es importante observar aquí es que detrás de la protesta protagonizada por estos colectivos juveniles se observa un despertar cívico esperanzador que se distancia del silencio cómplice y se afirma en la indignación ciudadana, al ver que los cimientos éticos de nuestra sociedad son cada vez más socavados por flagelos como la corrupción, el abuso de poder, la «farandulización» de la vida cotidiana y la política, la pérdida de integridad en el liderazgo político, etc.

Cuando los valores éticos pierden vigencia en la sociedad, se crea una situación como aquella que el profeta Isaías describía en su tiempo: «¡Ay de ustedes, que llaman bueno a lo malo, y malo a lo bueno; que convierten la luz en oscuridad, y la oscuridad en luz; que convierten lo amargo en dulce, y lo dulce en amargo!» (Isaías 5:20). Se pierde toda noción del bien y el mal, y el caos social toma control de la situación.

En el fondo lo que estas voces juveniles indignadas anhelan es precisamente un sociedad nueva, marcada por la integridad y el trato justo. Esto implica la construcción de nuevos sentidos de una cultura ciudadana menos deshumanizante y más justa. Este fue precisamente el mensaje que Dios trajo al mundo a través de su hijo, cuyo evangelio se afirma en otra ética, la del Shalom, aquella que se resiste a convivir o avalar lo que el Apóstol Pablo ha denominado «las obras infructuosas de la oscuridad» (Efesios 5:11), y construir una sociedad en la «que fluya como agua la justicia y la honradez como un manantial inagotable» (Amós 5:24).

Los cristianos estamos comprometidos con esta causa, la del bienestar de nuestra sociedad, porque el Dios que nos ha llamado a su servicio nos convoca a procurar la paz de ella, porque –como diría el profeta – «en la paz de la ciudad tendremos nosotros paz» (Jeremías 29:7).

 

 

Mg. Rolando Pérez

 

 

Reflexión Diciembre 2014 - No habrá para siempre oscuridad

 

La proximidad de la Navidad es sin duda un tiempo festivo, para muchos. Sin embargo, ¿quién podría negar que para otros es un angustioso trance cargado de nostalgia y pesar?

La algarabía multitudinaria de la festividad opaca esa silenciosa sensación de velada aflicción, pero no la quita; pues siempre hay quienes haciendo su mayor esfuerzo esperan tan solo que el tiempo pase y todo vuelva a la acostumbrada normalidad.

Sobradas razones no encuentran eco en la exacerbada alegría de estas fiestas. El sinsabor de un distanciamiento familiar, la frustración de una decepción amorosa, el pesar de una enfermedad inesperada, la cruda realidad de un hogar quebrantado, un ser querido que ya no está más, la desazón que produce el no tener lo necesario, un sueño no alcanzado. Motivos diversos que afligen el alma, indisponiéndola para celebrar, aunque se quiera.

Para aquellos que no encontraban esa paz en medio de las circunstancias, la voz del Señor les dijo por medio del profeta Isaías: «Mas no habrá para siempre oscuridad para los que ahora están en angustia... Porque un niño nos es nacido... y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios fuerte, Padre eterno, Príncipe de paz» (Isaías 9:1, 6).

El Dios Soberano que se pronunció en medio de la angustia de su pueblo, lo hizo exactamente cuando no había motivos para celebrar, porque sabía cuánto lo necesitaban. No era un anuncio pueril cargado de estimulación mediática, era la voz profética que buscaba, cual bálsamo del cielo, refrescar los pesares profundos que apagan el espíritu de los seres humanos.

Y con esa misma intención busca hoy alcanzar a quienes se esfuerzan por creer en sus palabras, aunque no les sea fácil; pues así como vino por primera vez, Jesucristo vendrá nuevamente. Cuando su promesa se haga visible una vez más, entonces «ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor» (Apocalipsis 21:4), porque todo esto que vemos ya no será más. Todo será hecho nuevo.

¡Esa sí que será una verdadera fiesta!

 

Rev. Julio César Lugo

   

Reflexión Noviembre 2014 - Exabrupto Celeste o Empatía Divina


«¡Escucha la palabra del Señor, oh pueblo de Israel!
El Señor ha presentado cargos en tu contra, diciendo:
“No hay fidelidad, ni bondad
ni conocimiento de Dios en tu tierra.
Haces votos y los rompes;
matas, robas y cometes adulterio.
Hay violencia en todas partes;
un asesinato tras otro.
Por eso la tierra está de luto
y todos desfallecen.
Hasta los animales salvajes y las aves de los cielos
y los peces del mar desaparecen.

¡No señales a otro
para echarle la culpa!”»
(1)


«La tarde caía en un humilde hogar del norte de Israel. Un personaje solitario sollozaba con el rostro hundido entre sus manos. El ser amado había dejado el hogar y el desconsolado esposo compartía el funeral de su corazón».(2)

Esta escena bien podría parecerse a cualquier otra de nuestros días, en cualquier lugar de este mundo, tan acostumbrado al desamor y al abandono. Pero no lo es, no es una escena común. Es el hogar de Oseas.

¿De quién? De Oseas, sí, aquel profeta de Dios recién casado.

¿Irónico? ¡No! ¿Por qué habría de serlo?, como solemos decir fríamente: “pasa en las mejores familias”. Y la de Oseas, definitivamente, no era ninguna excepción a la regla.

Triste, ¿verdad? Lo es, lo fue, y lo seguirá siendo. Porque el cuadro que vemos no es solamente el del corazón desolado del profeta  -simple mortal al fin y al cabo. Este cuadro es el reflejo del Dios burlado, que se hace sentir a través de su siervo desde la primera indicación divina dada, que fue así de brutal y contundente:

«Ve y cásate con una prostituta, y ten hijos con ella, porque los israelitas me abandonaron, y se comportaron como las prostitutas».(3)

¡Pero qué diablos de Dios es éste! -diría Saramago, con su irreverente verbo-, pedirle a un profeta suyo que contraiga nupcias con una vulgar mujer de vida fácil. Sin embargo, «Oseas obedeció y se casó con Gómer, la hija de Diblaim»(4). Imagina la Luna de Miel que habría ganado, convirtiéndose en el hazmerreír de la comarca.

Por si fuera poco, algún tiempo después su bella esposa quedó embarazada. Y Oseas, que seguramente pensó que ya había tenido suficiente, al nacer su primogénito volvió a oír la voz del Altísimo, diciéndole:

«Ponle al niño por nombre Jezreel, porque estoy a punto de castigar a la dinastía del rey Jehú para vengar los asesinatos que cometió en Jezreel. De hecho, pondré fin a la independencia de Israel y acabaré con su poderío militar en el valle de Jezreel».(5)

Apenas al cabo de unos pocos meses, cuando vino el segundo, creyendo iluso que quizá por tratarse de una niña la situación sería distinta, la voz de lo alto volvió a resonar:

«Ponle por nombre a tu hija Lo-ruhama —“no amada”— porque ya no le demostraré amor al pueblo de Israel ni lo perdonaré…».(6)

Y, ni bien No Amada fue destetada, la “fértil” Gómer se encontró nuevamente gestando. ¡Claro, era de esperarse! ¿Qué protección anticonceptiva podría tener ella en su oficio?

El pobre y desquiciado Oseas, que a estas alturas ya tendría fundamentadas y serias dudas de si en efecto seguía calificando como profeta de Dios, volvió a escuchar la revelación divina, cual si fuera un mensaje subliminal para él:

«Ponle por nombre Lo-ammi —“no es mi pueblo”— porque Israel no es mi pueblo y yo no soy su Dios.(7)

“Tras cuernos, palos”, reza la frase popular que en Oseas cobraba inusual vida, por indicación divina.

Tomando las propias palabras del insigne ateo: «…qué triste la gente sin otra finalidad en la vida que la de hacer hijos sin saber por qué ni para qué. Para continuar la especie, dicen aquellos que creen en un objetivo final, en una razón última, aunque no tengan ni idea de cuáles son y nunca se hayan preguntado en nombre de qué tiene que perpetuarse la especie…».(8)

Pero Oseas sí sabía, sabía bien qué estaba pasando con él, con su mujer, con sus hijos, con su desgraciada vida; que a los ojos de Dios era una lección objetiva para la humanidad insensible, religiosamente hipócrita, legalista y promiscua. ¡Vaya que sabía!

No, no creas que allí acabo todo. La historia sigue. ¡Gómer se fue de casa!

“La cabra tira al monte”, dicen. Y la sabiduría bíblica refiere: «Así como el perro vuelve a su vómito, el necio repite su necedad»(9), y la necia Gómer certifica tanto esta verdad, como nosotros en el día a día, en nuestro irreverente hábito de hacer las cosas como nos da la gana, sin tomar en cuenta a Dios, que paciente espera que entremos en razón.

¿Qué dolor más terrible para este “varón de Dios”? Ver que su amor era inútil e insuficiente para la incorregible Gómer.

El eco de los huidizos pasos agitados todavía resonaba en su desolado corazón, cuando de pronto asomaron esas tres vocecitas que preguntaban por la madre, sin entender nada, nada de nada, mucho menos a Dios. Y Oseas, el pobre profeta, sin tener cómo explicar, abrumado por el llanto, ahogando sus gemidos, mordiéndose los labios, tratando de no cuestionar al Soberano, hacía mil peripecias para seguir prodigándoles su amor.
Hasta que Dios volvió a hablarle:

«Ve y ama otra vez a tu esposa, aun cuando ella comete adulterio con un amante. Esto ilustrará que el Señor aún ama a Israel, aunque se haya vuelto a otros dioses y le encante adorarlos».(10)

Y Oseas refiere: «Compré entonces a esa mujer por quince monedas de plata y una carga y media de cebada, y le dije: “Vas a vivir conmigo mucho tiempo, pero sin prostituirte. No tendrás relaciones sexuales con ningún otro hombre. ¡Ni yo te voy a tocar!”».(11)

¡Pagar el precio de lo que nunca fue suyo! ¡Dios, no era bastante ya! ¿Has perdido el juicio, Señor?

Muchos dirán que esta descabellada historia no tiene sentido. Que un profeta que se precie de serlo jamás cometería tamaña insensatez. Pero Oseas, el buen Oseas, te dirá que sí, con la certeza de saber lo que vivió y por qué fue así. Sí, tiene mucho sentido, y sigue vigente.

El amor abstracto no sirve de nada, el romántico se queda en los labios dulces de los enamorados. El amor de Dios por esta humanidad vacía, carente de rumbo, ávida de pasiones grotescas y sin límite, es un amor auténtico, que te busca a pesar de todo, dispuesto a redimirte.

Oseas lo sabía, aun antes de casarse, ¡por supuesto que lo sabía! Su propio nombre se lo recordaba. No en vano Dios permitió que fuera llamado Salvación, como Jesús.

«He encontrado la paradoja de que si amo hasta que duela, entonces no hay más dolor, solo más amor», decía Teresa de Calcuta; y todo aquel que quiera encarnar en sí mismo el mandato de amor que el Maestro nos encomendara la noche que fuera entregado, tendrá que comprobar que amar a los demás, como el que fue clavado en un madero lo hizo y lo hace, significará siempre tener que pagar un precio muy alto. Un precio que muy pocos están dispuestos a pagar.

¿Lo estás tú?

 

Rev. Julio C. Lugo

(1) Oseas 4:1-4 – La Biblia, Nueva Traducción Viviente
(2) Ralph Earle, Conozca los Profetas Menores, p.9
(3) Oseas 1:2b – La Biblia, Traducción en Lenguaje Actual
(4) Oseas 1:3a – La Biblia, Nueva Traducción Viviente
(5) Oseas 1:4-5 – ibid
(6) Oseas 1:6b – ibid
(7) Oseas 1:9 – ibid
(8) José Saramago, Caín, p. 42
(9) Proverbios 26:11 – La Biblia, Nueva Traducción Viviente
(10) Oseas 3:1 – ibid
(11) Oseas 3:2 – La Biblia, Nueva Versión Internacional

 

Reflexión Octubre 2014 - Derribando Muros: El Anhelo de la Paz


El Anhelo de la Paz

Malala Yousafzai, una joven paquistaní defensora de los derechos de la educación, se ha convertido en una de las ganadoras del Premio Nobel de la Paz 2014. Dicho premio le fue otorgado en reconocimiento a su activismo en favor de los derechos a la educación, especialmente el de las mujeres en su país, donde el régimen talibán ha prohibido la asistencia a la escuela de las niñas.

Con apenas 16 años y luego de haber sido víctima de un atentado terrorista por su lucha a favor de la educación de las adolescentes en Pakistán, la Premio Nobel de la Paz pronunció el año pasado un emotivo discurso ante los representantes de los países de todo el mundo:

«Luchemos contra el analfabetismo, la pobreza y el terrorismo. Nuestros libros y nuestros lápices son nuestras mejores armas… La pobreza, la ignorancia, la injusticia, el racismo y la privación de sus derechos básicos son los principales problemas que enfrentan mujeres y hombres»

El llamado de Malala Yousafzai coloca en la agenda pública uno de los cruciales problemas que obstaculizan el desarrollo en países como el nuestro: el analfabetismo y la inequidad en el acceso a una educación de calidad.

Un reporte del Ministerio de Educación revela que un millón 300 personas en el Perú son analfabetas. Y un reciente estudio del Fondo para la Infancia de la Naciones Unidas (UNICEF) señala que el 75% de esta población son mujeres, mientras que el 30% de ellas viven en localidades rurales. Esta cifra pone de relieve no solo la postergación del derecho que les asiste a la educación – especialmente a las niñas –, sino también la legitimación de las prácticas de discriminación y las políticas de exclusión social.

Esta realidad hace que la paz que tanto anhelamos aún esté incompleta, porque no es posible pensarla y asumirla divorciada de la justicia. Esta perspectiva se encuentra precisamente en el corazón del plan de Dios para la redención de la humanidad. Se trata del anhelo del «Shalom», que inspiró al profeta Isaías para afirmar que «la paz es fruto de la justicia» (Isaías 32:17). La paz a la cual se hace referencia aquí no es una mera ausencia de guerra, sino «Shalom», es decir, bienestar, integridad, salud, felicidad, plenitud tanto para los individuos como para la sociedad.

Desde esta perspectiva, el llamado de Dios para sus seguidores es a comprometernos con su plan restaurador en medio de un mundo en el que la paz que se pretende construir desde ciertas esferas parece no sostenerse en los cimientos de la justicia y la solidaridad, sino más bien en las estructuras de un sistema excluyente e insensible a las esperanzas de los más carenciados, especialmente las de las niñas y los niños. Precisamente, el llamado de Malala Yousafzai nos recuerda el anhelo de Dios –expresado por el profeta Isaías –, para que vivamos en un mundo en el que todos los muros que obstaculizan la plenitud de vida sean derribados, en un mundo en el que como dice la Escritura:

«El amor y la verdad se den cita;
la paz y la justicia se besen».
(Salmo 85:10).
 

Mg. Rolando Pérez

 

Reflexión setiembre 2014 - Acerca del Día Mundial para la Prevención del Suicidio


«Temo el día que la tecnología sobrepase nuestra humanidad.
El mundo solo tendrá una generación de idiotas».

Albert Einstein


Semanas atrás fuimos conmovidos por la súbita desaparición de quien fuera una gran luminaria en el escenario del espectáculo, más aún cuando supimos la forma tan trágica en que esto ocurrió. No hay duda que su partida nos dolió, no solo por quién era Robin Williams, sino por la manera como se fue.

Mucho se ha dicho al respecto del tema del suicidio, y no es mi intención polemizar sobre el particular, tan solo rescatar algunas lecciones personales aprendidas en tales circunstancias, pues la depresión nos alcanza a todos, sin distinguir edad, género, creencias, nivel social, intelectual e incluso, me atrevería a decir, madurez emocional.

La depresión, sabemos por la Organización Mundial de la Salud, afecta a 350 millones de personas en el mundo; y aquí, en el Perú, uno de cada cinco peruanos padece de un cuadro depresivo y seiscientos se suicidan cada año, además de los poco más de mil que lo intentan fallidamente.

Si nos atenemos al listado de los síntomas del Manual Diagnóstico y Estadístico de Trastornos Mentales de la Sociedad Norteamericana de Siquiatría (DSM), o de la Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE), no es difícil notar cuándo una persona está dentro de este cuadro, o en peligro de caer en él seriamente. Sobre todo porque, quien está deprimido tiende sobremanera al aislamiento y a la apatía, de forma notoria.

Aun cuando se sostenga con acierto que la depresión y la soledad tengan marcadas diferencias, como señalara el sicoterapeuta Bryan Weiss, quien afirmaba que en la soledad la persona puede liberarse de la angustia de sentirse solo, también es real que en la depresión la persona se rinde totalmente al deseo de estar sola, y la soledad prolongada puede ser causa de depresión.

En el Internet circulaba una frase, que se atribuía (no sé si con acierto) al propio Robin Williams. En ella, se hace referencia a un profundo sentimiento de soledad. La frase en cuestión decía: «Solía pensar que la peor cosa en la vida era terminar solo. No lo es. Lo peor en la vida es terminar con alguien que te hace sentir solo». Y esto llama poderosamente mi atención, pues vivimos en un mundo donde impera la interconexión, y nadie, por lo menos en el medio urbano, es ajeno o no partícipe de las redes sociales existentes. Claro está que la expresión habla de la relación de pareja, pero también de un profundo desasosiego y sentido de infelicidad.

Sociológicamente hablando, somos seres gregarios, no cabe duda. Y si lo vemos desde el punto de vista de la fe, el Creador nos hizo a su imagen y semejanza, como Dios Trino que es, para vivir en comunidad. Nadie fue hecho para sentirse en angustiosa soledad, aunque guste sanamente de ella o quiera y tenga que vivir en la misma, pues no es lo mismo vivir solo que sentirse solo.

«Dos de las necesidades más grandes en la vida son el tener un sentido de pertenencia y el de propósito. Las personas que no tienen esas dos necesidades satisfechas, eventualmente son dominadas por toda clase de emociones negativas, como la depresión, la soledad, la ira y la desesperación. Sin un sentido de pertenencia y de propósito, la persona llega a ser presa de la misma vida. En la cultura occidental se está levantando una generación con un gran vacío en estas áreas. ¿De dónde viene el sentido de pertenencia? En su esencia, el sentido de pertenencia viene de un sentir de familia. En su sentido más amplio y poderoso, el pertenecer se disfruta dentro de una verdadera comunidad. El concepto de pertenecer a una familia, que a su vez es parte de una familia más grande, es fundamental para experimentar saludablemente un sentido de pertenencia. Sin embargo, no es suficiente pertenecer a una familia y a una comunidad, es necesario pertenecer a una familia y comunidad que tengan un propósito. Dios nos ha creado con un sentir de que existimos para un propósito. La vida no se debe gastar año tras año, década tras década sin un sentido de dirección. El concepto de familia y de comunidad en la cultura occidental está desapareciendo. Incluso, la misma idea de qué es una familia está cambiando. Se estimula a que el individuo se enfoque en sí mismo, en sus propias metas y deseos, a desarrollar su carrera, a satisfacer sus necesidades. A pesar de que hay algunas voces y movimientos culturales llamando a la vida en comunidad, el alcanzar las metas personales es la fuerza que domina la cultura en general. El individualismo occidental continúa triunfando»(1), señala el pastor Jeff Reed, al hablar de la importancia y la revaloración del sentido de comunidad en la familia de la fe. Una imperiosa tarea que exige iniciativas y compromiso.

Empero, como bien anticipara Lipovetsky, el mundo de nuestros días es curiosamente indiferente. «La indiferencia pura designa la apoteosis de lo temporal y del sincretismo individualista. De este modo se puede ser a la vez cosmopolita y regionalista, racionalista en el trabajo y discípulo intermitente de tal gurú, oriental, vivir al estilo permisivo y respetar, a la carta por lo demás, las prescripciones religiosas. El individuo posmoderno está desestabilizado, de algún modo resulta “ubicuísta”»(2). Ubicuísta e indiferente, diría yo. Estando en todo, pero descomprometido con todo.

«No contento con producir el aislamiento, el sistema engendra su deseo, deseo imposible que, una vez conseguido, resulta intolerable: cada uno exige estar solo, cada vez más solo, y simultáneamente no se soporta a sí mismo, cara a cara»(3). Y así, el ubicuísta termina desubicándose completamente en la vida.

No es extraño, entonces, que los seres humanos, por millares, sigan caminando solos por el desfiladero de la depresión y despeñándose por el abismo del suicidio. Un reporte de la OMS señalaba hace dos años que cada 40 segundos una persona se suicidaba en el mundo (un millón al año), y que en los últimos 45 años, las tasas de suicidio habían aumentado en un 60% a nivel global (4).

En este acelerado y sofisticado mundo de interconectividad, debemos detenernos y preguntarnos muy seriamente si el día que Albert Einstein temía que llegara no nos habrá alcanzado. Un mundo carente de amor, por más interconectado que esté, es capaz no solo de aislar a cualquier desvalido, sino de aislarse a sí mismo, atrapado en sus propias redes sociales. «Carecer de amor denota cierto grado de imbecilidad, porque el amor es la perfección de la conciencia», decía Tagore, y la suprema enseñanza de la Escritura resume en una sola sentencia nuestra razón de vivir: Existimos para amar. Lo dijo Cristo, con su propia vida, muriendo en la Cruz, para mostrarnos el camino que nos hace asumir el compromiso de amarnos como Él nos amó, sobreponiéndose a su propia angustia y sensación de soledad para darse por entero a un mundo que no le era ni le es indiferente.

Rev. Julio César Lugo

(1) Jeff Reed, «Perteneciendo a una Familia de Familias», p. 5
(2) Giles Lipovetsky, «La Era del Vacío», p. 41
(3) Giles Lipovetsky, op.cit. p.48
(4) http://www.who.int/mental_health/prevention/suicide/suicideprevent/es/

Nuestro Mejor Esfuerzo... ¿Alcanzará? - Reflexión Noviembre 2012


Vivimos en un tiempo en el que el cambio es protagonista en nuestros quehaceres, queriéndolo o no, constantemente el cambio nos envuelve. Esto es el fruto natural de un mundo en el que la tecnología hace que los resultados sean conseguidos más rápida y fácilmente, y la competitividad genera nuevas metas ni bien sean alcanzadas otras que se plantearon previamente; además, todo esto es potenciado por las comunicaciones, que nos han llevado al extremo de la simultaneidad entre lo que se hace y lo que se dice (lo que se comunica a los demás), la llamada vida «on line».

«Lo único permanente es el cambio», dice una frase popular actual, que parece haber reemplazado a aquella que rezaba «mejor es viejo conocido que nuevo por conocer», y que hoy nos suena casi arcaica, no por una simple cuestión de moda generacional, sino porque las modificaciones en nuestras formas de vida son lo suficientemente significativas como para marcar una discontinuidad histórica frente a etapas pasadas (1).

Para muchos, este escenario cambiante y progresista es ideal para el desarrollo del hombre, sin embargo, la sicóloga clínica Laura García Agustín señala: «Los cambios continuos como los que vive la sociedad actual, son una de las principales circunstancias que desencadenan diversos grados de estrés, la gran mayoría de las personas… los perciben como una amenaza y dejan de sentir que dominan y controlan la situación»(2). Es interesante notar que en este enfoque el acento no está en las actividades sino en la capacidad de control de las situaciones. De manera natural y simplista creemos que una forma de resolver el estrés es poniendo límite a una multitud de actividades que lo causan y exceden nuestra capacidad para desarrollarlas. Esto no deja de ser cierto, y así ha sido en otros tiempos, pero hoy adquiere un mayor peso otro componente del estrés: la insuficiente capacidad de control de las situaciones. Es entonces paradójico ver cómo con todo nuestro desarrollo tecnológico, en cierta forma regresamos a experiencias propias del hombre primitivo, aquel que se sentía indefenso ante su entorno natural por su poca capacidad de controlarlo. Nuestro mejor esfuerzo se queda corto.

¿Tenemos alternativas o estamos condenados a sufrir el estrés y la ansiedad de la vida moderna, así como el hombre primitivo estaba limitado por los fenómenos naturales que se sucedían a su alrededor? Podemos tomar el camino de la autosuficiencia y el fatalismo pensando que no hay salida y que solo nos queda sobrellevar estas situaciones y tratar de «arrancarle a la vida» lo más que podamos mientras existimos. Sin embargo, Dios tiene propósitos más elevados para sus criaturas. Él dice en su Palabra que está dispuesto a acompañarnos e intervenir: «Cuando cruces las aguas, yo estaré contigo; cuando cruces los ríos, no te cubrirán sus aguas; cuando camines por el fuego, no te quemarás ni te abrasarán las llamas»(3). Pero para esto, nos plantea un cambio de óptica, como lo entendió el Rey David, quien escribió exhortándonos en base a su vida de experiencias con Dios: «Sepan que Él, el Señor, es Dios; Él nos hizo, y no nosotros a nosotros mismos»(4) «Pon tu vida en Sus manos, confía plenamente en Él, y Él actuará en tu favor»(5).


 

Fernando Gazco

(1)María José Hernández Serrano y Margarita González Sánchez. La revolución cognitiva en la sociedad actual: nuevos retos educativos. Revista Teoría de la Educación. Vol 7(1) 2006. Universidad de Salamanca.
http://campus.usal.es/~teoriaeducacion/rev_numero_07/n7_art_mjhs_y mgs.htm
(2)Laura García Agustín. Cómo enfrentar los constantes cambios de la sociedad actual. Entrevista de EFE en latercera.com. Santiago de Chile 2009-12-09
http://www.latercera.com/contenido/741_213058_9.shtml
(3) La Biblia, Isaías 43:2 (Nueva Versión Internacional)
(4) La Biblia, Salmos 100:3a (Nueva Biblia Latinoamericana de Hoy)
(5) La Biblia, Salmos 37:5 (Traducción en Lenguaje Actual)

 

 

¿Cuánto vale una Vida? - Reflexión octubre 2012


En este mundo cambiante y desenfadado de verdades que se publican crudamente y mentiras que se pretende sean verdaderas,  todo se compra o se vende según el interés particular de cada quien. Y de tanto en tanto, nos topamos con la cruda realidad de darnos cuenta que el morbo siempre tiene un precio muy alto.

La sociedad conmovida por un crimen absurdo que cobra una vida por el solo hecho de que no se pagó lo ofrecido, o sabe Dios cuál sea la verdadera razón, la misma que entra en el juego del rating que subordina los valores y exacerba el placer por el espectáculo, cíclica y ávidamente.

¿Cuánto vale una vida en medio del juego de los medios? Depende, dicen los hechos en la lectura de los mismos. Pues si se trata de un personaje público, o si este quiere exponerse, se puede hacer leña del árbol aunque este no haya caído todavía o acaso esté por hacerlo.  Para otros, en cambio, la vida es un bien invalorable, que aun cuando la propia Constitución Política del país consagre diciéndonos que «la defensa de la persona humana y el respeto de su dignidad son el fin supremo de la sociedad y del Estado»(1), lo cierto es que en la práctica cada día vemos con estupor que, en realidad, no se la valora.

Cuando Jesús murió en la Cruz del Calvario nos dio la mayor muestra del significado que tiene cada una de nuestras vidas para el Creador.  Cada gota de su sangre es la expresión más sublime del valor que tenemos como seres humanos, y esto a pesar de nuestras imperfecciones, a pesar de las cosas que ocultamos, o que tememos que se conozcan, y que no estamos dispuestos a venderlas porque sabemos bien que nuestra dignidad no tiene precio, aunque seamos nosotros mismos quienes la hayamos mancillado.

Mas qué bueno es saber que el precio de tus verdades ocultas, de aquellas que te avergüenzan, ya fue pagado con creces. Jesús lo hizo para redimirte. Y la redención no es otra cosa que la compra de aquel que está bajo yugo, a fin de darle libertad plena. Una libertad que muchos no disfrutan porque simplemente no han llegado a entender que hay una gran verdad que no se compra ni se vende, pero que libera el espíritu y el alma abatida. Es la libertad de la que hablan Las Escrituras cuando dicen:

«Entonces conocerán la Verdad,
y la Verdad los libertará»(2)

Jesús es esa Verdad, la única y auténtica verdad por la que vale la pena jugárselo todo, porque no hay nada que perder con Él. Porque Él jamás dejará que tu dignidad sea vituperada, porque Él sí sabe cuánto vale tu vida.

¡Pagó con su sangre!

 

Rev Julio César Lugo

1. Constitución Política del Perú, Capítulo I, Artículo 1
2. La Biblia al Día. Evangelio de Juan 8:32

 

  Reflexiones anteriores
 

Amor Genuino - reflexion setiembre 2012

A raíz de la conmemoración del noveno aniversario de la entrega del Informe de la Comisión de la Verdad y la Reconciliación (CVR), hemos vuelto recordar en estos días uno de  los pasajes más terribles de nuestra historia reciente,  cuando el terrorismo enlutó a miles de familias  en nuestro país, dejando hondas heridas y profundas cicatrices que aún cuesta cerrarlas.

El denominado «conflicto armado interno» trajo como consecuencia el saldo de 69 280 muertos, según el reporte de la CVR.(1) Más del 70% de las víctimas fueron campesinos, quechua-hablantes, agricultores, indocumentados, la mayoría ayacuchanos, que murieron, muchos de ellos, sin entender la razón de tanta insania. Y es que aquel conflicto, el más sangriento de la historia del Perú, evidenció la intolerancia, el racismo, la venganza y el odio tan presente en nuestra sociedad.

Por  ello, como bien sostiene Salomón Lerner, ex presidente de la referida Comisión, este informe «no solo habla de los 20 años de violencia, sino que nos describe como país, cómo debería cambiar el modo en que nos relacionamos entre los peruanos y cómo debería comportarse el Estado de modo que tengamos una sociedad donde la ciudadanía sea plena para todos los habitantes»(2)

Sin embargo, a pesar de la amplia difusión sobre lo que pasó en aquella época,  aún hay muchos huérfanos y viudas, producto de esta guerra, que siguen sin entender por qué les cuesta tanto convencer a sus compatriotas sobre el valor de conocer la verdad y construir la paz sobre los cimientos de la justicia.

Por otro lado, más allá de la dimensión de la barbarie, es preocupante observar  que a raíz de estos hechos de tanta crueldad, se arraigaron en la ciudadanía  sentimientos de terror, desconfianza y un no querer saber,  ver, sentir y asumir lo que nos pasó como sociedad, lo que se expresa en un silencio brutal que nos lleva a seguir conviviendo con la violencia cotidiana.

Las imágenes de feminicidios, violencia doméstica y conflictividad social exhibidas por la televisión, indiscriminadamente, cada día –casi como buscando que dejemos de asombrarnos frente al atropello –, dan cuenta que la violencia no ha sido aún desterrada y que aún convivimos con ella.

Con mucha razón, la ex Defensora de Pueblo, Beatriz Merino, sostiene que «un país que resuelva cerrar los ojos ante las tragedias de la guerra y el crimen inhumano… será finalmente una sociedad incapaz de mirarse así misma y, por lo tanto, proclive a repetir las causas y los efectos de la violencia, la discriminación y la muerte»(3).

Qué distantes estamos aún de ser una sociedad que esté dispuesta a eliminar la violencia en todas sus formas y a sostenerse en la ética del amor genuino, aquella que no acepta la convivencia con el atropello a la dignidad humana y que se resiste a caminar de la mano con el odio y la venganza. 

Los cristianos nos sostenemos en aquella ética del amor que aprendimos al conocer a Jesús, Aquel que vino a habitar en nuestro mundo y que  dio Su vida por nosotros, por amor.  Este amor que viene de Dios, dador de la vida y artífice de la paz, nos impulsa a vivir un cristianismo que rompe con la insensibilidad y la falta de compasión. Es este principio que llevó al pastor Martin Luther King Jr. a sostener que «el amor puede convertirse en la espada que cura las heridas»(4).

Solo la práctica del amor, que empieza por liberarnos de las raíces espirituales que generan el des-amor, evitará que la violencia vuelva a enquistarse entre nosotros y siga activando los odios, abriendo heridas y alejándonos de la verdad paz, el Shalom de Dios.

 

Mg. Rolando Pérez

(1) Informe Final de la CVR, Lima, 1999
(2) Revista Punto.edu, PUCP, Lima, 2012
(3) Informe “Yuyanapaq -para recordar”, CVR, 2000
(4) Carta de Martin Luther King desde la cárcel, Birmingham, 1963

 

¿Paternidad o paternidad? - Reflexion agosto 2012

Para toda persona la familia es un entorno fundamental, sea cual fuere su concepto o su experiencia de ella. Sea agradable e inspiradora, o traumática y limitante, ella existe y es determinante en cada individuo desde sus primeros años de vida. Naturalmente, la estructura de la familia ha respondido a las características de la sociedad de la que es parte, y ya que estamos viviendo un periodo de cambios radicales, es obvio que se vea afectada y cuestionada. En el mundo posmoderno caracterizado por el pluralismo, la democracia, la libertad religiosa, el consumismo, la movilidad y el creciente acceso a la información y el entretenimiento, «la autoridad tradicional queda en tela de juicio y surgen ya, no normas o patrones específicos de crianza, sino múltiples posibilidades frente a las cuales elegir»(1).

Este panorama, con una estimulante proliferación de modos de ver el mundo, aparenta ser muy positivo, especialmente en contraste con los autoritarismos patriarcales de generaciones anteriores, muchos de ellos probados generadores de daños e infelicidad en los hijos. Sin embargo, según la psiquiatra argentina Silvia di Segni Obiols, «en la segunda mitad del siglo XX ocurre la decadencia de la cultura adulta predominante, caracterizada por la represión, combinada con la emergencia de la cultura adolescente, que es la cultura de la desrepresión... El choque entre lo decadente y lo emergente no produjo el equilibrio democrático esperado en la crianza, sino, por el contrario, una babelización de las prácticas de crianza»... con «padres tradicionales» de características autoritarias, «padres adolescentes» fundamentalmente permisivos, y «padres inseguros», que se mantienen pendularmente entre la permisividad y el autoritarismo(2). Algunos datos estadísticos recogidos en nuestro país ilustran esta realidad: 30% de padres maltrata a sus hijos con golpes, 66% nunca los castigan para educarlos(3).

La crisis de la sociedad postmoderna se traduce en disminución en el tiempo y la calidad del acompañamiento a niños y adolescentes en la crianza, manifestada especialmente en el ejercicio de la autoridad(4). «Hoy los buenos padres son aquellos que logran que sus hijos los amen, aunque poco los respeten. En el esfuerzo de abolir los abusos del pasado, ahora son los más dedicados y comprensivos, pero a la vez los padres más débiles e inseguros que ha dado la historia. Si el autoritarismo del pasado llenó a los hijos de temor hacia sus padres, la debilidad del presente los llena de miedo y menosprecio al verlos tan débiles y perdidos como ellos»(5).

Para el psicólogo Fernando Osorio, «la crisis de la organización familiar y escolar tiene en el centro de la polémica a la decadencia de la autoridad ejercida por los adultos», por eso recuerda que «la autoridad es lo que le permite a un niño crecer sano» y que los padres no deben tener temor a ejercerla; «… el autoritarismo… nos hizo perder de vista que la autoridad es lo que le permite a un niño crecer sano»(6).

¿Por qué es que nos equivocamos tanto? ¿Por qué la historia de la humanidad está llena de este tipo de «correctivos» que muchas veces terminan generando más problemas? En una ocasión, Jesucristo estuvo en una situación similar, discutiendo con sus contemporáneos sobre asuntos importantes para aquellas gentes, y en medio de sus respuestas señaló: «El error de ustedes es que no conocen las Escrituras ni el poder de Dios»(7).
Jesús puso el marco de referencia, definió el norte. Ese marco de referencia nos dice que el hombre ha sido creado para ocupar un lugar como hijo de Dios, y como tal reconocer su autoridad. Hacerlo no significa una vida limitada por el autoritarismo, sino poder ser beneficiario de aquello que Jesús en una ocasión calificó como una vida abundante, plena, satisfactoria, y que además ofreció, puso a nuestra disposición(8).

«Cuando éramos niños, nuestros padres aquí en la tierra nos corregían, y los respetábamos. ¿Por qué no hemos de someternos, con mayor razón, a nuestro Padre celestial, para obtener la vida?»(9). Cuando nos decidamos y hagamos lo necesario para ocupar verdaderamente el lugar de hijos ante Dios, podremos salir de nuestro propio caos. Y al ser enseñados por el Padre, ejerceremos la autoridad adecuada y productivamente sobre nuestros hijos. De la misma forma, podemos encontrar en el marco de referencia que nos puso Jesucristo, respuestas a cada circunstancia de nuestra existencia, de modo que esta se convierta en la vida plena que Él, por amor, es el primer interesado en que experimentemos (10)

 

Dr. Fernado Gazco

(1) Gergen, K (1991). El Yo Saturado. Buenos Aires; Paidós (2) Di Segni, S (2002) Adultos en Crisis. Jóvenes a la Deriva. Buenos Aires: Novedades Educativas (3) Fuente: Instituto Nacional de Estadística e Informática del Perú. (4) Posada Díaz, Álvaro (2005). Autoridad y autonomía en la crianza. Sociedad Colombiana de Pediatría. Curso continuo de actualización en pediatría. Año 4 módulo 2. (5) Fuente: angelamarulanda.com/?p=103. (6) Osorio, Fernando. Los padres posmodernos tienen miedo a ser autoritarios con sus hijos. Entrevista en el diario La Capital, Mar del Plata 2009-04-26. (7) Mateo 22:29, Traducción Reina Valera Contemporánea. (8) Juan 6:35, Traducción La Biblia de Las Américas. (9) Hebreos 12:9, Traducción Dios Habla Hoy. (10) Juan 8:12, Nueva Traducción Viviente.

 

Reflexiones Año 2011

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Reflexiones Año 2010

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Reflexionando acerca de la Discriminación con ocasión de la Semana Nacional por los Derechos del Niño - Reflexión Setiembre 2010



DISCRIMINACIÓN


De acuerdo al Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, discriminación proviene del verbo discriminar que significa "seleccionar o agrupar en función de determinados criterios". En las relaciones humanas, la discriminación podría ser definida como el proceso mediante el cual agrupamos a personas con determinadas características comunes para darles un trato “distinto”. La hegemonía de las mayorías o mejor dicho de los grupos más fuertes – en términos económicos, militares, etc. – sumada al egoísmo nato en el ser humano, inicialmente, dio lugar a que ese trato “distinto” estuviera asociado a la pérdida de ciertos derechos. Así sucedió con las personas de raza negra en EEUU en el siglo XIX, quienes no podían ir sentadas en el transporte público ni entrar a determinados locales, y que en el colmo del abuso fueron brutalmente perseguidas por organizaciones tales como el Ku Klux Klan, que muchas veces llegaban incluso a quitarles la vida.

No obstante ello, las diferentes batallas sociales en defensa de los derechos humanos han determinado que la discriminación pase de una connotación netamente negativa a una connotación mixta, pues también existe ahora la denominada discriminación positiva. Por esta última, entendemos aquella identificación de un grupo de personas con características particulares quienes serán beneficiadas con un tratamiento “distinto” que les reconoce derechos superiores a los de los demás. Tal es el caso de las personas con limitaciones físicas, madres gestantes y ancianos que tienen ventanillas de atención preferencial en todos los bancos y dependencias públicas.

En este contexto, resulta obvio que la discriminación no implica, necesariamente, un proceso que vulnere los derechos de los grupos con características socialmente distintivas sino que también nos puede dar la oportunidad de privilegiar a aquellos que por sus características especiales lo merecen. Esta es la diferencia entre justicia y equidad, la primera obliga tratar a todos por igual en tanto que la segunda nos obliga a tratar a cada cual de acuerdo a sus características particulares.

La discriminación no siempre es tan evidente como los casos que hemos estado comentando, en nuestra vida diaria se presenta de una manera mucho más sutil. Queramos o no, en cada momento las personas emitimos juicios de valor y clasificamos o categorizamos a la gente que nos rodea. Es en función de esos juicios que decidimos de quién hacernos amigos y con quiénes evitar alternar. ¿Eso no es acaso una forma de discriminación? Cuando nuestros hijos van al colegio, por pequeños que sean, establecen relaciones sociales con los demás niños del aula y en poco tiempo la interacción con los demás niños y los maestros les hacen identificar a los compañeros más alegres, más inteligentes, más estudiosos, más rebeldes, los mejores deportistas, etc. Instintivamente, les dan un trato “distinto” a cada uno de ellos en función de sus propios intereses y creencias, ¿eso no es discriminación? ¿Qué pasa cuando hay niños notoriamente diferentes en un aula? ¿Se aplica acaso discriminación positiva y se les acoge ayudándolos a integrarse al grupo?
Espontáneamente, los seres humanos buscamos unirnos a los fuertes, nos sentimos más seguros con ellos, y sin una guía clara, rica en valores trascendentes, las personas por naturaleza haríamos discriminación negativa; pero porque somos seres pensantes, capaces de vencer nuestras conductas instintivas, debemos promover en las nuevas generaciones la práctica de la discriminación positiva.

Queda claro entonces que la discriminación en sí misma no es mala, solamente hay que saberla orientar y decidir tratar siempre bien a los demás.

 

"Así pues, haced con los demás lo mismo que queráis que ellos hagan con vosotros" (Mateo 7:12)

   
  Griselda Gonzáles
   

Reflexiones Año 2009

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Juicio Divino- Reflexión Agosto 2009

Romanos 14:10

"Pero tú, ¿por qué juzgas a tu hermano? O tú también, ¿por qué menosprecias a tu hermano? Porque todos compareceremos ante el tribunal de Cristo".

En el tribunal de Cristo, comparecerán uno a uno, desnudas sus almas, todos los creyentes; presentando las obras que desean ser sometidas a escrutinio. Muchas obras se quemarán como estopa conforme nos acerquemos al Santo. Nos daremos cuenta que los valores no eran tales al ojo del Tasador.

Las verdaderas intenciones ocultas que motivaban nuestros actos “para el servicio” en el mundo habrán desaparecido. Las dobles intenciones también. Ellas, así como las obras que fomentaron se habrán consumido en el trayecto al trono. Al fin comprenderemos que todo está y estuvo siempre expuesto ante la mirada penetrante de Jesús.

Toda obra será pesada y adquirirá su verdadero valor. No el que nosotros le atribuimos, sino el verdadero valor que otorga el que juzga con justicia y con verdad. Más aún, nuestros corazones y nuestros pensamientos serán pesados y valorados. Conoceremos los lugares recónditos de ellos, conoceremos el origen y el asiento de nuestras motivaciones.

El tiempo de las excusas habrá pasado; las verdaderas razones quedarán expuestas. Veremos con claridad que será en vano mencionar a otras personas para justificar nuestros propios errores. Culpar a otros por ellos no se estará permitido. Su presión y su influencia sobre nosotros se debilitará hasta ser ahogadas con la intensidad de las palabras: “sígueme” “aprended de mí” “ejemplo os he dado”. Cada quien dará cuenta de sus obras en un análisis franco, en un balance íntimo a solas con el Salvador.

Conforme vaya llegando el turno de comparecer, veremos cómo nuestros argumentos, nuestra justificación y nuestro antiguo razonamiento pasado va perdiendo su sensatez ante aquel que pesa los corazones.

En la espera del tribunal; en humildad; obnubilados por el resplandor; con gran emoción ante la magnificencia de su gloria y majestad; nosotros, finalmente sin vanas pretensiones, ansiosos, expectantes, esperaremos con gran entusiasmo las dichosas palabras: "¡Bien, buen siervo y fiel! Sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré. Entra en el gozo de tu Señor".

¡El que sigue…!

 


Rev. Daniel Toyama


Libertad de Elección - Reflexión Noviembre 2009


Para los que consideramos que el inicio de la vida es la creación, esta misma se constituye en muestra de fidelidad y amor de parte del Creador: Dios no solamente nos crea sino que nos sustenta: no solo dándonos vida y sino dándonos libertad.
Sí, libertad de decisión y libre albedrío (facultad para poder elegir), y de esa manera tenemos las herramientas necesaria para vivir aquí y ahora.

Si planteamos las cosas en sencillo, todo se resume a dos elecciones de vida. Tengamos en cuenta que ninguna circunstancia obliga a nada, somos nosotros los que decidimos qué hacer frente a lo que nos toque enfrentar.

Podemos elegir vivir a la manera de Dios.... Sólo tienes que serle fiel aún en los pequeños detalles, en las responsabilidades asignadas, pequeñas o grandes, y hacerlo con la firme convicción de que lo que estás haciendo es la voluntad de Dios y por lo tanto para agradarle a Él.

Pero, podemos también vivir auto engañándonos y engañando a los demás. ¿Valdrá la pena creer en algo que no es cierto? Por supuesto que no, por eso tenemos la obligación de responder a dos preguntas:

Pregúntate a ti mismo en soledad ¿Eres fiel? Dios es fiel y ama la fidelidad de sus hijos. Y pregúntate también ¿qué estás haciendo con tu vida y con lo que te ha dado? Alguien que profesa amar a Dios y no es buen administrador de su salud, de su mente, de sus ingresos, etc., está negando un estilo de vida sano, ordenado y agradable a Dios.

Si has respondido que no a alguna de las dos preguntas del párrafo anterior, entonces has elegido vivir a tu manera. Tu lema podría ser: “Basta de normas y reglas, Dios me asfixia… y es más, hasta dudo que haya Dios.”

Confronta tu estilo de vida con lo que dice Romanos 12:1-2:

“No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento”.

Cuando se usa el término ‘siglo’ se refiere a la manera de pensar, actuar y reaccionar propia del sistema imperante, y debemos entender que ‘la manera de Dios’ es diametralmente opuesta a la del mundo.

El texto continúa: “Para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios agradable y perfecta”. Esta es una invitación personal de someter nuestra voluntad a los pies de Dios.

Esto es absurdo para alguien que no ha gustado la salvación de Cristo, el pensamiento imperante de hoy es la autosuficiencia, la arrogancia por el excesivo conocimiento e incluso la falsa 'supra espiritualidad' que nos hace iguales a todos con todo. El cristiano en cambio, sabe que el Dios de Abraham, Isaac y Jacob, Padre de nuestro Señor Jesucristo es Señor y Rey de la creación. El Espíritu Santo da certeza en la vida del hijo de Dios de las verdades eternas, lo que cada creyente elija hacer es responsabilidad de él o ella.

Tú y yo podemos elegir, nada es impuesto, nada te "va a empujar" si has elegido vivir a tu manera, es tu responsabilidad. Si has elegido vivir a la manera de Dios, aunque sea difícil y estés corriendo contra la corriente, ten por seguro que Dios es "galardonador de los que le buscan" (Hebreos 11:6 ).


Eres libre, usa tu libertad para elegir
vivir a la manera de Cristo.

 

Toshío Yshikawa

No más lágrimas... - Reflexión Setiembre 2009

Apocalipsis 21:4

Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron.”

¿Lloraremos o no en el cielo? Es claro que Dios secará nuestras lágrimas, pero es claro también que no tendremos más llanto ni sufriremos, ni tendremos dolor ni apremio. La ansiedad, las preocupaciones que nos quitaban el sueño habrán desaparecido.

En el cielo no tendremos el persistente recuerdo de sufrimiento experimentado en la tierra, de los conflictos y ofensas vividos, de los fracasos y las malas decisiones a lo largo de nuestra vida. No será un lugar de remordimiento.

Quizás lloraremos por otros motivos. Quizás lo hagamos al tener la capacidad de ver y comprender lo que estaba oculto a nuestros ojos: los modos y los costos que Dios empleó y pagó para conquistar nuestra estancia celestial; cuántos y cuáles ángeles fueron comisionados para ayudarnos y librarnos; cuán terrible batalla tuvieron que enfrentar por nosotros; cuán terrible había sido nuestro enemigo, cuán amenazados estábamos.

Quizás lloraremos al ver con claridad el rostro de Jesús; la final comprensión de su amor nos abrumará y nos quitará el aliento. Es probable que lloremos al comprender nuestra valía como criaturas de Dios. Lloraremos al conocer que Dios, efectivamente nos ama de manera personal, especial e individual a cada uno.

Lloraremos al conocer nuestro verdadero nombre elegido por Dios, grabado en una piedrecilla, escogido con infinita ternura; lloraremos al escuchar por primera vez de labios de Dios, aquel nombre en un tono vibrante, retumbante y a la vez cálido; sabremos que se refiere a nosotros.

Lloraremos quizás al escuchar la voz de Dios, tantas veces imaginada, tantas veces, añorada. Lloraremos porque si llegamos al cielo, integraremos un excelso y multitudinario coro que alabará al Rey; y él será capaz de identificar nuestra voz entre millares y millares.

Lloraremos porque sabremos cómo fuimos escogidos; cuán importante somos para nuestro Salvador; el saber que éramos su gozo puesto delante de él, aquello que lo llenó de valor para enfrentar la cruz será demasiado para mantener rostros impávidos.

Lloraremos cuando comprendamos lo que significaba “gloria de Dios”; al ver lo que se refería la Palabra para describirla, lloraremos y moveremos nuestras cabezas al reconocer cuán diferente era de nuestra imaginación e interpretación.

Lloraremos al ver cómo con tan sólo el anuncio de su aparición, el séquito de millares de ángeles, caen rendidos a sus pies y recordaremos cuán difícil nos era obedecer sus mandatos más explícitos.

Aún así, Dios, conociendo nuestra final comprensión, comprenderá ese nuevo sentimiento que experimentaremos y desatará el nudo de nuestra garganta. Con un guiño de ojo y una sonrisa, nos acercará a él y con el amor con que siempre nos amó, entonces nos consolará.

   
Rev. Daniel Toyama

Pistis Anupókritos (Fe no Fingida) - Noviembre 2009


PÍSTIS ANUPÓKRITOS
" trayendo a la memoria la fe no fingida que hay en ti…”
2 Timoteo 1:5

¿Qué atrajo al apóstol del joven discípulo para considerarlo inclusive como verdadero hijo de la fe? ¿Acaso existieron falsos hijos de la fe?

En Listra, los creyentes daban buen testimonio de un joven que servía en la iglesia con singular devoción. A éste, Pablo eligió como parte del equipo misionero, como líder de una de las más importantes iglesias del primer siglo, como comisionado para atender casos especiales y portador de mensajes urgentes. Timoteo tenía la “pístis anupókritos”.

La aparente fe que en realidad esconde otros intereses siempre ha existido y más aún co-existido con la fe real. La vemos en el Antiguo Testamento, en el Nuevo, en los tiempos de los patriarcas, en los tiempos de Jesús, en la iglesia primitiva y en nuestras iglesias. Muchas veces en nosotros mismos. Es la cizaña plantada al lado del trigo. Tan similar en apariencia, tan diferente en esencia.

La exclamación “ni aún en Israel he hallado tanta fe” de Jesús al encontrar la “pístis anupókritos” en un centurión romano manifiesta cuán escasa y cuán valorada es.

La fe fingida intenta invadir nuestros corazones y las iglesias; esconde intereses ocultos: por las ganancias deshonestas, por el reconocimiento y gloria compitiendo incluso con Dios; la fe que busca la bendición y no al Dador.

 

Ps. Daniel Toyama

Amor Eterno - Reflexión Julio 2009

1 Corintios cap. 13

Dios nunca deja de sorprendernos. Creó al ser humano, maquinaria maravillosa e inigualable. Nos sorprende en la belleza del atardecer viendo la puesta del sol en el mar; nos sorprende cuando contemplamos la expresión de alegría y asombro en una anciana madre en silla de ruedas, viendo a su hijo que cuidadoso la acerca a una mesa, para cenar juntos en un restaurante.
Quedémonos en esta escena: el silencio que captura ese encuentro, madre e hijo mirándose el uno al otro, los dos sentados en la mesa. Y pensar que hace unos años fue al revés, ella fue quien cuidó de él. Sólo alguien que ha experimentado muchos años de amar y de llorar por amor, finalmente logra aceptar cada etapa de la vida.

Los bebés y los niños necesitan de su madre, luego, de jóvenes necesitan andar con sus amigos casi en exclusividad, buscan experimentar y vivir… y luego, al pasar los años, descubren (¡por fin!) que todo es vanidad, y que es el amor el que nunca deja de sorprendernos. Hoy ese amor sorprende a la madre, al hijo, y a los que observan la escena del restaurante.

La fidelidad de un hijo agradecido hacia una madre, la constancia del cuidado en amor, nunca cambia aun cuando ella envejezca. Es un tipo de amor que no es convenido, no es jactancioso, nunca deja de ser.

Sin embargo, este ejemplo de amor queda solo como un pálido reflejo frente al amor de Dios hacia nosotros. Su incomparable amor permanente soporta nuestras debilidades, mezquindades y errores, y fue capaz de entregar a Su Hijo para morir en nuestro lugar y darnos una nueva oportunidad para reconocerle y agradecer el simple hecho de vivir. Ese amor nos da la capacidad de decisión: decido amar y decido dejarme amar por Él, que promete estar conmigo hasta el fin. Y hay certeza de que estará aunque le demos la espalda.

El amor de Dios, nunca deja de ser y es Él quien siempre nos da un mañana para reflexionar en lo que estamos haciendo con nuestra vida, identificar nuestros errores y enmendarlos.

Amor activo, amor real, amor que pone combustible a nuestro libre albedrío.

¿Qué estás haciendo con el amor de Dios?

 

Toshío Yshikawa

Bástate mi Gracia... - Reflexión - Abril 2009


EL SECRETO DE LA TELA DE ARAÑA

Desde niños cantamos la canción “Un elefante se balanceaba sobre la tela de una araña...”, y creíamos que era un cuento o una metáfora. Las temidas arañas, favoritas de pesadillas, películas de terror, series de misterio, casos de envenenamiento y toda suerte de horrores, tienen –definitivamente- mala fama. Pero no toda esta fama es merecida. Es cierto que por lo general son carnívoras y se alimentan de presas vivas que logran atrapar con sus redes. ¡Pero tampoco son tan malas!

La tela de una araña está compuesta principalmente de proteínas, es decir, de aminoácidos (que forman dichas proteínas). En el caso de las telarañas, los aminoácidos principales son la glicina y la alanina. La araña los produce por medio de unas glándulas llamadas "hilanderas", en la parte posterior de su abdomen. Estas glándulas unen las proteínas para crear una seda flexible y resistente. Cuando a esta seda se añade una sustancia pegajosa, el resultado es una "trampa" muy eficiente.
El hilo de una araña puede llegar a ser cinco veces más resistente que un filamento de acero de igual grosor. Incluso se ha dicho que si se tuviera un hilo de araña del grueso de un lápiz, ¡podría llegar a detener un avión Boeing 747 en pleno vuelo! Además, el hilo de una araña se puede estirar hasta el 30 por ciento más de su largo original sin romperse. Por lo mismo, está más que comprobado que las telas de araña son unos de los materiales más resistentes que se conocen. Tanto, que se han hecho muchísimos esfuerzos para crear artificialmente materiales semejantes. No obstante no se ha tenido éxito. Y es que ni siquiera la tecnología de materiales sintéticos ha logrado imitarla.

Estamos frente a una estructura de seda aparentemente frágil y vulnerable, sin embargo de gran poder y resistencia. El problema entonces es similar al que tuvo San Pablo cuando -aquejado por un mal que desconocemos- oró insistentemente al Señor y como única respuesta el mensaje que recibió fue: “Bástate mi gracia, porque mi poder se perfecciona en la debilidad”*. Todos de alguna manera tenemos debilidades que nos hacen frágiles y vulnerables, sin embargo Dios puede transformar y perfeccionar nuestras debilidades.

El hallazgo del secreto de la tela de araña probablemente nos llevará en el futuro a una variedad de nuevos materiales para usos médicos, industriales y militares, así como a comprender que basta la gracia de Dios y su poder que pueden perfeccionar nuestras debilidades y transformar la estructura de cada una de ellas para darle sentido real a nuestra existencia.

No menospreciemos las cosas pequeñas y no nos espantemos por las grandes carencias, en ambos casos Dios de hecho se puede glorificar. Deja que su gracia sea suficiente para ti.

Héctor Yauri Benítez



* Ver 2 Corintios 12: 9-10

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Los investigadores de la Universidad de California en Riverside identificaron los genes y determinaron las secuencias de ADN de dos proteínas clave de la llamada seda "Dragline" de la viuda negra. "Para hacer sus redes las arañas producen hasta siete tipos distintos de seda", dijo a la BBC la doctoctora Nadie Ayoub, quien dirigió la investigación en el Departamento de Biología de esa universidad. "Y la telaraña de la viuda negra está hecha principalmente de este tipo de seda, llamada "Dragline".

La Viuda Negra utiliza su seda Dragline como base estructural de su telaraña y para apoyar el peso de su cuerpo cuando se mueve por ella. Este tipo de seda es conocida por sus extraordinarias propiedades de fuerza y flexibilidad excepcional. Es una combinación que permite a la seda absorber enormes cantidades de energía. Es por eso que la estructura y formación de estas "extraordinarias propiedades mecánicas" han sido durante mucho tiempo de enorme interés para los científicos. Tal como explica la Dra. Ayoub, "logramos identificar los genes que codifican a las dos proteínas clave de esta seda, llamados MaSp1 y MaSp2". "Y pudimos determinar la secuencia completa del ADN de estos genes".

 

Conciencia Limpia - Reflexión Marzo 2009

 

Lastimosamente nos estamos acostumbrando a noticias como las acontecidas en la tranquila localidad alemana de Winnenden, Alemania. Un joven de sólo 17 años irrumpe en lo que fue su escuela e indiscriminadamente mata a alumnos y maestros. Toma de rehén a un chofer con su auto, viajan 40 km. hasta un supermercado, mata a otras personas y deja heridos a otros tanto. Finalmente el joven, al verse acorralado, se suicida... la noticia termina con el llanto y los rostros consternados de los sobrevivientes y los testigos de esta masacre.

"¿Qué pasó por la mente de este muchacho?" Pensamos mortificados y tristes. "La juventud está desorientada", "son muy mimados", "faltó disciplina", "faltó amor", en fin, todos parecemos tener la respuesta. Lastimosamente nuestros postulados y nuestras teorías milimétricamente ensayadas y aprobadas no están dando resultados favorables. Tenemos diagnósticos certeros, sabemos en qué estadío está la maldad y la falta de moral en nuestro país –e incluso en países del primer mundo como la noticia que hoy comentamos- sin embargo no tenemos a la mano, o no sabemos suministrar la medicina eficaz que controle y erradique el mal que consume a nuestro entorno.

El apóstol Pablo le escribe a su joven discípulo Timoteo que la edificación que Dios aprueba es la que se adquiere y mantiene por fe, y que el propósito de esa edificación es amor… pero no cualquier tipo de amor sentimental, sino el que nace de un corazón limpio y de una limpia conciencia.

¿Qué clase de edificación, de instrucción, estamos dando? ¿Qué está recibiendo la juventud y la niñez dentro de nuestras iglesias? Porque lo que creemos y enseñamos traspasa –querámoslo o no- las puertas de nuestra cálida iglesia local y hace eco en la sociedad, creámoslo: es una realidad.

¿Quieres saber cómo está tu iglesia? Mira tu localidad. Puede ser como Winnenden, Alemania de sólo 27 mil habitantes, pero que hoy despertó con una masacre. O puede ser la bulliciosa Lima, el súper habitado D.F. de México, o alguna comunidad campesina del altiplano. Lo que trasluce tu comunidad es lo que está haciendo tu iglesia local.

Sé que la evaluación de la mayoría de iglesias vs. su entorno está en contra hoy en día… no podemos cerrar los ojos ante la realidad de cómo avanza la maldad. Por eso, solamente nos queda hacer lo que realmente vale la pena: volvamos a las Escrituras, edifiquémonos mutuamente por fe, amemos genuinamente no por sentimentalismo sino como una decisión y mantengamos un corazón y una conciencia limpia.

¿Es mucho pedir? Pienso que no. Si los padres de hijos violentos que terminan muertos en las calles supieran esto y pudieran ponerlo por obra no dudarían en hacerlo.

No esperemos una masacre en nuestra localidad, no esperemos las cámaras y los flash de T.V. para detenernos a evaluar lo que sucede. Somos responsables a nuestra generación en nuestro entorno.

¿Estás dispuesto?

 

"...edificación que es por fe... Pues el propósito de este mandamiento es el amor nacido de corazón limpio, y de buena conciencia, y de fe no fingida..." 1 de Timoteo 1:4b-5

 


Ingrid Gonzales

Dejarse ver - Reflexión Febrero 2009

Dejarse ver, mostrarse y disfrutar de ello parece ser lo que manda la moda hoy en día. Estuve leyendo un artículo sobre la fascinación de exhibirse y de fisgonear en vida ajena a través de la red en accesos fáciles como el face book, hi5 etc. Pero lejos de pensar que esto es sólo algo que disfrutan y hacen suyo los jóvenes menores de 30 años en su mayoría, es un estilo de vida muy actual: te cuento todo, exhibo todo, incluso caigo en desfachatada imprudencia que me hace vulnerable… pero (siempre hay un 'pero') mi legión de "cíber amigos" o interlocutores (si pasamos los 30 años) son casi siempre intrascendentes, lejanos, nominales, 'prestados' de otros contactos, etc. Y frente a realidades como estas, no hay un elemento concreto que sirva como respuesta calificada y autorizada, o como reacción ante lo que nos hemos animado a mostrar o confesar.

¿Cómo llegamos hasta aquí?

Cuando estamos frente a uno o más interlocutores, es fácil hablar de temas pseudo profundos, de impacto social, espiritual, ambiental etc. Pero cuando llegamos a hablar de nosotros mismos lo hacemos selectivamente porque no queremos que nadie 'hurgue' más allá de lo que está permitido, ya que el estilo de vida actual no admite intromisiones.

Comentaba con unos amigos sobre lo cómodas que son ahora las conversaciones: muy puntuales, con amplio conocimiento, llenas de cortesía, anécdotas jocosas incluidas pero poco -poquísimo- contenido que nos desafíe a decir la verdad, no una verdad descarnada e incluso irreverente u ofensiva, sino una verdad que busque la opinión y el consejo real de un interlocutor a quien respetemos y estemos dispuestos a decir más allá de lo 'políticamente correcto'.

La vida de Jesús en la tierra nos dan muestra de calidad en sus interlocuciones. Cuando los discípulos, visitantes e incluso autoridades religiosas de ese tiempo, querían conversar intrascendencias disfrazadas de cordialidad, amistad e incluso espiritualidad, el Maestro supo reorientar el cauce de la comunicación y dar verdadero significado al encuentro.

Una mujer malhumorada, abrumada de quehaceres y quejosa, es expuesta con la respuesta de Jesús: "Marta, Marta, afanada y turbada estás con muchas cosas…pero ella (se refería a María, hermana de Marta) ha elegido la mejor parte".
(ver Lucas 10:38-42)

Un hombre joven, millonario, bueno y socialmente ejemplar se acerca a Jesús a preguntarle por la ruta para acceder a la vida eterna: este hombre iba a lo seguro porque ya había cumplido con los requisitos conocidos. Y cuando Jesús le dice que aparte de todo lo hecho necesitaba despojarse de todo, vendiéndolo y dándolo a los pobres, se desanima y se va triste. (Marcos 10:17-22)

En ambos casos Jesús no se dejó distraer por lo que salta a la vista: No responde ni da solución al cansancio de Marta, le indica que eligió mal y por lo tanto, está en el lugar incorrecto.
No felicita al joven rico por el buen comportamiento, sino que mira la realidad de su corazón: amor a su dinero y posesiones.

En ambos casos indica misericordiosamente la falta y hace evidente el problema para que haya visos de solución.

¿Necesitamos mejor ejemplo? Nuestro trato con los amigos no debe ser menos en recepción y remisión de atención y nivel de conversación. Si damos o recibimos menos del estándar de calidad señalado por Jesús, devaluaremos el sentido que Él quiere que le demos a las relaciones y no tendremos autoridad para menear la cabeza frente a las 'relaciones virtuales' carentes de esencia características en los jóvenes.

Atrevámonos a irrumpir en otras vidas con firmeza, misericordia pero sobre todo con amor, y seamos valientes quitándonos las máscaras que nos hacen inaccesibles frente a los demás… atrevámonos a elegir y a dar cuentas a amigos entrañables y seamos oidores fieles y sabios, de tal forma que emulemos a Jesús mismo. No pedimos menos, Dios no quiere menos de sus hijos, hagamos la diferencia en esta actualidad llena de individualismo y egoísmo.

Hay grandes grupos y en esos grandes grupos, incluso en las iglesias, hay gente muy sola. El trabajo empieza por transformarnos nosotros mismos en primer lugar y luego bendecir a nuestro entorno.

Ingrid Gonzales



Una Vida Fácil - Reflexión Junio 2009

 

En esta época de adelantos tecnológicos y científicos somos testigos día a día del surgimiento de nuevos y modernos equipos que nos hacen más sencillos los quehaceres diarios.
Tenemos computadoras cada vez más veloces y eficientes, artefactos para el hogar que casi piensan por sí solos, medios de transporte más cómodos y rápidos, nuevas tecnologías médicas que hacen posible mejores diagnósticos y mejores tratamientos, el desarrollo de una nueva generación de medicamentos para tratar de curar las enfermedades más difíciles, los robots que hacen los procesos industriales más eficientes, el avance agigantado en el campo de las comunicaciones como la internet, la telefonía satelital y celular, la televisión digital, etc.

Lo que debemos notar es que hay una constante en todas y cada una de estas sofisticadas creaciones de la mente humana y ésta es la búsqueda de comodidad, de hacernos la vida “fácil”, alargar nuestra existencia y aliviarnos del estrés del trabajo.

Dependemos de la tecnología, dependemos de nuestra computadora, dependemos de la internet, dependemos de la medicina, dependemos de nuestro celular; dependemos de muchas cosas que no solo son ajenas a nosotros, sino falibles y sujetas a desperfectos. Todos hemos sufrido en carne propia cuando en la fila del banco “se cae el sistema”… Dependemos de la tecnología…

En el Evangelio de Juan 15: 4 -11, Jesús nos habla de otro tipo de dependencia, una que nos define como verdaderos cristianos: la dependencia de Él. “Permaneced en mí y yo en vosotros”. Éste es un tipo de dependencia que nos permitirá sentirnos, más que cómodos, verdaderamente seguros y confiados en los tiempos difíciles; y, sobre todo, experimentar fortaleza y vigor cuando nuestro cuerpo esté agotado, así como lucidez en tiempos de obscuridad.

Si analizamos nuestra vida y enumeramos aquellas cosas de las cuales dependemos, nos podremos dar con la sorpresa de estar dependiendo de elementos que realmente son intrascendentes y que solamente nos van a ayudar a pasar el momento. Si es así, sería oportuno parar un poco, volver los ojos a Dios y poner todas estas cosas en el lugar que realmente les corresponde…

"Si dependemos de Dios, Él permanecerá en nosotros"

¿De quién dependes tú?


Oscar Kanashiro Ytosu


Los otros dioses y las otras creencias - Reflexión Enero 2009


"...Dios bendice a los que son compasivos, pues él será compasivo con ellos
..."Mateo 5:7

 


El tema del racismo y las intolerancias culturales han vuelto al debate en el Perú a raíz del estreno de la película “DIOSES”. El foco de atención en este filme es la realidad social y cultural de la denominada “clase alta” limeña. Los personajes centrales pertenecen a ella. Los dramas personales acontecen allí, en ese sector que ha creado su propio universo con sus propios astros en quienes girar y sus propios dioses en quienes creer. Pero, el racismo y las intolerancias culturales y sociales no son patrimonio de un solo sector social en el Perú. En una sociedad como la nuestra, como señala la poetisa peruana Rocío Silva Santisteban, la discriminación y la segregación cultural se aprenden desde la cuna: el racismo y la exclusión pasan de padres a hijos, y por eso mismo, se naturalizan espontáneamente y se institucionalizan con facilidad tanto en lo privado como en lo público.

Pero, ¿cuáles son las raíces de nuestras intolerancias, discriminaciones y etnocentrismos?
En primer lugar, nuestra herencia social y política está signada por pasajes y rasgos de fuertes actos de discriminación e intolerancia frente al débil o al distinto. Las imágenes de nuestra historia común están marcadas por sistemas que dividieron la sociedad en razón de las creencias religiosas, pertenencias ideológicas, herencias raciales o castas familiares. Estas imágenes legitimadas por los medios de comunicación no han hecho sino trasladar a nuestra vida cotidiana la idea de que el mundo está naturalmente construido sobre la base de la idea de los mundos sociales irreconciliables.
En segundo lugar, hay una tendencia muy marcada hacia el individualismo moderno en la vida cotidiana. Vivimos en un mundo en donde se privilegia la búsqueda de la prosperidad personal, el beneficio propio, la cultura del “sálvese quien pueda”. La sociedad moderna nos ha llevado a un ritmo de vida que no nos permite detenernos para mirar las necesidades que hay alrededor nuestro y reconocer que a nuestro lado siempre puede haber alguien que no puede lograr sus metas porque el sistema privilegia el “tener” y discrimina el “ser”. Ese alguien necesita de la mano del otro que puede ayudarle a encontrar un lugar digno en la sociedad, es decir que lo dignifique como persona, como creación de Dios.

Pero, nuestra historia también está marcada por voces que no dejaron de predicar por la no discriminación y el respeto a la dignidad humana. Jesucristo tuvo un mensaje muy claro en este punto, llamándonos a la práctica del amor entre nosotros. En el mensaje liberador de Jesús hay un profundo llamado a la responsabilidad ética y moral frente a las necesidades de nuestros prójimos. Este llamado está relacionado con la demanda cristiana de la compasión y la misericordia. Felices los compasivos, porque obtendrán misericordia fue una de sus declaracaciones en el Sermón de la montaña. El hombre y la mujer compasiva, desde la mirada de Jesús, es alguien sensible, afectivo/a, comprensivo/a, que no duda en hacer el bien y practicar la misericordia.

Encontremos en las palabras y el mensaje de Jesús el camino para ser liberados de aquellos muros que nos impiden construir una sociedad más humana.

Rolando Pérez



Sabiduria - Reflexión Enero 2009

Uno de los más grandes personajes en la historia de la humanidad fue sin duda Moisés.

Las descripciones de cómo acabó sus días a la edad de ciento veinte años son cada cual más interesantes (Deut. 34:7). La Biblia Peshitta -traducción de los antiguos manuscritos arameos- refiere que “sus ojos nunca se apagaron ni se arrugaron sus mejillas”. La clásica versión Reina-Valera señala que “sus ojos nunca se oscurecieron ni perdió su vigor”, y la paráfrasis de la Biblia al Día nos dice que “cuando murió…su vista era perfecta, y era tan fuerte como un hombre joven”. Definitivamente, una forma envidiable de terminar sus días.

Sin embargo, no fue la lozanía de su rostro, ni la fortaleza de su corazón o la excelente capacidad visual de la que hizo gala lo que bendijo su vida y la hizo de bendición para toda una nación. Se puede tener todo esto sin trascender de manera alguna.

Lo que le dio significado y valor a su longevidad fue el acertado conocimiento del propósito de Dios para su vida. “Si he hallado gracia en tus ojos, te ruego que me muestres ahora tu camino”, clamó Moisés al Señor (Ex. 33:13 RVR), y su oración registrada en el libro de los Salmos era: “enséñanos a contar nuestros días y a reconocer cuán pocos son; ayúdanos a emplearlos como debemos” (Sal. 90:12 BD). Fue así que logró atravesar un desierto, en pos de una vida distinta, siguiendo la voluntad divina.

Comenzar bien un nuevo año es disponernos a vivir una aventura nueva, sabiendo que el éxito de la jornada depende de cuán claramente conozcamos y entendamos la voluntad de Aquel que nos creó con un propósito definido y nos dio indicaciones precisas y promesas suficientes para el camino. 

Rev. Julio César Lugo


 


Fe en Dios - Reflexión Febrero 2009

Estamos tan preocupados por la seguridad. Nos hacemos de gruesas pólizas de seguros, ahorramos para la jubilación. ¿Que versículo de la Escritura dice que debemos tener como prioridad la seguridad financiera? ¿No hay nada que podamos dejar en las manos de Dios? ¿Hemos de confiarlo todo en el gobierno o en las compañías de seguros? ¿Dejarlo en lingotes de oro debajo de la cama?
Está bien ser previsores, pero creo que exageramos cuando, por ser demasiado prudentes, dejamos de lado la confianza en Dios.

Por ejemplo ¿Estamos dispuestos como Josué y Caleb a exponernos al peligro? ¿A arriesgarnos para Dios? Esta actitud de osadía y confianza puede impregnar nuestra vida y hacer de nuestra fe algo gozoso y emocionante en cada pequeña o grande decisión. Sí, existe peligro cuando se trata de alcanzar nuevas tierras para el evangelio. En el libro de los Hechos, Pablo y sus compañeros lejos de vivir el 'confort' exigido hoy en día en el ministerio, entraban y salían de las cárceles constantemente, sin que por eso mengüe su dedicación y gozo de cumplir con la labor encomendada (2 Co. 11: 23-29).

Hay iglesias cristianas de clase media, cómodas y bíblicas, donde atendiendo a la exigencia del individualismo posmoderno, ya no queremos involucrarnos con el prójimo o "meternos en la vida ajena"... y ¿saben por qué no está bien? por que eso trae como consecuencia egoísmo e indiferencia frente a las necesidades, incluso de los más cercanos. ¿Cómo es posible que los cristianos de algunos países puedan ganar tanto dinero mientras que hay misioneros y pastores de otras partes del mundo que no tienen ni siquiera una bicicleta que les permita visitar a las personas a las cuales están llevando la Palabra de Dios? ¿Qué grado de inconsecuencia podemos llegar a alcanzar? Para identificar y corregir nuestras propias faltas necesitamos ser muy radicales y valientes...

Un claro ejemplo de una actitud correcta la podemos encontrar en Hechos 4:34-35. Los primeros cristianos tomaban sus posesiones y las ponían a disposición de la iglesia para ser repartidas entre los que tenían necesidad.

¿Es exagerada esa actitud? puede parecerlo, pero demuestra el poco apego a las posesiones materiales que ellos tenían, ya que hacían todo lo posible para que no existiera necesidad alrededor de ellos, y revela la gran confianza en la provisión de Dios en sus vidas, juntamente con un ferviente deseo de agradarle con todo lo que eso significaba. Necesitamos tener esta misma actitud para poder ver las maravillas que Dios puede hacer en nuestras vidas, y en las de otras personas. No olvidemos que nuestra principal tarea es ser canal de bendición para todo el mundo. Hagámoslo ahora mismo.

Luis Yshikawa



Para Creer - Reflexión Febrero 2009

¿Fe en Dios aunque hoy en día ésta sea menospreciada?, o ¿fe en tu filosofía o tu estilo de vida? Lo que tú quieras creer, eso es fe: es tu libertad de elección que obviamente tendrá consecuencias como toda decisión que tomas en la vida:

"Crees, luego actúas", "Piensas, luego existes", "A toda acción, una reacción" … o mejor dicho: "Lo que siembras cosechas". Cielo o infierno ¿existen?: pues sí y son obra de un Dios que revela oportunidad, balance, justicia y credibilidad.

Evolución o Creación: Se necesita fe para creer en cualquiera de ellas. La pregunta es: ¿Tienes fe para creer?

Nuestra sociedad no ha tenido la facultad de crear de la nada "simplemente nada" aunque se proclame evolucionista, humanista, post modernista y mucho más "lista"… simplemente no ha podido crear sin materia prima, todo lo creado ha sido a partir de cosas e insumos existentes. Por ello, el entorno común trata de explicar y definir los orígenes de lo que ya ha sido creado y ante su impotencia de no poder crear ni prolongar vida, exalta sus sentimientos y se envanece en su razón. Sin embargo, con todos sus sentimientos y razonamientos considerando sus avances tecnológicos, toma de lo ya creado para "crear" y "creer algo".

Y la suma de individuos hace a la sociedad… y obviamente la sociedad cree en algo ¿y ella puede disfrutar de la capacidad de creer si hoy exalta una libertad que ya raya en libertinaje? La sociedad reclama el derecho de sus pasiones y la aceptación de sus deseos sin medida ni responsabilidad, como ley que se impone y que ignora lo absoluto para "fundamentar" lo relativo, que promueve el sexo libre sin compromiso y acepta el aborto. Así mismo, no es coherente sino deshonesta, indiferente, egoísta e irresponsable de sus propios actos. Se jacta de promover la libertad de expresión y restringe las buenas costumbres y valores morales… no, definitivamente este tipo de sociedad no es digna de credibilidad y confianza; no es digna de fe.

¿Se ha dado cuenta por qué? Porque preferimos gastar millones en proyectos espaciales mientras que niños en extrema pobreza están agonizando y muriendo de hambre desplomándose al borde caminos polvorientos en las zonas más deprimidas en los cinco continentes…

La incoherencia llega a tales puntos que se invierten recursos, años, dinero y afecto en la crianza –por ejemplo- de bebés gorilas, pero restringen la concepción y la crianza de bebés humanos, quienes en un grueso porcentaje están destinados a morir por abortos legalizados, a sufrir falta de alimentos o ausencia de madre que los críe.

Pareciera ser que la única fe coherente -que ofrece esperanza- es la fe en Dios y su Palabra la cual nos aconseja y nos advierte del peligro para no caer en la conformidad de estos tiempos que fácilmente nos adormece en nuestras comodidades y nos arrastra a ser indiferentes a nuestra sociedad, la cual sigue sufriendo y agoniza por las consecuencias de una fe sin esperanza.

Nos corresponde no solamente mirar y apenarnos por la decadencia imperante, la cual es palpable y totalmente real, sino que nos toca ser agentes de cambio, canales limpios del amor de Dios. No podemos vivir en "la burbuja" de una posición sólida y cómoda, sino que al igual que Jesús mismo debemos alzar los ojos, ver las multitudes y tener compasión. La compasión no proviene de un corazón que cree estar en mejor posición, sino que emana de un hombre y una mujer que han reconocido su condición de pecadores y que han aceptado la misericordia y el perdón bendito de Dios en sus vidas.

Jesús recorría todos los pueblos y aldeas enseñando en las sinagogas, anunciando las buenas nuevas del reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia. Al ver a las multitudes, tuvo compasión de ellas, porque estaban agobiadas y desamparadas, como ovejas sin pastor. Mateo 9:35-36/

¿Estamos en condiciones de darnos cuenta de la decadencia que nos rodea o las tragedias nos parecen normales y cotidianas? ¿Estamos capacitados para amar a nuestro entorno aunque su proceder ofenda? ¿Sabemos que somos los canales de bendición para ellos?

Espero que sí lo sepamos y que roguemos por ellos con amor genuino.

"No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta". Romanos 12:2.

Toshio Yshikawa



Esfuérzate y Sé Valiente - Reflexión Marzo 2009

 

¿Sabías que...

 

Hay países donde no se puede hablar de Jesucristo y sus leyes lo prohíben? A estos lugares los llamamos "duros", sin embargo, Dios no nos ha dicho que los evitemos sino más bien nos dice: "Vayan por todo el mundo y prediquen el evangelio".

 

Sin ir muy lejos, en nuestro vecindario hay muchas personas que tiene el corazón "duro" y no quieren escuchar de Jesucristo. Esto quiere decir que el fruto no vendrá tan pronto como lo deseamos, pero vendrá de seguro si nosotros -tú y yo- estamos dispuestos y preparados para llevar el tipo de vida y ser la persona que Dios quiere usar. Él está buscando ahora a hombres y mujeres de fe que no tengan miedo a las amenazas, ni a la indiferencia o al rechazo, hombres y mujeres que están dispuestos a creer que Dios salva hoy inclusive a los más "duros".

 

Pero si no disponemos de tiempo para dejar nuestro trabajo y hablarle a alguien de Jesucristo, es que estamos demasiado ocupados. Sino tenemos tiempo para visitar el hospital más cercano, o alguna casa de anciano y ofrecer un poco de consuelo, es que estamos demasiado ocupados.

 

¿Concluimos entonces que el estar demasiado ocupados es un pecado? Visto desde este ángulo parece que sí, porque el resultado de este activismo es contrario al mandato de Dios. Tanta actividad sin regulación y orden de hecho hará disminuir nuestra vida de oración, nos distraerá de lo importante por atender lo “urgente” muy pronto nos hará perder ese empuje espiritual que alguna vez tuvimos y terminamos haciendo las cosas por nuestras propias fuerzas.

 

Está de más citar la verdad que la oración es vital para el cristiano, sin ella no podemos movernos y con ella podemos darle el mejor propósito a todo nuestro obrar: glorificar a Dios. Entendámoslo bien, por nosotros mismos no podemos convertir a nadie, sin Dios de por medio solo llegaremos –en el mejor de los casos– a hacer proselitismo o reclutar adeptos, ya que solamente Dios puede cambiar el corazón del hombre y la mujer y dar vida eterna. Y tengamos en cuenta que Dios usa nuestras acciones, planes y actividades solamente cuando dejamos que su Espíritu Santo nos dirija… no importa que una persona, barrio, ciudad o país sea “duro de corazón” Dios ama la salvación del hombre, ésa es su voluntad para con todos; y no son los ángeles, ni los canales de televisión los llamados a evangelizar, sino que los instrumentos somos tú y yo en donde Dios te haya puesto… esto es para valientes.

 

"Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente, no temas ni desmayes, porque el Señor tu Dios estará contigo dondequiera que vayas". Josué 1:9

 


Luis Yshikawa

Nos Necesitamos - Reflexión Marzo 2009


Al igual que un niño necesita de una persona mayor que le brinde provisión y cuidado enseñándole a vivir, las nuevas generaciones necesitan de la experiencia de un liderazgo activo que sepa trabajar en equipo para lograr en forma conjunta el desempeño de las responsabilidades con éxito. Asimismo, un liderazgo con experiencia necesita de la energía y fuerzas de la generación joven que enfrente los nuevos retos. Si actuamos por grupos aislados somos menos productivos porque tendremos menos probabilidades de alcanzar nuestras metas. De ahí la importancia de una buena relación en un trabajo de equipo.


Por ejemplo, sabemos que una correa no sirve más que para sostener los pantalones de un solo hombre.
Pongamos como ejemplo el rescate de un grupo de judíos de todas las edades (ancianos, jóvenes, mujeres, niños y enfermos) que están huyendo de los nazis y tienen que cruzar un gran río para salvar sus vidas. ¿Qué probabilidades de sobrevivir habrá para ese grupo? Realmente muy pocas. Sin embargo, si juntos idean unir la correa de cocineros y maestros ancianos -que cansados dificultan el avance y la rapidez de la huida- a la correa de ingenieros enfermos y agotados por la neumonía, más la correa de los jóvenes audaces. Si a esto suman la correa de los adolescentes cambiantes y la de los niños frágiles y asustados por demás… todas las correas amarradas entre sí de extremo a extremo se convierten en una fuerte y firme soga que guia, une y sostiene a todo el grupo mientras que juntos enfrentan la difícil prueba de mantenerse unidos para salvar sus vidas al cruzar ese gran río.

Nos necesitamos. Es una realidad que todos tenemos diferentes dones y habilidades que han sido dados por Dios, no para exaltación personal o dominio sobre otros, sino para edificarnos mutuamente unidos con una sola meta: “La predicación del evangelio”. Y es curioso que suena hasta a veces ofensivo el término predicar, y esto porque cada vez más prevalece la forma de pensar del mundo dentro de las iglesias y hoy no toleramos que nadie señale las faltas propias o ajenas. Y como no queremos incomodar, simplemente dejamos de predicar. Estamos equivocados si pensamos que la música o la tecnología nos reemplazarán en la predicación del evangelio: nosotros somos los instrumentos.

Si dejamos de cumplir esta tarea específica, nos estamos dividiendo y nos estamos debilitando como cuerpo.
Necesitamos trabajar en equipo con un mismo sentir, predicar el evangelio sin complejos ni egoísmos. Dios cumplirá con su provisión y cuidado en los momentos difíciles. Él prometió estar con nosotros hasta el fin.

No te limites, no sabes a quién pondrá Dios en tu camino para que puedas ayudar, animar, compartir, aconsejar u orar con ellos. La indicación es la misma: ¡Predica el evangelio a tiempo y fuera de tiempo!

No temas, ya que por fe sabemos que Dios pondrá palabras en tu boca. ¿Te atreves a creerle?

"Yo en ellos, y tú en mí, para que sean perfectos en unidad, para que el mundo conozca que tú me enviaste, y que los has amado a ellos como también a mí me has amado."


Toshio Yshikawa

Ser Famoso - Reflexión Marzo 2009

 


"Dios es el primero, los demás son el segundo y yo siempre soy el tercero”
J. Maxwell, “Vid@ en el Trabajo: Éxito empresarial para gente de fe”, p.151


El reconocimiento de quienes nos rodean seduce nuestro ego y nos lleva en muchos casos a buscar notoriedad, sea esta merecida o inmerecida, y de esta manera lograr convertirnos en personas de referencia o de fama. La materia que nos lleva a este artículo es bosquejar el camino para lograr la fama para una persona creyente en la fe cristiana.
En el presente siglo, no hay mejor premio ni reconocimiento en el mundo que el Premio Nobel. Este galardón se da hoy en nuestra sociedad como un reconocimiento a logros en diversas materias como la paz, economía, etc. Su fundador Alfred Nobel, inventor y químico sueco, en 1895 instituyó el concurso mediante una donación con el mayor deseo de que esta recompense las retribuciones que “hubieran prestado a la humanidad los mejores servicios”. En suma, su deseo fue recompensar el servicio como tema central.
Los resultados de esta premiación se han dado año tras año desde hace varias décadas. Si apreciamos cuáles eran las motivaciones o pensamientos de quienes resultaron ganadores nos aproximaremos más a sus objetivos como lo expresan tres de ellos:

Albert Schweitzer – Premio Nobel de la Paz 1952: “No sé cuáles son sus destinos, pero sí sé algo: Los únicos entre ustedes que serán felices son aquellos que han buscado y descubierto cómo servir”
Albert Einstein – Premio Nobel de Física en 1921: “Solo una vida al servicio a los demás es una vida que vale la pena”
Madre Teresa de Calcuta – Premio Nobel de la Paz 1979: “El poder es para servir y el amor es para compartir, porque de nada sirve rezar, hacer plegarias, si no hay acción y servicio a los demás”

Si bien es notable y común su alcance no debemos olvidar varios ejemplos en la Biblia que precedieron a estos buenos hombres. Así, Josué, sucesor de Moisés, ejerció su liderazgo con integridad, comentándose de él “Nunca vemos a Josué exigir el respeto de su pueblo. No hay ningunas acusaciones de malversación de fondos o de abuso de poder. Los creyentes creyeron que Josué dirigía con la finalidad de dar gloria a Dios y bendecir al pueblo de Dios. Tal liderazgo inspiró un seguimiento leal”. Este liderazgo lo formalizó un hombre hace dos mil años que nos dio las mejores lecciones de servicio: Jesús. Este no ganó el Premio Nobel sino fue crucificado por la mayoría.
En Marcos 10:43-45 Él resume su actuación en este ámbito: “… el que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor, y el que de vosotros quiera ser el primero, será siervo de todos. Porque el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos”
Aquí se presenta una paradoja sin precedentes:
“La grandeza se obtiene siguiendo un curso de acción que es exactamente el opuesto del que se sigue en el mundo incrédulo. La grandeza consiste en entregarse; es la efusión del yo en servicio a otros y para la gloria de Dios. Ser grande significa amar”.
Se trata de un orden inverso al convencional. Nos corresponde como siervos ubicarnos en el último lugar en humildad.
Esto lo presenta muy bien John Maxwell en una reciente publicación al recordarnos a Nicolás Copérnico, quien planteó un nuevo paradigma que hoy conocemos como el “reordenamiento copernicano”. Hasta 1543, la tierra era el centro del universo. El se puso en contra de toda la ciencia, la tradición y la autoridad, identificando al sol como el centro del universo. En términos prácticos esto significa que “Cada individuo debe pasar por un reordenamiento copernicano para convertirse en un siervo para toda una vida. Debemos volver a diseñar el universo alrededor de los demás y no de nosotros mismos”.
El propósito de nuestras vidas se verá cumplido en tanto sigamos estos buenos ejemplos citados. Nos corresponde servir a los demás y de esta forma glorificar a Dios. El mundo quizás no leerá la Biblia como sería deseable, pero sin embargo sí leerá nuestras vidas (la “Biblia” que presentamos a través de ella) y nuestra predisposición al servicio que de manera práctica debemos mostrar cada día como evidencia de nuestra salvación.


Edwin Quintanilla

Valiente...y esforzado - Reflexión Marzo 2009

 

¿Sabías que...

 

Hay países donde no se puede hablar de Jesucristo y sus leyes lo prohíben? A estos lugares los llamamos "duros", sin embargo, Dios no nos ha dicho que los evitemos sino más bien nos dice: "Vayan por todo el mundo y prediquen el evangelio".

 

Sin ir muy lejos, en nuestro vecindario hay muchas personas que tiene el corazón "duro" y no quieren escuchar de Jesucristo. Esto quiere decir que el fruto no vendrá tan pronto como lo deseamos, pero vendrá de seguro si nosotros -tú y yo- estamos dispuestos y preparados para llevar el tipo de vida y ser la persona que Dios quiere usar. Él está buscando ahora a hombres y mujeres de fe que no tengan miedo a las amenazas, ni a la indiferencia o al rechazo, hombres y mujeres que están dispuestos a creer que Dios salva hoy inclusive a los más "duros".

 

Pero si no disponemos de tiempo para dejar nuestro trabajo y hablarle a alguien de Jesucristo, es que estamos demasiado ocupados. Sino tenemos tiempo para visitar el hospital más cercano, o alguna casa de anciano y ofrecer un poco de consuelo, es que estamos demasiado ocupados.

 

¿Concluimos entonces que el estar demasiado ocupados es un pecado? Visto desde este ángulo parece que sí, porque el resultado de este activismo es contrario al mandato de Dios. Tanta actividad sin regulación y orden de hecho hará disminuir nuestra vida de oración, nos distraerá de lo importante por atender lo “urgente” muy pronto nos hará perder ese empuje espiritual que alguna vez tuvimos y terminamos haciendo las cosas por nuestras propias fuerzas.

 

Está de más citar la verdad que la oración es vital para el cristiano, sin ella no podemos movernos y con ella podemos darle el mejor propósito a todo nuestro obrar: glorificar a Dios. Entendámoslo bien, por nosotros mismos no podemos convertir a nadie, sin Dios de por medio solo llegaremos –en el mejor de los casos– a hacer proselitismo o reclutar adeptos, ya que solamente Dios puede cambiar el corazón del hombre y la mujer y dar vida eterna. Y tengamos en cuenta que Dios usa nuestras acciones, planes y actividades solamente cuando dejamos que su Espíritu Santo nos dirija… no importa que una persona, barrio, ciudad o país sea “duro de corazón” Dios ama la salvación del hombre, ésa es su voluntad para con todos; y no son los ángeles, ni los canales de televisión los llamados a evangelizar, sino que los instrumentos somos tú y yo en donde Dios te haya puesto… esto es para valientes.

 

"Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente, no temas ni desmayes, porque el Señor tu Dios estará contigo dondequiera que vayas". Josué 1:9

 


Luis Yshikawa

Liderazgo de Servicio - Reflexión Abril 2009

“Entonces vosotros os levantaréis de la emboscada y tomaréis la ciudad; pues Jehová vuestro Dios la entregará en vuestras manos” Josué 8:7

Josué tomo la posta de Moisés, uno de los más grandes hombres de fe en la Biblia, a quién se le recuerda como un hombre muy cercano a Jehová. Este fue un reto grande de una persona que Dios había preparado y forjado en carácter para continuar la obra del libertador del pueblo y acreedor de grandes proezas.

Josué demostró en varias ocasiones que estaba dispuesto no solo a dirigir sino a participar con su pueblo en las batallas que emprendía. Un buen ejemplo es la toma y destrucción de Hai, que se cita en el libro de Josué 8. Él estuvo conjuntamente con su ejército en los lugares más peligrosos antes que en una dirección lejana o en un frente seguro.

Blackaby y Blackaby (2008) cita este hecho como que “Él rechazó ponerse por encima de las privaciones que su pueblo experimentaba. Él era el siervo de Dios, no el rey del pueblo, y aquella realidad influyó en la manera que dirigía a su gente … Josué podría haberse escondido en la emboscada con veinticinco mil hombres, en cambio se colocó entre los cinco mil soldados que organizaron una marcha atrás difícil para que el enemigo los persiguiera y de esa forma el enemigo abandonara la protección de su ciudad. Tal liderazgo valeroso no era inadvertido entre sus hombres. Los soldados se motivan más en seguir a un líder que nunca les pide hacer algo que él mismo no quiere hacer.”1

Sobre el mismo asunto, Silva (2008) señala “¡Interesante! Josué con su grupo sería la ‘carnada’ militar. El conquistador se pondría en la línea de batalla, se metería a la zona roja. Él mismo se expondría al peligro de ser perseguido con sus hombres para proteger a sus subalternos y al pueblo. El verdadero conquistador cuida y protege a su gente. Con su vida como ejemplo dirige y enseña a otros”2

Este era realmente un liderazgo de servicio y no un liderazgo para servirse. Quienes nos encontramos en una posición de dirección o de autoridad sobre unos pocos, o quizás muchos colaboradores, vemos que solo un liderazgo genuino y con vocación de servicio será reconocido en el largo plazo. Esta situación fue reconocida algunos siglos después explícitamente por nuestro Señor Jesucristo cuando en el Evangelio de Mateo nos indica:

“Mas entre vosotros no será así, sino que el que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor, y el que quiera ser el primero entre vosotros será vuestro siervo; como el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos” (Mateo 20:25-28)

Esta situación aplicada retroactivamente a Josué nos da la seguridad que el pueblo de Israel sabía por los hechos que Josué dirigía con la finalidad de dar gloria a Dios y bajo su entera dirección, que finalmente llevaría a un camino de bendición para el pueblo. No se trataba de un líder egoísta sino de alguien dispuesto a poner en juego su vida en la misión divinamente encargada. Que Dios nos ayude a imitar a este siervo extraordinario en los ministerios que Él nos ha encargado en la vida.

Edwin Quintanilla

1 H. Blackaby y R. Blackaby, “Llamado a ser un líder de Dios: Lecciones de la vida de Josué”, p.72

2 K. Silva, “Josué el conquistador”, p.98

La Biblia se explica por sí misma - Reflexión Junio 2009

El ataque a la Biblia no es algo de ahora, siempre estuvo presente. En la antigüedad trataron de desaparecerla quemándola, ahora intentan hacer lo mismo por medio de filosofías y sutilezas.
Comentarios que minimizan a la Biblia tratando de hacerla ver como contradictoria son argumentos más etéreos y a la vez más difíciles de responder si no se tiene en cuenta que detrás de todo comentario siempre hay una filosofía o forma de pensar.

Es necesario comprender los tiempos que nos toca vivir e identificar dichas filosofías y sus efectos en nuestra sociedad, de esta manera podremos descartarlas y abrir paso al mensaje claro de la Biblia sin lugar a malas interpretaciones ni confusiones. La Palabra de verdad debe correr con libertad para bendición y guía a nuestra generación.
Podemos facilitar la identificación de la clase de filosofía que se opone a las Escrituras observando los comentarios que de ella fluyen, tengamos en cuenta que en nuestros tiempos casi siempre se refieren a la Biblia en forma condescendiente, burlona y hasta lastimera o por el otro extremo como fuente de superstición para interpretar profecías sacadas de contexto.

Nuestra fe en la Palabra de Dios debe ser ampliamente sustentada en principios sólidos: la Biblia se explica a sí misma. La Escritura no necesita competir con filosofías ni ser comparadas con ellas, su inerrancia e inspiración quedan demostradas por el uso adecuado que la iglesia hace de ella. Es nuestra responsabilidad estudiarla sistemática y profundamente, enseñarla ordenadamente y estar atentos al entorno histórico social en el cual el mundo se desarrolla.

Comentarios como: “ah… la Biblia dice: ‘¡Ay de las mujeres que están en cinta!’ entonces qué... ¿No hay que tener hijos? ¡la Biblia está llena de contradicciones! ¿Y tú?, ¿Todavía crees en la Biblia? “

Sin embargo, hay mucho más que decir en lugar de responder simplemente: 'es sentido figurado'. Debemos tener en cuenta que hubo -y aún hoy en día hay- sucesos que han modificado la forma de pensar del mundo y la interpretación de la Biblia a través de la historia.

 

El maestro David Ford* da una descripción bastante ilustrativa respecto de este último punto:

“El mundo moderno fue modificado por el racionalismo, el positivismo y el utilitarismo. El racionalismo a inicios del siglo XVIII y el positivismo lógico del siglo XX han modificado el modernismo.
El racionalismo, por su parte, enfatizó la dominación de la mente humana y sus pensamientos para juzgar todo lo que encontramos incluyendo el concepto de Dios y su revelación (La Biblia).
El positivismo (aproximadamente 1920) destacó la necesidad de probar todo lo que hacemos antes de creer. Es decir, si no podemos mostrarlo científicamente no es válido. Ej: Los milagros de Jesús.
El utilitarismo (por el libro de este nombre escrito por John Stuart Mills, 1863) hacía un cambio en la ética, afirmando que lo que es de beneficio para muchos, es lo que vale. Era una ética basada no en los absolutos dados por Dios, sino en el placer humano
Estas tres filosofías modificaron sustancialmente el pensamiento del Renacimiento y de los reformadores.
La postmodernidad como alternativa a la modernidad
La postmodernidad, puede ser vista como una parte de la modernidad en crisis. O como un movimiento diferente, como una reacción en contra de la modernidad. Tal vez todavía no sabemos qué es, porque solamente ha existido como movimiento más o menos 20 años.
La esencia de la postmodernidad es el creativismo.
Fundacionalismo es la base de Cristianismo.
El Fundacionalismo es un concepto filosófico que habla de lo que es razonable de creer. Por ejemplo es razonable creer en Dios como creador por motivo de los documentos históricos de la Biblia, del testimonio de Jesús y de lo que veo en el mundo actual. Es razonable creer en la existencia de Jesús por razón de los manuscritos antiguos, el testimonio de la iglesia y el número de personas confiando en él. Aunque no tengo datos científicos para validar que hay un creador y que existe Jesús, ambos son aceptables por implicación.
Su hermenéutica en una hermenéutica de fe.
Cuando leo un texto tengo confianza que hay un autor quien quiere comunicarse conmigo. Tiene opiniones con las que tal vez no estoy de acuerdo, pero todavía son entendibles y evaluables. Cuando trato de interpretar los eventos en el mundo, confío que hay lógica, coherencia y explicaciones. No es el caso como en el postmodernismo, que siempre hay engaño que debemos reconstruir en nuevos términos.”

(*) David Ford es Docente del Seminario Evangélico de Lima (SEL)- Perú. Lo citado entre comillas es un extracto de su artículo “PENSANDO EN UNA COSMOVISIÓN DE VIDA”.
Vea el artículo completo aquí



Toshio Yshikawa

Servir a Dios - Reflexión Junio 2009

Cuando Jesús se aprestaba a cumplir con el sacrificio de la cruz por mandato de su Padre mencionó con toda claridad en Juan 17:4 que lo había glorificado cumpliendo con el papel que le había encomendado. Había realizado la voluntad de su Padre no como una obligación sino como un deleite en la difícil tarea encomendada. Esto nos muestra, a manera de ejemplo, que todos nosotros debemos imitarlo confrontando nuestras vidas con la exigencia de nuestro buen Dios respecto al servicio que nos ha encomendado en esta tierra. Al final de nuestros días terrenales, quiera Dios que nuestras palabras sean de cumplimiento y no de frustración al no haber ejercido el servicio encomendado.

El Apóstol Pablo es aún más directo a través de la invocación personal que nos hace a cada cristiano en la Carta a los Romanos:

“Por eso, hermanos míos, ya que Dios es tan bueno con ustedes, les ruego que dediquen toda su vida a servirle y a hacer todo lo que a él le agrada. Así es como se debe adorarlo”

Romanos 12:1 Biblia en Lenguaje Sencillo


En esta versión de la Biblia podemos entender cuál es el “sacrificio vivo … como culto racional” que nos señala la versión bíblica tradicional, demandándonos efectivamente una vida de servicio en la obra de Dios. No se trata de una opción o de un aspecto complementario sino de una exigencia inevitable al presentar nuestros cuerpos y vida en su obra. Hendriksen nos precisa el alcance del término “sacrificio vivo” cuando menciona: “Pablo dice que estos sacrificios … deben ser ‘vivos’, es decir, deben proceder de la nueva vida que hay dentro del creyente”(1), es decir aquella posterior a la conversión de una persona con Cristo en su corazón.

Los cristianos, en muchos casos buscamos una vida cómoda o una congregación en la cual recibamos el servicio de los demás cristianos y que nos requiera la menor exigencia de nuestras vidas ya que en nuestra vida académica, profesional o laboral ya tenemos bastante. El plan de Dios y su requerimiento hacia nosotros es diferente como bien lo señala Rick Warren: “El servicio es lo opuesto a nuestra inclinación natural. La mayoría del tiempo nos interesamos más en que ‘nos sirvan’ que servir. Decimos: ‘Estoy buscando una iglesia que supla mis necesidades y que me sea de bendición’, en vez de decir: ‘busco un lugar para servir y ser de bendición’. Esperamos que otros nos sirvan, no al contrario”(2).

Como miembros del cuerpo de Cristo, su Iglesia, somos parte de ella. Constituimos una pieza clave que forma parte de un todo y no un rol secundario, como a veces podemos creer cuando pensamos que el rol que nos toca desempeñar no tiene notoriedad o aún puede no ser percibido por la congregación. Debemos cuidar de no fallar o de aislarnos de ese cuerpo ya que Dios nos ha salvado para servirlo. Nuevamente el Pastor Warren nos dice en su Libro “Una Vida con Propósito”: “¿Qué pasa cuando una parte del cuerpo falla? Te enfermas. El resto de tu cuerpo sufre. Imagínate si tu hígado decidiera comenzar a vivir por sí mismo: ‘¡Estoy cansado! ¡No quiero servir más a este cuerpo! Quiero un año de descanso; que sólo me alimenten. ¡Tengo que hacer lo mejor para mí!. Deja que otro tome mi lugar'. ¿Qué podría pasar? Tu cuerpo podría morir. Hoy miles de iglesias locales están muriendo porque los cristianos se rehúsan a servir. Se sienten como espectadores, mientras el cuerpo sufre”(3).

Esto nos lleva a revisar nuestra participación dentro de nuestra iglesia local, debiéndonos preguntar si realmente estamos sirviendo como un sacrificio vivo o estamos buscando una iglesia que no incomode más nuestra vida. El rol que nos corresponde como parte del cuerpo de Cristo, para el cual fuimos diseñados, es uno de servicio sin restricciones. Recuerde finalmente una frase muy esclarecedora en el ámbito cristiano:

“El que sirve … sirve”

(1) W. Hendriksen, “Romanos”, p. 444

(2) R. Warren, “Una Vida con Propósito”, p.2523

(3) R. Warren, “Una Vida con Propósito”, p.250-251

 

Edwin Quintanilla

Humanidad Reconciliada - Reflexión Agosto 2009

Una situación tan trágica como la recientemente vivida en nuestro país no debiera pasar inadvertida en el ámbito de la conciencia de responsabilidad personal que nos compete. En este contexto no hay censura política que valga, ni explicación antropológica que satisfaga el anhelo ferviente del ser humano que desea verse reivindicado en la plenitud de sus derechos, perdidos no por el olvido injusto de la marginación social y política, sino por la carencia del verdadero significado y sentido de la paz.

En una coyuntura así no basta tan solo procurar por todos los medios una coexistencia pacífica, pues como decía Dominique Pire, sacerdote y sociólogo belga, ésta puede simplemente significar ausencia de guerra, pero no verdadera paz.

Los primeros cristianos, en su mayoría inicialmente judíos, tuvieron que entender de modo especial que aquellos a los que despectivamente llamaban “gentiles” [no judíos] no eran ciudadanos de segundo orden. “En verdad comprendo que Dios no hace acepción de personas, sino que en toda nación se agrada del que le teme y hace justicia”, dijo el apóstol Pedro (Hch. 10:34-35) cuando vio con asombro lo que se resistía a aceptar por causa de su prejuiciada percepción de la humanidad, totalmente ajena a la mentalidad divina.

Pablo, escribiendo a la multiforme cristiandad de su tiempo, decía: “Porque Cristo es nuestra paz, que de los dos pueblos ha hecho uno solo, derribando mediante su sacrificio el muro de enemistad que nos separaba”, y esto “lo hizo para crear en sí mismo de los dos pueblos una nueva humanidad al hacer la paz, para reconciliar con Dios a ambos en un solo cuerpo mediante la cruz, por la que dio muerte a la enemistad” (Ef. 2:14-15- NVI).

Una nueva humanidad reconciliada con Dios es la que hace posible que los muros de enemistad existentes entre los seres humanos, aparentemente inexpugnables, se vengan abajo radicalmente. Los que así lo entienden se consagran en cuerpo y alma a asumir las causas más nobles y postergadas haciendo de sus vidas un testimonio al mundo del verdadero sentido y significado de la paz.

El Dr. Martin Luther King, en su memorable discurso del 28 de agosto de 1863, le dijo a los suyos: “…hay algo que debo decir a mi gente que aguarda en el cálido umbral que conduce al palacio de la justicia. Debemos evitar cometer actos injustos en el proceso de obtener el lugar que por derecho nos corresponde. No busquemos satisfacer nuestra sed de libertad bebiendo de la copa de la amargura y el odio. Debemos conducir para siempre nuestra lucha por el camino elevado de la dignidad y la disciplina. No debemos permitir que nuestra protesta creativa degenere en violencia física. Una y otra vez debemos elevarnos a las majestuosas alturas donde se encuentre la fuerza física con la fuerza del alma.”

La verdadera justicia de las causas -que creemos Dios defiende- nos compromete a preservar tanto la vida y la dignidad del ser humano, así como la integridad de los ideales que queremos legar a nuestras generaciones futuras.


Rev. Julio César Lugo

Seguridad de Salvación - Reflexión Octubre 2009

 

¿Eres salvo por gracia o por la aceptación de la iglesia?
Responder esta pregunta es algo trascendental y que deja entrever la firmeza de nuestras convicciones. Si no queremos comprometernos con una respuesta tajante entonces diremos: "¿que lo decida Dios y ya veremos al final?"

Creo que no, Dios no juega a las adivinanzas. Él ya dejó claramente establecida la respuesta y está escrita en su Palabra, la Biblia.

“Todo aquel que invocare el nombre del Señor será salvo”. (Romanos10:13)

“Pero sin fe es imposible agradar a Dios. Y todo aquel que se acerca a Dios crea que Él existe y que recompensa a los que le buscan” (Hebreos 11:6)

 

La fe es sencilla, emana de corazones que se han desarmado de argumentos rebuscados y creen con la sencillez de un niño. Jesús los puso a ellos como ejemplo. Esto nos hace deponer las armas de los prejuicios, del orgullo e incluso de la falta de perdón.

Jonás, un profeta que no quiso cumplir con el mandato de ir a anunciar el perdón de Dios, basó su negativa en que los habitantes de Nínive eran personas perversas. ¿Por qué tendrían que alcanzar perdón? Dios le dice a Jonás que tuviera misericordia por esa gente como lo tenía la planta calabacera, la cual le prodigaba su sombra en medio de aquel soleado desierto.

Hoy estamoss muchas veces más comprometidos con salvar bosques y animales en extinción –nobles causas, por cierto- y dejamos de lado miles de personas que sin esperanza están camino al abismo moral y espiritual.

 

A veces nos comportamos como fariseos: les hacemos difícil la entrada al cielo a la gente. Formulamos una lista de requisitos imposibles, ponemos mil y una vallas a fin de que “no se infiltren” quienes no deben estar (o no nos guste que estén) y así desanimamos a la gente y le hacemos perder la fe en Dios. La gente no tiene que agradarnos a nosotros, es a Él a quien tienen que agradarle. El único requisito es el arrepentimiento de pecado y abrir las puertas del corazón para que Jesús entre a morar en él o ella.

 

'¿Qué impide que me bautice?' preguntó un recién convertido.

Nada, 'sólo tienes que creer', fue la respuesta, y al ver una fuente de agua, bajaron del carro y fue bautizado (Hechos 8:26-40). Tenemos algo claro: está bien que hoy haya cursos y una preparación conveniente, que haya un orden que respetar dentro de la iglesia local. Pero cuando esto se convierte en un sinfín de requisitos que impiden a la gente acercarse a Dios nos estamos convirtiendo en fariseos, en religiosos que obstruyen el camino y hacen casi imposible que el hombre natural pueda tener un encuentro con Dios.

"No hay justo ni aún uno. Por cuanto todos pecaron y están destituidos de la gloria de Dios". (Romanos 3:23)

 

La Biblia es clara y por ello mismo ¿acaso nosotros somos menos pecadores que ellos? No importa cuántos años tengamos en los caminos de Dios, cada día estamos conscientes que somos miserables pecadores, y es por esto que no podemos impedir el ingreso ni el acercamiento a ninguna persona, no importando su procedencia, raza, pasado o elecciones de cualquier tipo.

Nadie es tan malo que no pueda acercarse a Dios arrepentido, nadie es tan bueno que merezca hacerlo. Solo es por gracia. Y por esa gracia tenemos un motivo por el cual reunirnos cada semana y ese motivo es celebrar, celebrar a Jesucristo y su victoria:

“Estas cosas os he escrito a vosotros que creéis en el nombre del Hijo de Dios, para que sepáis que tenéis vida eterna. Y para que creáis en el nombre del Hijo de Dios”.

1 Juan 5:13
Toshío Yshikawa

Salvados para Servir a Dios - Reflexión Diciembre 2009

Salvados para Servir a Dios

“Yo te he glorificado en la tierra, y he llevado a cabo la obra que me encomendaste” Juan 17:4 NV

Hay un poema de la Madre Teresa llamado “De todas maneras” (Anyway) que me impresionó hace algunos años ya que cambió uno de mis paradigmas respecto al servicio. En muchos casos uno cree que la gente a quienes servimos debe reconocer nuestro esfuerzo, recursos y tiempo, así como agradecernos por los beneficios recibidos. Veamos que dice este extraordinario poema:

DE TODAS MANERAS

Las personas son irrazonables, ilógicas y centradas en si mismas,
ÁMALAS DE TODAS MANERAS

Si haces el bien, te acusarán de tener motivos egoístas,
HAZ EL BIEN DE TODAS MANERAS

Si tienes éxito ganarás falsos y verdaderos enemigos,
TEN ÉXITO DE TODAS MANERAS

El bien que hagas se olvidará mañana,
HAZ EL BIEN DE TODAS MANERAS

La honestidad y la franqueza te hacen vulnerable,
SÉ HONESTO Y FRANCO DE TODAS MANERAS

Lo que te tomó años en construir puede ser destruido en una noche,
CONSTRUYE DE TODAS MANERAS

La gente de verdad necesita ayuda pero te podrían atacar si lo haces,
AYÚDALES DE TODAS MANERAS

Dale al mundo lo mejor que tienes y te patearán en los dientes,
DALE AL MUNDO LO MEJOR QUE TIENES DE TODAS MANERAS

El ejemplo de la historia en este servicio lo dio Jesucristo con su muerte en la cruz. Él vino para servirnos extraordinariamente, como se señala en Marcos 10:45: "Porque el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y dar su vida en rescate por muchos”, es decir, Él ofreció su vida por nosotros a pesar de que su pueblo le dio la espalda en los momentos más críticos previos a su crucifixión, no reconociéndolo como Hijo de Dios ni por sus servicios durante su ministerio. Jesús llegó incluso a pedir perdón a su Padre por la actuación de ellos: “Padre perdónalos, porque no saben lo que hacen” (Lucas 23:34), aunque estos repartieron sus vestidos en una burla general, llegando al atrevimiento de decirle “Si tú eres el Rey de los judíos, sálvate a ti mismo" (Lucas 23:36).

El servicio cristiano tiene esa buena característica que es el de brindar la vida por una causa justa sin esperar recompensa terrenal alguna, como lo menciona la Madre Teresa de Calcuta: “ANYWAY”; es decir, de todas maneras nos corresponde servir sin mirar cuál será la respuesta o sin esperar que esta sea satisfactoria. Dios conoce nuestro corazón y sabe que nuestro servicio es genuino y sólo para Su gloria, en el cumplimiento de la obra que Él mismo nos dio en Juan 17:4.

Debemos recordar que Dios nos ha llamado para servir y este servicio debe ser permanente, como menciona Rick Warren: “Tu llamado a la salvación incluye el llamamiento a servir. Ambos son lo mismo. Cualquiera que sea tu trabajo o carrera, estás llamado al servicio a tiempo completo. Un ‘cristiano que no sirve’ por definición es una contradicción”.

Así que el servicio no es una opción sino una obligación (Efesios 4:1-14). De esto daremos cuenta a Dios al final de nuestra vida en esta tierra como se señala en Romanos 14:12: “De manera que cada uno de nosotros dará a Dios cuenta de sí”. Esto nos permite culminar nuevamente con una frase muy esclarecedora en el ámbito cristiano: “El que sirve … sirve”, y sirve hasta el final.

 

Edwin Quintanilla

Reflexiones Año 2008

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Como a ti mismo - Diciembre 2008


"...y el segundo es semejante:
Amarás a tu prójimo como a ti mismo..."
Marcos 12:31

 


¿Podemos amar a los otros cómo a nosotros mismos?


No podemos amar a los otros como a nosotros mismos si no nos amamos en forma adecuada.

El hombre de humilde condición generalmente "es aquel que no es considerado gran cosa en este mundo", esto es un asunto de status social y posiciones limitadas; sin embargo, para los ojos de Dios éste es exaltado, si tiene a Cristo en su corazón. Los bienes, la educación o las capacidades que tenga el hombre le dan a éste cierto valor con respecto a los que tienen menos, pero para Dios todo ser humano tiene valor infinito porque es el objeto del amor infinito de Dios. Una gracia cristiana es ser humilde, la baja autoestima no lo es. Aquel que desprecia al que Dios ama y ha hecho a su imagen, éste ... no es amigo de Dios.

Debemos aceptarnos tal como Dios nos ha aceptado, entonces sí, podemos amar a nuestro prójimo porque Dios nos amó primero.

Luis Yshikawa



Nadie tiene mayor amor que este - Reflexión Junio 2008

 

Disfrutar la amistad de quienes consideramos amigos de verdad es una dicha como pocas. Cuando un amigo no está más para nosotros se siente en el alma un vacío enorme, un dolor silencioso y amargo que lastima nuestro corazón. Quienes lo vivieron lo entienden.

La amistad profunda y sincera nos recuerda que fuimos creados con esa bendita capacidad de la que Jesús habló con sus discípulos cuando los desafío a amarse como Él los había amado (Jn. 13:34).

Horas más tarde, Él ya no estaría físicamente. Sus discípulos conmocionados lloraron su partida, de seguro abrumados por la sensación extraña que deja en la conciencia el peso de la traición. Pero tan sólo tres días después comprobaron cuan cierta e incondicional era la amistad que les había ofrecido.

Es cierto, disfrutar la amistad de quienes consideramos amigos de verdad es una dicha como pocas, pero sabernos amigos de Cristo es una bendición incomparable.

En las horas aciagas de abandono y soledad ten presente Su ofrecimiento, y disfrútalo. No olvides que dio Su vida para demostrarte cuán importante eres para Él.


Rev. Julio César Lugo

Yo soy de mi amado,... Febrero 2008

 

Nadie nos ha enseñado a tener amor sin embargo anhelamos y buscamos amor. Es una necesidad inherente de nuestro ser; cuando damos o recibimos amor sentimos felicidad porque en esos momentos experimentamos satisfacción plena y perfecta.

Qué amargo es cuando nuestro amor no es correspondido y cuánto dolor causamos al no responder de igual modo a quien nos ama.

Aunque el amor en sí mismo no depende de la respuesta de la persona amada, sin embargo alcanza su clímax cuando respondemos de manera recíproca, aceptando el amor y manifestando nuestro amor a través de nuestra obediencia y rendición total.

No es que Dios tome el ejemplo de el amor hacia la pareja para explicarnos cuánto nos ama. No es que Dios tome prestado el nombre de “padre” para explicarnos cuánto desea protegernos; tampoco toma Dios la figura del esposo o el novio para describirnos la intimidad que Dios desea tener con nosotros. Es al revés. Nuestro amor hacia otras personas es un reflejo imperfecto de una relación ideal de amor entre Dios y los hombres. Y aún así es bello.

Este amor lo tenemos grabado en muy dentro nuestro y a lo largo de nuestra vida lo anhelamos con nostalgia y generalmente lo buscamos de manera apasionada; está grabado en nuestra esencia porque un día gozábamos de esa cercanía con Dios.

La particularidad en el libro de Cantares acerca de esta relación de amor es que es recíproca. Dios te ama intensamente. ¿Cuál es tu nivel de respuesta a ese amor?

Ps. Daniel Toyama

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No hay remedio para el abatido - Reflexión Junio 2008

 

Es una maravillosa oferta de Dios en labios de David. Pero debe ser hoy, llegó el día. Tu vida es una ofrenda continua. Cada día la estás ofreciendo, quizás lo haces inconscientemente, en lugares y momentos equivocados, a personas que no lo merecen y por motivos que no valen la pena.

Cometes un error si piensas que al hablar de ofrenda sólo hablamos de dinero y minucias materiales que para Dios no tienen importancia. No es eso únicamente lo que gastas diariamente para fines irrelevantes. ¿No te has dado cuenta que tu corazón ha quedado empeñado y que lo tienes como objeto de negociación?

¿No has dejado tu alma regada, no la has vendido y luego tratado de recuperar sin éxito? Si estuviste ofrendando sin darte cuenta, has estado tirando lo más valioso sin estimar la gravedad de tu conducta.

Pero hoy, el llamado viene de Dios; no te pide nada nuevo; sólo que te dirijas a El. ¡Corre! Toma tu corazón, todo tu corazón, todo tu ser; no dejes nada que pueda desperdiciarse. Pero tiene que ser hoy.

 


Ps. Daniel Toyama

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Destruye el enraizado mal... - Reflexión Junio 2008

 

¿Hace cuánto que el aposento de tu corazón no se inunda de la presencia de Dios? ¿Pero recuerdas qué maravilloso fueron aquellos días?

Piensa que no fue una experiencia fortuita. Tu corazón, al igual que la casa edificada por Salomón debió contener como máxima posesión y tesoro las tablas que Moisés recibió, "en el arca no había más", es decir la palabra de Dios y sólo ella era el objeto digno de atesorar; más adelante vendrían las tradiciones, las fábulas, las vanas palabrerías?el pecado que contaminaron a Israel.

Pero hubo algo más, previo a la plenitud del templo; primeramente los sacerdotes salieron, dieron paso, dieron lugar, hubo libertad. Hubo santidad. Ellos habían sido preparados y vestidos de lino, la prenda más sencilla, más sobria, más pura; en contraste con el oro; para que no olviden, como algunos lo hacen, que no son ellos mismos el tesoro.

También hubo alabanzas y acción de gracias y en medio de todo ésto, Dios maravilló a todos con su presencia. ¿Qué falta en ti para que Dios inunde tu vida, se establezca en tu ser y limite tu destructiva intromisión en un terreno que una vez le perteneció sólo a El?

Destruye el enraizado mal en tu vida, aunque implique un gran esfuerzo. Pica, corta, rompe, deja el lugar libre para que se asiente el gobierno de Dios dentro de ti; entonces sí, espera sus maravillas.


Ps. Daniel Toyama

Luz - Reflexión Junio 2008

 

Jesús vino con el propósito de alumbrar un mundo sumido en tinieblas. Pero ¿A cuáles tinieblas nos referimos?

Las tinieblas de las sociedades azotadas por injusticias y diferencias escandalosas. Las tinieblas de algunos que mordazmente buscan aprovecharse de otros. La oscuridad de la intolerancia y la violencia.

La oscuridad de las familias separadas por rencores del pasado y por la incapacidad de generar perdón. Jesús vino por las tinieblas de las amistades traicionadas y rotas, los pactos desechos, las promesas olvidadas. Por los amores jurados eternos, que hoy, ya no existen. Por los hijos que nunca regresaron, por los padres olvidados.

Por la oscurdidad manifiesta en las rivalidades entre iglesias y hermanos de la fe; por la división. Por las personas desatendidas. Por la falta de amor.

Por aquella oscuridad que habita en tu alma que sólo tú conoces y por aquella que ni siquiera puedes ver.

Jesús vino para alumbrarlas todas, no con el propósito de avergonzarte, sí con el propósito de restaurarte y hacer de tu vida un haz de luz. Herramienta de bendición.


Ps. Daniel Toyama

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Necesidad - Reflexión Junio 2008

"Compartiendo para las necesidades de los santos;
practicando la hospitalidad."
Romanos 12:13

 

La práctica de brindar hospitalidad, atender y proveer para las necesidades de los hermanos es en la Biblia un rasgo distintivo del creyente y una manifestación de espiritualidad.

Es una actividad que no se relaciona con la economía ni la posibilidad de las personas que la brindan. No consiste tanto en ofrecer confort al huésped, sino de compartir lo mucho o poco que tengamos por el anhelo de servir.

La hospitalidad en la Biblia es una práctica frecuente, desde la humildad y precariedad de la viuda de Sarepta quien compartió lo poco que tenía con el profeta Elías (1 Re. 17), hasta la opulencia del acaudalado Zaqueo (Lc.19). Ambas igualmente exaltadas y reconocidas por Dios.

La hospitalidad cristiana es el reflejo de un Dios dispuesto a dar abrigo al desprotegido, atender al cansado, alimentar al hambriento, a dar agua al sediento, escuchar al afligido y acompañar al solitario.

Le animo a no postergar la buena práctica de la hospitalidad para cuando esté lista esa habitación adicional que quiere construir, ni para cuando haya comprado esa alfombra nueva, o tenga lista la conexión a internet inalámbrica. Hoy mismo usted puede dar un espacio en su casa -grande o pequeña-a esa persona que, estando de paso, necesita la compañía de su familia.

 

"No os olvidéis de la hospitalidad, porque por ella algunos, sin saberlo, hospedaron ángeles". Hebreos 13:2


Rev. Daniel Toyama


Ofrenda voluntaria - Reflexión Junio 2008

 

El camino del pecador es una testaruda carrera en busca de algo inexistente, es la experiencia de seguir mentira tras mentira, abrir puertas que prometen lo inalcalzable, intentar una vez más siempre con la esperanza de que quizás la siguiente conducirá a lo esperado.
Hay quienes tienen fuerzas como para seguir en este circuito a lo largo de su existencia. Finalmente, la vida no alcanza siquiera para probar la mitad de las alternativas que este mundo brinda. Son muchos los que decidieron transcurrir la vida de este modo.

El pecado hace que el hombre no admita sus incontables derrotas, que no saque a flote sus frustraciones y desarrolle una gran habilidad para suavizar, al menos en forma superficial, su desazón por la vida. Cualquier paliativo en lugar de reconocer “no hay remedio”.

El lugar de esta frase es usurpado una interminable lista: “a mal tiempo buena cara”, “así es la vida”, “no hay mal que por bien no venga”, “a la tercera va la vencida”, “no hay mal que dure cien años”, etc; frases que engañosas que nublan la esperanza.

Acéptalo. “No hay remedio” para ti si te mantienes alejado de Dios.


Ps. Daniel Toyama

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Ordena tu casa morirás y no vivirás - Reflexión Junio 2008


Para todos aquellos que viven preguntándose: “¿Por qué permite Dios el sufrimiento en el mundo?”, a través de la amarga experiencia de la enfermedad de Ezequías podrán encontrar la respuesta.

Ezequías, un fiel y valiente creyente, recibió la noticia de su amigo Isaías: “Vas a morir, así es que es mejor que ordenes tu casa”; es decir, ordena tu vida; no dejes cosas pendientes, limpia tu vida, perdona, no mueras con rencor, no mueras enemistado con nadie, haz las paces con Dios; si tienes pecados, arrepiéntete; si tienes deudas con Dios, págalas; si tienes promesas incumplidas, cúmplelas. Porque morirás.

La verdad es que todos moriremos; nunca debemos perder de vista que moriremos algún día; así es que debemos mantener ordenada nuestra casa.

Ezequías se derrumbó al enterarse de la noticia; en una muy natural reacción, se entristeció y se angustió; sin embargo lo hizo delante de Dios con gran lloro y humillación. Dios, bueno y grande en misericordia, escuchó su oración y miró sus lágrimas y lo salvó.

¿Tiene valor o no el sufrimiento? Depende. Si vas a derrumbarte delante de Dios escribirás también tu bella historia y podrás recibir el toque de Dios.


Ps. Daniel Toyama

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Pero, ¿quién podrá levantar al abatido?

 

Caminar por los pasillos de un hospital puede resultar ser una experiencia frustante y dolorosa para muchos. Ni qué decir de la sala de emergencia o de cuidados intensivos.
Estando allí comprobamos cuán frágil es el ser humano.

La salud física es un bien preciado, más aun la salud del alma. El corazón abatido no se cura con medicamentos. No hay calmantes que quiten el pesar que se lleva por dentro cuando la desesperanza nos alcanza. Pero hay promesas.

Las promesas que Dios prescribe no sólo pueden mitigar el dolor del alma, sino también sanar el cuerpo enfermo. Esto, en fecto, es un reto de fe.

Cuando Jesús fue crucificado, dice la Escritura que: “Ciertamente él cargó con nuestras enfermedades y soportó nuestros dolores…” (Isaías 53:4). ¿Qué quiso decirnos con esto el profeta? En principio, una cuestión fundamental, Él conoce el dolor, el sufrimiento no le es ajeno.

Cuando el pesar te invada por algo que vives o te toca de cerca, recuerda: ¡hay promesas! Recursos celestiales, poderosos, puestos a tu disposición. Sólo tienes que creer. Creer no en las promesas en sí mismas, sino en Aquel que las dio y conoce tu dolor.

Es un reto, es cierto. Pero, ¿no crees que valga la pena? Es cuestión de fe.


Rev. Julio C. Lugo 

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Y conocereís la verdad y la verdad os libertará

"Y conoceréis la verdad y la verdad os libertará."
Juan 8.32


En los últimos días una noticia inusual llegó a nuestra prensa: en Vancouver, Canadá, una pareja puso en subasta vía internet a su hija de sólo siete días de nacida. La defensa inicial de los padres fue que se trató solamente de una broma.

¿Qué pudo motivar a esta pareja a realizar tan grotesca 'broma'? ¿Puede padre alguno llegar a desprenderse de quien se supone es el ser más amado y necesitado de cuidado y afecto? Pues si prestamos atención a nuestro entorno, nos daremos cuenta que sí sucede y más a menudo de lo que pensamos.

Sin embargo, no estamos en condición de tirar la primera piedra a los protagonistas de las noticias que nos indignan o nos causan repulsión. Nosotros mismos más de una vez nos sorprenderemos pensando, obrando o hablando cosas que dejarían como 'angelito' al villano más perverso del cine.

Algo es cierto, tenemos mucho potencial no sólo para llegar a ser personas de éxito, populares y trascendentes, como nos instan compulsivamente los libros de autoayuda, sino que también en nuestro corazón tenemos el potencial de ser extremadamente crueles si lo permitimos y damos lugar a que ello suceda.

Los grandes héroes de la historia, hombres honorables que trascendieron su tiempo tuvieron algo en común: aceptaron en algún momento que eran vulnerables. El apóstol Pablo después de luchar cada día ante su inclinación de hacer cosas que en realidad no quería, termina con una declaración fortísima: "¡Miserable de mí! ¿Quién me librará de este cuerpo de muerte?"[1]

Cuando la vida nos ha hecho ver que muchas de nuestras buenas intenciones terminaron en una pésima decisión, y que las consecuencias las cargamos por años; cuando no hay lamento que borre la palabra que jamás debimos decir… nos preguntamos ¿hay esperanza?

La buena noticia es que ¡sí la hay!

El apóstol Pablo no solamente se quedó en el lamento del '¡miserable de mí…!' sino que seguidamente escribe: "mas gracias sean dadas a Dios por Jesucristo". Sí, la buena noticia es que Jesucristo no sólo murió por nosotros sino que resucitó venciendo a la muerte. Él dijo de sí mismo: "Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida, nadie viene al Padre si no es por mí."[2]

Hay un camino de salida, hay una manera de poder empezar de nuevo, Jesucristo es la Verdad. Deja que la Verdad entre en tu corazón.

[1] Romanos 7:19-25

[2] Juan 14:6


Ingrid Gonzales


y se fue enojado. Junio 2008

Y Naamán se fue enojado, diciendo: He aquí yo decía para mí: Saldrá él luego, y estando en pie invocará el nombre del Señor su Dios, y alzará su mano y tocará el lugar, y sanará la lepra. 2 Reyes 5:11


Naamán, un valiente militar de éxito de la nación más poderosa de su tiempo, tenía lepra. Cuando se desarrolla esta historia (894 años a.C.) padecer esta enfermedad era a la postre, causa de aislamiento permanente sin poder trabajar o ejercer sus derechos como ciudadano, resignados a esperar sólo la muerte.

La historia parece indicarnos que Naamán tenía la enfermedad en su etapa inicial, pues aún se desenvolvía en sus labores diarias. El hecho de tener 'las horas contadas' para pasar al retiro obligatorio le angustiaba en sobremanera. Sin embargo, un día, en la intimidad de su hogar recibió la buena noticia de la sencilla mujer que ayudaba en los quehaceres diarios, ella le dijo que había solución para su enfermedad. Sólo debía ubicar al profeta Eliseo. Y Naamán fue en busca del profeta.

Llegando al encuentro, las indicaciones de Eliseo fueron simples: Naamán debía sumergirse siete veces en el río Jordán y quedaría limpio de la lepra.

Ahí es cuando empieza el conflicto del distinguido general. Trayendo a la actualidad sus pensamientos se traducirían más o menos así: "¡Se habrá visto tamaña desvergüenza! ¡Yo, tan importante! ¡Con tantos cargos! ¡Con tantos logros! ¡El paso por la universidad y mis post grados han sido esfuerzos valiosos! ¿Yo obtener algo por una indicación tan pobre? ¿Por algo tan simple y vulgar como sumergirme en un río de dudosa salubridad?"

Todos en algún momento buscamos solución a cosas que parecen insuperables, tal vez enfrentando alguna enfermedad o crisis que nos resultan dolorosas sobrellevar. Por eso nos gusta ver historias de grandes hombres, llenas de esplendor y música al mejor estilo de Hollywood. Las historias que nos cautivan están llenas de grandes acontecimientos, por eso cuando se acercan a decirnos que hay esperanza certera para nuestra vida, esperamos indicaciones dramáticas y sacrificios, los cuales estamos dispuestos a cumplir al pie de la letra.

Felizmente Naamán fue persuadido por su fiel empleado de hacer caso a la indicación de sumergirse en el Jordán, aunque eso pareciera demasiado simple. El militar fue sanado y la historia cuenta que su piel se alivió de tal manera que fue como la piel de un bebé.

La verdad es sencilla. Para usted y para mí, una sola mirada de fe puede hacer la diferencia. Todo el sacrificio, completo y perfecto ya fue realizado por Jesucristo en la cruz. A nosotros nos toca mirar, confiar y abrir la puerta de nuestro corazón a Él.

En nuestro sistema de vida exigente y lleno de estrés nos parece insultante recibir algo tan trascendente sin que demos algo igual de sacrificado a cambio. No nos engañemos con orgullo mal disimulado, usted y yo necesitamos de Jesucristo para que nuestra vida tenga algún sentido. Si la circunstancia que está pasando es inmanejable, confíe en que Dios sí puede con ella.

Reciba lo que Dios quiere darle, es gratis… si hubiera precio por la vida eterna, le aseguro que no podríamos pagarlo jamás. Sólo Jesucristo pudo cubrir las expectativas de Dios y lo hizo ofreciendo su propia vida por usted y por mí.

Ingrid Gonzales V.


¿Qué has dejado?

 

En medio de la abrumadora visión celestial, el Alfa y la Omega, aquel que anda por en medio de los candeleros de oro, el que tiene ojos como llama de fuego y a cuya incinerante mirada los misterios de nuestras vidas no pueden mantenerse ocultos, declara esta falta grave y contemporánea.

Todo creyente nace con un gran amor hacia quien le dio vida espiritual. Ama como un pequeño bebé el calor del pecho que lo alimenta. Anhela la intimidad de las caricias y se emociona al escuchar la dulce voz de su Padre, ante cuya presencia rompe en gozo.

Pero la primera falta de las iglesias atribuida a la iglesia de Efeso, es frecuente en muchos cristianos que pierden en el camino a la madurez, el interés conservar la espontaneidad del amor inicial.

Muchos cristianos lo han dejado ahogarse ante la falta de tiempo por la “creciente demanda del servicio”; innumerables ocupaciones; la prosperidad, que genera un falso sentido de seguridad, además de otros cardos y espinos han logrado apartarnos de nuestra cercanía a Dios. De aquel amor inicial quizás sólo conservamos la nostalgia.

Sin importar cuánto de nuestra preocupación ameritan los otros asuntos que usurpan tu relación con Dios, El tiene un “algo contra ti”. Y ese “algo” será el origen de tu ruina. Ruina que sobrevendrá sobre tu vida si no consigues recuperar sobre todo aquel olvidado primer amor.

 


Ps. Daniel Toyama

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¿Quién te ha traído acá?...


Las respuestas a estas inquisitivas preguntas pueden develar el estado y la dirección que han estado tomando nuestras vidas. En los tiempos de los jueces, cuando todos tomaban el camino que mejor les convenía, de la manera que mejor les acomodaba y en el momento que deseaban, las respuestas que salían a luz fueron terribles.

Me ha traído acá, las circunstancias, la ventura, la casualidad y la suerte. Pretendo hacer aquí, lo que se me antoje, siempre y cuando obtenga algo de beneficios. Tengo por aquí, momentáneamente, algo con qué llenar mi tiempo y también mi estómago. Sin compromisos de ningún tipo de por medio. 

Estas preguntas sacaron a luz, una vida ligera, sin compromisos, sin propósito y sin rumbo; este modo de vivir manifestaba cuán alejado de encontraba el pueblo de su Dios y aun hoy refleja el estado de la vida muchos.

Incluso muchos cristianos asisten a las iglesias de este modo; sin identificarse, mucho menos comprometerse, sin conocer el propósito por el cual se encuentran allí, ni colaboran con el servicio. Simplemente están. 

El levita de esta historia permaneció en casa de Micaías mientras las circunstancias lo retuvieron ahí; sirviendo a Dios de manera mediocre y cuando se le presentó otra alternativa más conveniente para él. Salió abandonándolo todo porque en realidad nunca nada lo retuvo.

Tal era la situación en los tiempos de los jueces, cuando no había rey en Israel y cada uno hacía lo que mejor le parecía. Tal es la situación hoy en día cuando algunas personas actúan como si no hubiera un Rey.



Ps. Daniel Toyama

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Terremoto 7.9 grados...


Hace ya casi un año, un terremoto de 7.9 grados asoló el sur de Lima en el Perú. El paisaje que dejó la catástrofe fue desolador y las pérdidas cuantiosas, miles de familias no sólo perdieron vivienda y enseres sino que la tragedia logró segar la vida a un número altísimo de personas.

En medio del caos y el horror, los niños fueron los más asustados. Se vieron solos, con hambre y terror de que otro movimiento de tierra los sorprenda de nuevo. Un hombre de esa localidad fue el héroe esos días, provisto de su maletín el cual rescató entre los escombros, logró pintarse la cara de blanco, ponerse una nariz de hule y vestir su traje de payaso, dando vida a Tripita, nombre artístico que Jember Hernández tomó desde 1998 cuando supo que su vocación era, y es, hacer reír a los niños. Cuando los medios de comunicación lo entrevistaron, él simplemente decía que no era capaz de pasar por alto los gritos de terror de los niños y decidió hacer algo… ese algo fue hacerlos reír para que olviden el dolor.

Cuando la vida nos golpea sin previo aviso y no hay consejo ni condolencia que valga; cuando el dolor traspasa nuestra alma aún estando obligados a seguir con la agenda del día; cuando el corazón está de luto a riesgo de que el resto de la gente no sepa que estamos así de tristes ¿existe algún payaso que pueda hacernos olvidar el horror del momento? Sabemos que la respuesta es 'no', hay penas que ni siquiera logramos verbalizar, hay momentos tan dolorosos y oscuros que ningún libro de autoayuda ha logrado hasta hoy ni siquiera describir.

Si soy cristiano ¿puedo llegar a sentirme así? ¿Puedo desalentarme y sentir que todo llega al fin? A riesgo de que los partidarios de estar con una sonrisa de calendario las 24 horas del día puedan discrepar, sí es posible, hay momentos que el alma puede estar triste y sea tiempo de llorar y hacer duelo (Eclesiastés 3:4). Sin embargo hay una diferencia, hay una fórmula. No es un método instantáneo como un café soluble, sin embargo de lejos es mejor y más efectivo. Sin el riesgo de caer en positivismos huecos, la manera de salir airosos y enseñados de las crisis que debemos atravesar en la vida, es buscar a Dios.

Es sabido que acercarnos a Dios es lo que hacemos en 'automático' cuando las cosas se complican. En cambio 'buscar a Dios' en el verdadero sentido, va más allá de una plegaria pidiendo salir pronto del problema o que se solucione de una buena vez la crisis. Es mucho más. Nehemías, un hombre que tuvo la misión de restaurar el muro de Jerusalén aproximadamente 500 años a.C. dijo una de las expresiones más certeras respecto a lo que a actitud se refiere: "El gozo del Señor es vuestra fortaleza" (Nehemías 8:10).

Ya lo sabe, no es actitud mental positiva, no es una persona amable y bien intencionada que a su lado haga chistes, no es obviar el problema y mucho menos es hundirse en la depresión sin poner resistencia. Hay manera de fortalecerse y seguir adelante, pero no se obtiene en nada que este mundo o persona nos pueda dar, sino solamente acercándonos a Aquel que puede hacernos salir de los tiempos más oscuros de manera sana y habiendo usado el tiempo de crisis como un aliado para crecer y ser mejores que antes. Anímese a decirle a Dios lo que le está tocando vivir, la paz que le puede dar en medio de la tormenta más fuerte hará que sea fortalecido a pesar del dolor.

"Separados de mí nada pueden hacer", dijo Jesús (Jn. 15:5).

Ingrid Gonzales V.

Como Diamantes - Reflexión Agosto 2008


"Yo he hecho tu rostro fuerte contra los rostros de ellos, y tu frente fuerte contra sus frentes. Como diamante, más fuerte que pedernal he hecho tu frente; no los temas, ni tengas miedo delante de ellos..." Ezequiel 3:8-9

 


Con estas palabras Dios animaba a su profeta para ir y proclamar su Palabra a un pueblo rebelde.

El testimonio del creyente debe ser un testimonio claro, frontal y directo; que no admita ambigüedad ni albergue dudas para quien lo recibe. No es un testimonio de "más o menos", ni un testimonio de "casi"; debe ser un testimonio indudable y acertado.

La Palabra de Dios debe ser aplicada inmediata y oportunamente con el propósito de que, como un ungüento sanador, ejerza su poder en la herida del pecado y actúe en las personas generando sanidad, liberación y transformación.

La dureza del diamante, presupone una confrontación.
A menudo el dar testimonio de nuestra fe y del evangelio, provocará un impacto en las personas que golpeará sus vidas. Sin embargo, si esta confrontación es hecha con amor, no será una confrontación violenta; más bien será como el golpe certero de un martillo sobre un cincel que finalmente crea obras de arte maravillosas.

Dios nos ha hecho como diamantes, con el propósito de que el testimonio de nuestra fe sea sólido, oportuno y certero.

Ps. Daniel Toyama


Vida al servicio - agosto 2008

“Solo una vida al servicio a los demás
es una vida que vale la pena”
Albert Einstein - Premio Nobel de Física en 1921


Recientemente fuimos testigos por los medios de prensa de un diálogo grabado entre dos congresistas peruanos(1) , a quienes se les conoce como “padres de la patria”:

  • Congresista1: “Hay que buscar el bienestar del país”
  • Congresista 2: “No, no, aquí es el bienestar de nosotros primero. Antes de pensar en el bienestar del país tienes que pensar en el bienestar tuyo”
  • Congresista 1: “Ninguno de los congresistas, incluido yo, pensamos en el Perú”

Este tipo de diálogo nos otorga, en una investigación, la oportunidad de identificar de manera más fidedigna la forma de pensar de las personas y construir una explicación de la realidad más cercana a los hechos. En este caso, es evidente que los congresistas involucrados no tenían motivación alguna de pensar en su patria a pesar de representarla y menos aún servirla. Su prioridad era servirse de su posición en beneficio propio.

Si nos remontamos al pasado y vemos otras realidades inclusive mas desarrolladas, encontramos situaciones similares. Así por ejemplo en el caso norteamericano citas como de quien fue Robert Greenleaf recordando a un viejo profesor suyo: “Hay un nuevo problema en nuestro país. Estamos llegando a ser una nación que es dominada por grandes instituciones – iglesias, negocios, gobiernos, sindicatos de trabajadores, universidades – y estas grandes instituciones no nos sirven bien”(2)

El común denominador en estas dos situaciones es la ausencia de servicio de los líderes públicos y privados en nuestros países. El estilo adoptado en nuestras instituciones privilegia a los líderes y en lugar de enfocarnos en las necesidades de nuestras sociedades la prioridad está en nosotros mismos y en las ganancias que obtengamos en cada situación.

La solución a este problema y la mayor lección de un verdadero liderazgo nos lo dio Jesús hace 2000 años cuando nos dejó nuevos paradigmas como el citado en el evangelio de Mateo, en respuesta a dos de sus discípulos (Jacobo y Juan) que le solicitaban una situación de privilegio en el futuro reino y de su ambición en torno a las recompensas:

“Cuando los diez oyeron esto, se enojaron contra los dos hermanos. Entonces Jesús, llamándolos, dijo: Sabéis que los gobernantes de las naciones se enseñorean de ellas, y los que son grandes ejercen sobre ellas potestad. Mas entre vosotros no será así, sino que el que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor, y el que quiera ser el primero entre vosotros será vuestro siervo; como el Hijo del Hombre no vino para ser servido sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos”
Mateo 20:24-28 VRV

La diferencia es abismal con los casos anteriores. Jesús no vino para obligar a sus seguidores o a la humanidad a hacer cosas para él o para influenciarlos en su beneficio, sino para servirlos mediante lecciones de vida que nos dejó registrado en los evangelios y principalmente con su muerte vicaria en la cruz.

El paradigma de Jesucristo es completamente distinto al liderazgo usual en su época así como en la actualidad. William Barclay precisa muy bien la diferencia al citar que: “El mundo pueda que mida la grandeza de una persona por el número de hombres que puede controlar y que están a sus órdenes; o por su talla intelectual y por su eminencia académica; o por el número de juntas en la que es consejero: o por el tamaño de su cuenta corriente y de las posesiones materiales que ha amasado; pero para la valoración de Jesucristo esas cosas no tienen importancia. Su valoración es bien sencilla: ¿A cuántas personas ha ayudado? … El no vino para ser servido, sino para servir. No vino a ocupar un trono, sino una cruz”(3).

Muy bien Jesús pudo haber apelado a su origen celestial y empleado su autoridad divina pero el demostró que su prioridad no era ser servido sino “dar su vida en rescate por muchos”. El tuvo una vida llena de entrega a la humanidad de ésa época y de hoy dándonos una lección de un verdadero liderazgo de servicio. Como lo señala Hendriksen : “Es una paradoja inolvidable. Jesús está diciendo que en el reino sobre el cual él reina se obtiene la grandeza siguiendo un curso de acción que es exactamente el opuesto al que sigue el mundo incrédulo. La grandeza consiste en darse a sí mismo, en entregarse a sí mismo en servicio a los demás, para la gloria de Dios. Ser grande significa amar”(4).

Este tipo de liderazgo no solo alcanza a Jesús sino a todos los verdaderos cristianos. Despojándonos de nuestros intereses, con la ayuda de Dios y en una verdadera actitud de servicio, nos corresponde imitar a Jesús y seguir sus pasos no solo como un esfuerzo propio de autoestima sino de una vida de amor al prójimo mediante el servicio a los demás. Como lo señalara Martín Lutero: “La vida y el ministerio de Jesús nos invitan a unirlos al ejército para servir a los demás. Se necesita volver a enfocar nuestra vida alrededor de los demás. Es el deber de cada cristiano ser el reflejo de Cristo para su vecino”(5).

1 Diario El Comercio, 27 de julio del 2008, p. a6

2“Servant Leadership: A journey into the NAture of Legitimate Power & Greatness” Robert K. Greanleaf , 1977, p.15

3“Mateo: Comentario al Nuevo Testamento” William Barclay (1995), p.273
4“El Evangelio según San Mateo” Guillermo Hendriksen (1994) p. 786.
5“Vida en el trabajo: Éxito empresarial para gente de fe”. John C. Maxwell (2006), p. 158

Edwin Quintanilla


Dominio Propio - Reflexión Setiembre 2008

" Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y dominio propio"

2 Timoteo 1:7


Algunas personas suelen tener más alto concepto de sí que del que debe tener, y el orgullo afecta su vida espiritual. Pero también hay muchas otras personas, los cuales son mayoría, que tienen muy bajo concepto de sí mismos y manifiestan miedo frente al desafío de testificar o de lanzarse a emprender cosas nuevas para Dios.

Antiguamente satanás mataba a los cristianos en los circos, actualmente está interesado en incapacitarlos con las enfermedades mentales.
Por ello, el campo de la mente es algo que debemos cuidar, porque estamos en una batalla constante. Una manera de salir airosos es aprendiendo a confiar en el Señor, depositando en Él cada una de nuestras cargas y aflicciones y así bloquearemos la ansiedad que puede llevarnos de prisa al desequilibrio mental.

Si estamos obsesionados con la ansiedad, es que estamos dejando de lado al Señor eligiendo ignorar el poder que Él puede ejercer en nosotros.

Mejor es tener una mente sana aunque con ello tengas que sacrificar algo que consideres valioso.

Luis Yshikawa


¡Viva la Comodidad! - Reflexión Setiembre 2008

 

"Sé fiel hasta la muerte y yo te daré
la corona de la vida." Apocalips 2:1

 


En estos días caracterizados por el ritmo de vida siempre acelerado y lleno de asuntos pendientes, donde todo es "para ayer", los lugares acogedores en los que uno puede tomarse un café se han convertido en sendas tablas de salvación cuando naufragamos en el mar de lo urgente.

Estos lugares refinados y llenos de personalidad se han constituido en todo un fenómeno que se repite en varios puntos de la ciudad, donde quienes disfrutamos de ellos pagamos no sólo por el café, sino por un espacio agradable, con música suave, en el que podemos conversar o leer en un cómodo sofá por tiempo ilimitado… además, claro, de contar con acceso a Internet.

Es curioso ver que esta cultura de la comodidad y satisfacción personal también se ha trasladado a un estilo de vida que muchos esperan "disfrutar" en medio de su iglesia.

Cada día se exige implícitamente que el servicio dominical sea "cómodo", que no interfiera en el manejo de nuestro tiempo o asuntos personales. Todos podemos cantar y sentarnos a escuchar una elaborada homilía, pero no permitimos que interfieran en nuestra vida personal… porque eso ya no es cómodo.

Jesús intervino en forma determinante en la vida de los que le seguían. Sus discípulos no tuvieron la "comodidad" de seguir igual porque fueran hombres viejos y "ya nadie los podía cambiar" (como se cree generalmente). Jesús tuvo, y tiene, un mensaje que incomoda, que hace que no nos conformemos con estar en el sofá de la vida disfrutando de buena música, sino que nos confronta y nos hace decidir ser mejores.

Si buscamos la comodidad y la falta de compromiso, el mensaje de Jesucristo no es lo que queremos encontrar.

Si buscamos justificación para lamentarnos permanentemente de lo sufridos que somos, el mensaje de Jesucristo entonces nos incomodará.
Si buscamos la aprobación para seguir lastimando a los demás porque nos jactamos de un carácter "fuerte", el mensaje de Jesucristo ni siquiera ha sido entendido.

Si queremos vivir periféricamente la vida cristiana, entonces estamos desechando el mensaje de Jesucristo y a Jesucristo mismo.

Atrevámonos a estar a la altura de Cristo y su mensaje. No se puede vivir a medias un compromiso. Cuidémonos de que la cultura de la comodidad nos cautive, y cuidemos a nuestra iglesia de que lo cómodo sacrifique al verdadero compromiso. Aunque sea inicialmente incómodo, el fruto de la vida se cosecha después del trabajo arduo.

Ingrid Gonzales


Doble Juego - Reflexión Octubre 2008

"…nada hay oculto, que no haya de ser manifestado; ni escondido, que no haya de ser conocido, y de salir a luz." Lucas 8:17


Las noticias de los últimos días han reparado en forma insistente en un audio que se ha convertido en la evidencia para denunciar un nuevo caso de corrupción. Peculado, asociación ilícita para delinquir y otros cargos más a los que estamos acostumbrándonos con pasmosa tranquilidad, han vuelto a inundar titulares, debates, airados comentarios, fugas de implicados y parodias cómicas… escoja usted la versión que más le guste de este nuevo escándalo.

La corrupción en las altas esferas de poder siempre se han dado. Lastimosamente estamos casi resignados a que así sea. La discusión no es si debe o no darse, sino en el punto de partida del mismo. Parece que cualquier acto ilícito se convierte en un problema de ilegalidad o corrupción si y sólo si llega a descubrirse.


El primer problema filosófico que me plantearon de niña fue: "Si un árbol cae en el medio del bosque y no hay nadie para escucharlo ¿Realmente hace ruido?"
Si este y otros problemas de corrupción, comportamiento ilícito, relaciones extramatrimoniales y cualquier otro escándalo no se llega a ver o a probar mediante audios, vídeos o documento ¿Existen realmente estos actos de corrupción?

Sabemos que y , sí hará ruido el árbol al caer y sí existe el acto de corrupción.
Jesucristo mismo nos hace saber que "…nada hay oculto, que no haya de ser manifestado; ni escondido, que no haya de ser conocido, y de salir a luz". (Lucas 8:17) Todo lo que hoy se dice a escondidas saldrá publicado, habrá un día en que todo lo que hicimos en secreto se manifestará a la luz. No importa si tu acción de hoy no tiene más testigo que tu conciencia, debemos estar al tanto que todo se manifestará en algún momento.

Si tu comportamiento es íntegro, puedes estar tranquilo, pese a las circunstancias actuales se hará justicia. Pero si estás jugando un doble juego, no hay manera de salir librado: todo se manifestará a la luz del medio día.


Entonces, el mirar adelante es desolador. Si estamos concientes de lo que pensamos, actuamos y decimos, sabemos que el rubor más escandaloso no será suficiente ante la vergüenza que deberemos pasar en algún momento. La buena noticia es que Dios ha provisto una salida por medio de la cual podemos estar a la altura de ese ineludible confrontamiento: "Venid luego, dice el Señor, y estemos a cuenta: si vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos; si fueren rojos como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana". (Isaías 1:18)


Si ya disfrutas de una relación con Cristo, limpiarte debe ser un hábito constante, con espíritu contrito y humillado. Si aún no conoces la paz del perdón de Jesucristo, es momento que te acerques a Él; no solamente por el temor a aquel día de la verdad, sino porque a través de Él puedes tener paz con Dios y acceder a la vida eterna.

Hay un gran problema de corrupción, pero mejor aún, hay una única y perfecta salida: Jesucristo mismo.


Ingrid Gonzáles


Nuestros pasos - Reflexión Octubre 2008

"Entonces Jesús les dijo: Mi alma está muy triste, hasta la muerte; quedaos aquí, y velad conmigo."

Mateo 26:38


En las últimas semanas, más de un personaje televisivo local ha salido a contar ante cámaras que padece cáncer. Toda la vida, los logros y la trayectoria de estos personajes se centra ahora en cómo están enfrentando esta realidad. Ya no vemos a la popular bailarina, sino a una mujer madura y serena hablando de cómo disfruta la vida cerca de la gente que ama. Vemos al ácido comentarista deportivo, ahora vulnerable, amado por la familia que incluso viene de puntos lejanos para estar junto a él en momentos tan cruciales.

Enfrentar la posibilidad de muerte es una experiencia a la cual siempre queremos evadir naturalmente, aunque sepamos que a la larga es imposible. La generación de mis padres usaba una frase muy significativa: "recoger los pasos" cuando una persona estaba a punto de morir y le tocaba recordar y añorar los lugares y personas que fueron parte de su vida.

De igual forma, en el momento que cerramos una etapa de nuestra vida, cada vez que decidimos dar algo por terminado, eso es también morir un poco. Podemos "recoger nuestros pasos" y cerrar esa etapa, pero -tanto o más que los artistas acostumbrados a la publicidad y a las luces- nosotros también necesitamos tener cerca al círculo de gente que amamos.

Jesucristio mismo, modelo de fortaleza y determinación, en el momento antes de ir al calvario necesitó de sus amigos. Nos relata el evangelio de Mateo que Jesús se fue con sus tres mejores amigos: Pedro, Jacobo y Juan (Mateo 26:36-38). Nosotros, con mucha más razón necesitamos de nuestras amistades más entrañables para "recoger nuestros pasos", pues a todos se nos presenta el momento que nos toque morir un poco debido a alguna experiencia dolorosa o alguna determinación que debemos asumir por dolorosa que sea.

Sea cual sea la situación, hacerlo solos es imposible, tener amigos confiables y entrañabales es la mejor garantía de pasar mejor por ese túnel. Pero, más que exigir tener mejores amigos, podemos empezar nosotros mismos a serlos. Si encabezamos un regimiento de amistades de calidad, las pruebas que le toque pasar a nuestro entorno serán más llevaderas: nuestros hogares podrán pasar las tormentas, nuestros amigos podrán llorar con nosotros, nuestros hijos sabrán que pueden confiar, nuestros padres volverán a confiar.

No es psicología humana, no es positivismo, es vida cristiana real llevada a lo cotidiano. Es más que caridad, es modelo de vida que está al lado de aquel que le toca "recoger sus pasos" en modo real o figurado.


Ingrid Gonzales

 

Finanzas - Reflexión Noviembre 2008


La época en la que el sistema financiero funcionaba perfectamente, donde sólo existían utilidades y las bolsas presentaban alzas que alegraban los sueños de los accionistas ha cambiado radicalmente. El panorama hoy en día es precisamente lo opuesto a lo que se esperaba, convirtiéndose en una terrible pesadilla para muchos.

El sistema financiero, representado por los grandes bancos y los fondos de inversión, está en el peor momento de la historia. La crisis financiera es definitivamente un tema alarmante y recurrente en los mediosde comunicación. Pero, ¿qué es lo que ha sucedido? ¿Qué nos ha llevado a esta situación?

Las bolsas comenzaron a temblar cuando se dio a conocer la inesperada nacionalización de Fannie Mae y Freedie Mac, por parte del hasta ahora considerado país más liberal: Estados Unidos. Después vino la bancarrota de Lehman Brothers, y posteriormente se conoció el gigantesco préstamo al que la empresa AIG accedía gracias al gobierno americano. Estas tres empresas en conjunto tenían activos valorizados en 6.6 trillones de dólares, lo cual es aproximadamente 60 veces el PBI peruano. De ellas, unicamente Lehman Brothers no fue rescatada por motivos aún muy discutibles.

De otro lado, las bolsas alrededor del mundo han presentado un panorama que probablemente solo se había previsto en las peores pesadillas. Tan solo en el mes de octubre el índice de Dow Jones ha caído 23%, y en lo que va del año 37%. Esto podría interpretarse entendiendo que, en promedio, las empresas listadas en este índice han perdido un cuarto de su valor en acciones, lo cual, aunque no lo parezca, es algo escandaloso.

Como era de esperarse, el problema se ha expandido a nivel mundial. Los países europeos y asiáticos ya sufren las consecuencias de lo que se originó en Estados Unidos. Países como Islandia, con un PBI per cápita alto hasta el año pasado, han tenido que nacionalizar su sistema bancario prácticamente por completo. Esta última semana se ha visto en los medios a los presidentes de países europeos reunidos en busca de una solución conjunta. Por otro lado, los países de la OPEP están preocupados por el precio del petróleo, que ha caído por debajo de los 70 dólares debido a la expectativa de que el mundo caiga en una recesión globalizada (recuerden que en Junio de este año el precio del barril de petróleo tenía un valor de 140 dólares).

¿Qué es lo que está pasando? ¿Dónde está todo ese dinero perdido? Este último mes, el mundo ha sido testigo de lo volátil que es el sistema financiero y bursátil. Grandes organizaciones multinacionales estuvieron o están al borde de la quiebra con gigantescas pérdidas calculadas en miles de millones de dólares. Las personas ven como sus ahorros, fondos mutuos, fondos de pensiones, etc. desaparecen ante la crisis. Ven con impotencia y saben que no pueden hacer nada ante un complejo sistema. Recién entienden las implicancias de buscar más beneficios a cambio de un alto riesgo.

Posiblemente haya personas que se han visto "convertidos en pobres" de la noche a la mañana. Gente que tenía planes sobre sus inversiones. Gente que creía contar con un respaldo financiero. Gente que ahora se da cuenta que lo ha perdido todo o casi todo.

Este vistazo general del desarrollo de la crisis financiera mundial nos muestra cómo lo que se creía sólido se desmoronó en pocas semanas. Y debe quedar claro que aun con el respaldo mancomunado de los países involucrados, la situación no da muestras de estar estabilizándose.

Ante esto, la gran reflexión es que la ciega confianza sobre los bienes materiales no tiene un fundamento consistente. Gracias a la presente crisis se han abierto los ojos del mundo, dándose cuenta del poco control que se tiene sobre las condiciones en que se desarrollan día a día las diversas actividades económicas y bursátiles.

¿A quien deberíamos entonces confiarle nuestras riquezas y cómo invertirlas de manera segura?

Jesucristo dijo: "No traten de amontonar riquezas aquí en la tierra. Esas cosas se echan a perder o son destruidas por la polilla. Además, los ladrones pueden entrar y robarlas. Es mejor que guarden en el cielo lo más valioso de su vida. Allí, las cosas no se echan a perder ni la polilla las destruye. Tampoco los ladrones pueden entrar y robarlas. Recuerden que siempre pondrán toda su atención en donde estén sus riquezas.” (Mateo 6:19-21).

Alex Quintanilla Galindo



Servicio - Noviembre 2008

¿Qué es el servicio? Es el arte y el acto de enfocarse en los intereses de los demás antes que en el propio.
J. Maxwell, “Vid@ en el Trabajo:
Éxito empresarial para gente de fe”, p.134


Cuando recurrimos a una institución pública o privada para iniciar una gestión personal o gremial vemos que, por lo general, la calidad de su servicio deja mucho que desear. En ese momento nos preguntamos si ése es un problema local o global. A todos nos complace recibir atenciones oportunas y que nuestros intereses sean evaluados con celeridad y con propiedad, pero todo hace parecer que esto no es lo usual en nuestro actual entorno.

Este no es un problema reciente, sino muy arraigado en nuestra sociedad desde hace muchos años. La siguiente cita de Greenleaf nos resume esta situación:

“Hay un nuevo problema en nuestro país. Estamos llegando a ser una nación que es dominada por grandes instituciones – iglesias, negocios, gobiernos, sindicatos de trabajadores, universidades – y estas grandes instituciones no nos sirven bien” 1

El principal problema es la falta de predisposición de servicio de nuestras instituciones y de nosotros como ciudadanos. No logramos percibir que necesitamos cambiar nuestra actitud hacia una de servicio a los demás y que la motivación final de nuestras vidas sea justamente la de servir al prójimo y no servirnos a nosotros mismos, o lo que es peor aún, servirnos de las instituciones a las que pertenecemos o trabajamos obteniendo en algunos casos ventajas personales de esta situación.

El ejemplo supremo de servicio a la humanidad lo tenemos en Jesucristo que nos enseño con precisión lo siguiente:

“Hagan como el Hijo del Hombre, que no vino a ser servido, sino a servir y dar su vida como rescate por muchos”
San Mateo 20:28. La Biblia Latinoamericana

Esto nos ilustra la valoración que Dios da a las personas en función de su predisposición de servicio y de sus acciones concretas de compasión que realiza por sus prójimos. Esto es contrario a la valoración que el mundo nos da en función de los aspectos externos o notorios. Barclay resume esto como sigue:

“El mundo puede que mida la grandeza de una persona por el número de hombres que puede controlar y que están a sus órdenes; o por su talla intelectual y por su eminencia académica; o por el número de juntas en las que es consejero o por el tamaño de su cuenta corriente y de las posesiones materiales que ha amasado; pero para la valoración de Jesucristo esas cosas no tienen importancia. Su valoración es bien sencilla: ¿A cuántas personas ha ayudado?” 2

Jesucristo no vino para ser servido sino para servir. Aún cuando no fue entendido por la generación que presenció su estadía durante sus tres años de ministerio en el mundo, Él no vino a ocupar una posición de privilegio o de liderazgo convencional en un puesto encumbrado en la tierra sino a servir y a dar su vida en la cruz en rescate por nosotros, y de esta forma atraer a la humanidad para su retorno a Dios. Mas que el legalismo imperante en ese entonces, mediante acciones prácticas y aún con su propia vida nos dio salvación y vida eterna.

El servicio se entiende como enfocarse en los intereses de los demás, lo cual es correcto. No obstante, desde el punto de vista cristiano, el orden de prioridades es distinto como característica central. Lo podríamos resumir como “yo soy el tercero”. John Maxwell lo presenta muy bien al señalar:

“Dios es el primero, los demás son el segundo y yo siempre soy el tercero” 3

Este orden determina el éxito en la vida del cristiano. Su primera prioridad es Dios mismo, amándolo con todas sus fuerzas, recursos y posibilidades, lo que le da la oportunidad de enfocarse en la vida según el orden divino, diseñado así desde la creación de la humanidad.

En segundo lugar es el prójimo, es decir los demás como centro de nuestra atención en esta tierra, buscando con compasión ayudarlos en todos sus intereses y encaminándolos en su acercamiento hacia Dios mediante una ayuda completa en el ámbito espiritual y material. Es una consecuencia del primer lugar otorgado a Dios que nos otorga la compasión necesaria hacia la humanidad entera.

En último lugar, nosotros mismos lo que nos permite decir que somos los terceros siempre si es que buscamos hacer la voluntad de Dios y estamos en la convicción de servir antes de ser servidos, sabiendo que nuestra recompensa no estará en esta tierra sino en la vida eterna según la promesa divina. No busquemos en esta tierra un adelanto de reconocimiento sino enfoquémonos en servir a Dios y a los hombres con devoción.

Edwin Quintanilla

 

1 “Servant Leadership: A journey into the Nature of Legitimate Power & Greatness” Robert K. Greenleaf , 1977, p.15

2 “Mateo II” William Barclay, 1995, p.273

3 “Vid@ en el Trabajo: Éxito empresarial para gente de fe”, John Maxwell, 2006, p.151



Y le faltó el agua del odre... Noviembre 2008


El dramático relato de la pequeña familia de Agar y su joven hijo no nos resulta muy ajena; muchos hogares se han encontrado en las mismas situaciones por la ausencia del padre o la madre y enfrentándose a las inclemencias de estos tiempos. En este caso, Agar, desechada con su menor hijo, tuvo que enfrentarse a las duras condiciones del desierto y por más que previó para los días malos, su calculo para mantener a su familia falló y sus reservas se agotaron. Había fracasado.

Luego de su desesperanza es fácil imaginar que sobrevino el abatimiento, la rendición y finalmente el abandono.
Sin embargo para Agar este momento significó también el momento en que pudo conocer al Ser dispuesto a auxiliar a cualquier individuo o familia que se encuentre en la más precaria situación; que atraviesa hambre, necesidad o soledad. Dios conoce tus necesidades y está dispuesto a intervenir de inmediato si se lo pides.

Cuando enfrentes situaciones familiares que escapen a tu control o a tus capacidades, recuerda que Dios está conciente de cada sentimiento que pasa por tu corazón y espera atento a que le permitas intervenir en tu vida. Y cuando eso ocurra te dirá lo mismo que a Agar: ¿Qué tienes mamá? No temas; porque Dios ha oído tu voz y el sufrimiento de tu familia.


Ps. Daniel Toyama